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¡Todo el mundo al suelo! Así vivió el carnaval de Cádiz el 23F

23 Feb 2018
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José Manuel Serrano Cueto

“Cachondati güeni con tomati”. Así, con esta deformación gaditana del italiano, y es que por Cádiz han pasado muchos vecinos del país de la bota, se exaltan las ganas de pasarlo bien durante los días de la fiesta. Si el carnaval no lo paró ni Franco, mucho menos lo iba a frenar un guardia civil de tebeo y su berlanguiana cuadrilla en aquella intentona de Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Cuando Tejero entró en el Congreso de los Diputados (ahora llamado «Congreso», a secas) al grito de “¡Quieto todo el mundo! Al suelo todo el mundo!”, el teatro Falla de Cádiz estaba celebrando la sesión de la tarde de su cuarto día del concurso de agrupaciones.

La noticia llegó al teatro, pero los carnavaleros decidieron continuar, -¡omeporfavó!-, y mientras el país se encontraba en vilo, en Cádiz las chirigotas, comparsas, coros y cuartetos continuaban con su cante y su guasa. Antonio Alemania, director de la comparsa ‘Los hijos de la noche’, le contó al periodista J. M. Sánchez Reyes en Diario de Cádiz que la sesión de aquella tarde fue la “del miedo y la incertidumbre, pero no se paró porque el concurso siempre ha sido inigualable, con una coraza que lo protege de todo lo que pasa en el exterior”.

Por su parte, también en Diario de Cádiz, Javier Osuna, que en 1981 cantaba en la comparsa ‘Los pintores de Versalles’, dice: “Estábamos en los camerinos echando un rato con otras agrupaciones cuando vi entrar a un compañero del Instituto Columela que formaba parte de la Comisión de Fiestas. Traía la cara descompuesta y cuando le pregunté qué pasaba nos lo contó a un grupo de la comparsa. El director, Manolo Moreno, dijo que íbamos a cantar, que para eso habíamos ido al Falla”.

Pero si bien es cierto que el concurso continuó pese a que se había instalado en el ambiente una lógica preocupación, en el exterior la ciudad vivía el Golpe de Estado más o menos como en el resto del país: entre el miedo y la estupefacción. Antonio Rivas, importante autor de coros, recuerda así aquel día: “Tenía 15 años. Había acudido a algunas sesiones del Falla, pero esa noche mi padre no me dejó ir. Estaba todo muy confuso”.

No solo no afectó el intento de Golpe de Estado al concurso del 23F, sino que el carnaval se cachondeó del mismo pocos días después: en la final, durante la actuación del cuarterto “Cuatro parlamentarios parlanchines y estrafalarios”, Sebastián Pérez apareció en el escenario disfrazado de Tejero y gritando “¡Silencio! ¡Al suelo!”, y el público se lo tomó como debía, a chanza y con una gran ovación.

La periodista radiofónica que cubría en directo la actuación fue certera en su comentario: «Realmente esto lo que demuestra es el poder de asimilación de nuestros carnavales, de los hechos importantes e históricos que han acontecido en los últimos días». A los pocos minutos de la parodia del intento de Golpe de Estado (por cierto, en sí mismo otra parodia), Pérez añadió: «¡Al suelo no, a cantar, que estamos en Cádiz y en carnaval!», y de nuevo los asistentes rompieron en aplausos y risas.

El propio Sebastián Pérez recordaba así esa noche en un artículo de J. M. Sánchez Reyes: «Vinieron a buscarme para que me presentara en la final, en medio de la parodia, vestido del coronel Tejero. Yo puse reparos, la cosa estaba calentita. No quería vestirme de guardia civil y me buscaron un uniforme de guardajardines. No me esperaba lo que se formó y me entró más miedo. ¡Y al día siguiente estaba la foto en la portada del Diario de Cádiz! Luego salí en la cabalgata y también se lió».

En su edición de Andalucía, el 3 de marzo de 1981 el periódico ABC se hizo eco no solo de la broma del cuarteto, sino de cómo en la calle también se hacía chanza de Tejero con disfraces que lo parodiaban:

EL «TEJERAZO», MOTIVO SATÍRICO PARA EL CARNAVAL DE CÁDIZ

El secuestro temporal del Gobierno y los parlamentarios, y el frustrado intento de golpe de Estado protagonizado por el teniente coronel Tejero, es uno de los motivos satíricos del Carnaval gaditano. Durante el pasado fin de semana pudieron verse por las calles de Cádiz a diversas personas disfrazadas en imitación del bigotudo guardia civil. En diversos puntos de la ciudad se coreó humorísticamente la frase: “Al suelo, al suelo, que viene Tejero”.

Una demostración más de cómo el carnaval de Cádiz no deja títere con cabeza. Durante el carnaval, en la calle se puede ver al bigotudo Tejero, a Juan Carlos I con la pierna escayolada o una escopeta de cazador, a un buen puñado de Puigdemonts, a Nacho Vidal tranca en mano, a algún cura con su monaguillo o a la Pantoja encerrada en una jaula. Aquí no se libra nadie. Y el que se mosquee lo lleva claro.

Una chirigota callejera de curas.

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