Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

‘Efectiviwonder’, ‘ya ves truz’ y otras 20 expresiones más rancias que el Anís del Mono

19 Feb 2018
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Luis Landeira

El Diccionario de la RAE ya dedicaba un par de acepciones despectivas a lo rancio: «Anticuado o propio de épocas pasadas» y, dicho de una persona, «de ideas pasadas de moda». Sin embargo, en el año 2010 la palabreja adquirió una dimensión cósmica y comica, cuando el dibujante Pedro Vera la convirtió en el hashtag de Twitter #ranciofacts. y, posteriormente, en una serie de historietas para El Jueves, recopiladas en formato álbum por Astiberri.

El historietista me explica su propia acepción de lo rancio: “Vendría a ser algo así como expresiones desactualizadas, más caducadas que el DNI de La Pasionaria, comportamientos revenidos, tópicos manidos ad nauseam, lugares comunes muy machacados y usados por pereza comunicativa, situaciones mohosas, chistes que dejaron de tener gracia en la Batalla de Lepanto, coletillas viejunas, cochambre comunicativa…”

Los ranciofacts son también una airada reacción de Vera al exceso de lugares comunes en los medios de comunicación: “Empecé porque les tenía ganas a los tópicos periodísticos, que son un bombardeo continuo y a diario. Pero también saqué todo lo rancio que hay en mí, mis frases, mis chorradas rancias, mis «uy, yo por las noches sólo ceno un yogurt» cuando me estoy forrando de cenorra con los amigotes”.

A continuación, pasaremos revista, por orden alfabético, a algunas de nuestras expresiones rancias favoritas, trufadas con viñetas de los ranciofacts de maese Vera. ¿Te lo vas a perder?

«Bueno, poco a poco»

Eres el hombre del anuncio que lo ha perdido todo: ese que apostó al negro y salió el rojo, que vio cómo la mujer de sus sueños se casaba con su mejor amigo, que vendió sus acciones justo antes de que subieran… Le cuentas tus penas a tu cuñao y al cabrón no se le ocurre otra cosa que soltar un dolorosísimo: “Bueno, poco a poco”.

«Cada año las Navidades empiezan más pronto»

Si esta frase fuese cierta, ahora, en pleno febrero, ya estarían colocando los portales de Belén, el Cortylandia y las lucecitas. Pero no. Puede que los comerciantes adelanten lo más posible esas fechas tan entrañables, pero, créanme, el día de Navidad siguen empezando el 25 de diciembre y quien diga lo contrario peca de ranciedad.

«Chichinabo»

Persona o cosa de poca importancia o calidad: un curro de chichinabo, un alcalde de chichinabo, un jefecillo de chichinabo, un país de chichinabo… Es una expresión más vieja que la tos y Fernán Caballero ya la usaba en su obra Una en otra, con mal o con bien. A los tuyos te ten. Sí, aunque parezca increíble, chichinabo tenía su gracia. En 1861. Hoy no.

«Climatología adversa»

Disparate tamaño casa usado mayormente en el periodismo futbolero. Porque la climatología es (cito) “la ciencia que estudia el clima, sus variedades y sus cambios y las causas de estos” o, como mucho “el conjunto de las condiciones propias de un determinado clima”. Con lo fácil que es decir “está lloviendo” pero, claro, todos queremos quedar de enteraos, aún a riesgo de precipitarnos en el pozo de lo rancio.

«Con la que está cayendo»

Los colegas de El Mundo Today lanzaron una noticia que decía así Detenido el presunto autor de la expresión “con la que está cayendo”. Entre otras cosas, se le acusa de poner de moda otras frases pegadizas que contaminan el lenguaje de la calle, como lo de “potenciar las sinergias”, “optimizar recursos”, cuadrar agendas” o “hay que apretar, ahora más que nunca”. Lamentablemente, la noticia era falsa y ese desgraciado sigue suelto.

«¿Cómo vas de lo tuyo?»

Pregunta que el cuñao de turno usa para preguntar al prójimo por la evolución de alguna adversidad que le ha ocurrido, pero en un tono tan despreocupado, casi insultante, que mejor quedarse calladito. La expresión se uso hace unos años en una campaña para luchar con los ranciofacts asociados al cáncer.

«De donde no hay, no se puede sacar»

Este es un señor refrán, empleado a destajo por los españoles desde tiempo inmemorial. En la actualidad, el Instituto Cervantes lo considera “poco usado”. Pero vaya si se usa. Se suele emplear para aludir a alguien torpe o poco inteligente. Por ejemplo, te dice tu compañero de curro que menganito es un zángano y un necio. Y tú contestas: “Si es que de donde no hay…” Con decir esa parte, vale. Así le das la razón a tu compañero pero no te mojas, que las paredes tienen orejas.

«Después del carajillo, un buen palillo»

Ranciedumbre nivel Dios. Estamos hablando del uso de instrumentos antediluvianos como el mondadientes (antepasado rancio del hilo dental) y del carajillo, que ya solo tragan los émulos del Fary. Y la rima fácil ya está servida.

«Efectiviwonder»

Efectivamente, este adverbio polularísimo viene a significar “efectivamente”, en un horrísono juego de palabras cuya divulgación es atribuida a Millán de Martes y Trece, que en el Especial Nochevieja del 91 perpetró un sketch en el que aparecía disfrazado del popular cantante invidente a bordo de un coche, mientras se atiborraba a cubatas y repetía el horrísono adverbio que desde entonces no hemos dejado de oír.

«Este fin de semana follo con fatatas y fimientos»

Fantasmada de bar, para soltar con los amigotes cuando ya has pillado el puntito y tienes el sexto cubata tintineando en la mano: “Pues como os iba diciendo, tengo a la rubia esa en el bote, me da que este finde follo con fatatas y fimientos”.

«Esto huele que alimenta»

¿Quién no ha vuelto a casa del tajo, y al llegar ha pillado a la parienta en la cocina preparando una olla de comistrajos y ha soltado un “esto huele que alimenta” que ha temblado el misterio? Pues eso. Con decir que hay una serie web gastronómica que se llama así…

«¿Y vosotros para cuando?»

No hay boda o bautizo que se precie en la que no se te acerque una tia abuela lejana y os espete a ti y a la barragana que te acompañe en ese momento un sardónico e hiriente «¿y vosotros para cuándo?».

«Me voy a hacer un cinco contra uno»

Hay infinidad de eufemismos horteras y revenidos para el acto masturbatorio, pero este se lleva la palma. Estás en la discoteca, llevas toda la noche sin comerte un rosco y sueltas: “Bueno, colegas, esto es un bosque pollas, yo me voy al sobre a hacerme un cinco contra uno”.

«Mientras vivas en esta casa, harás lo que yo diga»

Aquí nadie se salva. Hasta nuestras santas madres son una fuente inagotable de ranciedumbre. No en vano, existe un libro de Amaya Ascunce titulado Cómo no ser una drama mama. Las 101 frases de tu madre que juraste no repetir. Entre ellas, la que encabeza este apartado, quizá la más inquietante, pero también “te voy a lavar la boca con jabón”, “tómate el zumo rápido que se le van las vitaminas”, “coge una rebequita que luego refresca” o “si te duele es que está curando”.

«Ni de derechas ni de izquierdas, yo soy español»

¿Qué tienen en común el ex futbolista Salva Ballesta, la política Susana Díaz y el @cunadodetuiter? Todos han usado este ranciofact que, en el fondo, es una finísima forma de decir “soy facha”.

«Ponme un zumo de cebada»

Gracieta de cantina que te congracia con el cantinero y los parroquianos. Llegar y pedir “una cerveza” es de sosos y gafapastas. Pero sueltas “ponme un zumito de cebada, jefe” y quedas como un señor.

«Qué nivel, Maribel»

A día de hoy, ni Paco Lobatón sabe quién demonios es la tal Maribel. Así que hemos llegado a la conclusión de que se trata de otro ripio absurdo para decir que algo te parece lujoso, como de alto copete. Verbigracia:

Tú: Vamos a celebrar la boda de la niña en los Salones Botero.

Tu cuñao: ¡Qué nivel, Maribel!

«Que no te lo cuenten»

Cuando Joaquín Luqui o Fernandisco escupían esta expresión por la radio, aún tenía un pase, aunque la gente joven ya se mofaba de ellos. Pero usarla hoy es de juzgado de guardia. Por cierto, en Gijón hay un restaurante que se llama así: “Que no te lo cuenten”. Hace falta valor.

«Te lo dije»

Latiguillo cuñao por antonomasia, hasta el punto de dar título a una sección de Muchachada Nui en la que el hipster Joaquín Reyes, debidamente disfrazado de cuñao, daba sabihondos y altivos consejos sobre cuestiones tan trascendentales como abrir un negocio de hostelería o escaquearse en el curro.

«Un marco incomparable»

Topicazo utilizado hasta la arcada por los periodistas de viajes. Es una versión corta del kilométrico “en un marco incomparable de belleza sin igual”. Como dice el propio Vera, «el uso de expresiones como ‘un marco incomparable’ debería ser motivo de despido».

«Ya ves truz»

Pues eso, un “brillante” juego de palabras que transmuta una frase de por sí manida e insignificante como “ya ves tú” en una fiesta cuñada. Mismamente como “aquí andamios”, “me da esgrima”, “qué me estas container”, “parece menterio” o “pagan justos por pescadores”. Risas enlatadas.

«Yo estoy a favor de los gays, más mujeres libres pa mí»

La homofobia también es cuñada a tope. Desde el “yo tengo muchos amigos homosexuales” (que suele ir seguido de algo como “pero mariconadas, las justas”) hasta esta sentencia que haría encanecer al mismísimo Arévalo.

Ya tardas en hacerte con los ‘Ranciofacts’ de Pedro Vera.

¡Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic!

Españolear:

 Cinco inesperados beneficios para la salud de la masturbación

– “Si Gana Podemos lo primero que va a hacer es cerrarnos el negocio”

– Crean un lubricante de marihuana que promete orgasmos de 15 minutos