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Tertuliano, el misógino padre de la iglesia católica que afirmó que el sexo oral era canibalismo

15 Mar 2018
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Jaime Noguera

Las religiones practicadas por los primates humanos suelen tender a condenar la carne en todas sus vertientes lúdicas. No resulta, por lo tanto, extraño, que un prócer de la cristiandad, uno de sus mayores teólogos, condenase algo tan popular en nuestro país como el sexo buco-genital. Sí puede llamar la atención en España, país que lidera según diversos estudios la práctica de felaciones y cunnilingus a nivel mundial (un 80% de los hombres y un 84% de las mujeres carpetovetónicas  afirman tener predilección por esta placentera técnica), que un religioso condenase esta variante sexual… por ser canibalismo. Y no fue la única perla de este picajoso romano. También le dio caña a los viudos que pretendían volverse a casar, y pos supuesto era machista hasta las trancas, considerando que la mujer no podía disponer de bienes materiales.

El hijo del centurión

El padre del enemigo del francés (y no hablamos del idioma, que entonces no existía) nació por el año 160 en la actual Túnez. Su padre era centurión en el Ejército romano en África. Gracias a su puesto, el joven Tertuliano pudo estudiar, recibiendo una excelente educación ( o eso dice la Wikipedia). Se especializó en las leyes y Eusebio de Cesarea lo describe en sus escritos como un destacado abogado en Roma. Y como dijo Woody Allen: “Podría darle razones para matar a cien personas cada día, pero somos adultos, dejamos que lo hagan los abogados por nosotros”.

Se convierte al cristianismo, encuentra curro y abandona sexualmente a su mujer

Según Adolf von Harnak, Gottlieb N. Bonwetsch, y otros, su conversión al cristianismo aconteció alrededor del 197-198, transformando su personalidad. Desde que escuchó la voz del Altísimo, afirmo siempre que no podría imaginar una verdadera vida cristiana sin un un radical acto de conversión.

“Los cristianos se hacen, no nacen”. (Apologeticum, XVIII).

Fue nombrado presbítero de la Iglesia de Cartago (actual Túnez) cuando ya estaba casado. Esto no suponía ningún problema: el matrimonio de religiosos estaba permitido en aquella época y no se les condenaría a una vida sin sexo (admitido) hasta un par de siglos después. Sin embargo, decidió por motu propio el practicar el celibato, dejando a su mujer a dos velas. Quizás ella se alegró, dado el personaje con el que estaba casada.

Contra el matrimonio de los viudos

Consideraba que si un viudo o viuda volvía a casarse después del “feliz deceso de un cónyuge”, este practicaba la bigamia. Y es que claro, si te morías e ibas al cielo, ¿qué hacía tu parienta casándose con otro , si en unas décadas ( y en el siglo II, algunos lustros) se iba a encontrar contigo en el otro mundo? Dentro de la fantasía cristiana, todo tenía sentido. Tertuliano urgía a los supervivientes de un matrimonio a aprovechar la oportunidad para “suspender sus deseos carnales y no volver a casarse”.

Misógino hasta las muelas

No es que el siglo II fuese una comuna hippy precisamente, pero según los estudios feministas Tertuliano fue el tipo que transformó a la virgen en “la esposa de Dios”, sometiendo totalmente a la mujer bajo el patriarcado.

Tertuliano opinaba que Eva (esposa de Adán, aunque no nos invitaron a la boda) tenía una gran parte de culpa en la caída del género humano; por ello, la calificaba de “puerta del diablo” (De cultu feminarum 1,1,2). De hecho, veía a cada mujer como hija de la aguafiestas Eva, considerando al hombre como único con la capacidad de decir que Dios le había hecho a su imagen y semejanza.

“Tú has causado daños al varón, la imagen de Dios”

El sexo oral es canibalismo

El primero en usar el concepto de la “santísima trinidad”, en su obra Apologeticum, condenó muchas de las prácticas realizadas por los paganos romanos, entre ellas, el sexo oral (para ella y para él, aunque principalmente, como estaba mandado, para ellos), calificándolo como una forma de “comer adultos”. Lo más surrealista es que el comentario aparece en una disertación sobre lo depravado de comer morcillas y otras viandas confeccionadas con sangre (algo que sigue estando prohibisísimo en el judaísmo y algunas sectas cristianas).

“¿Acaso hacen menos quienes con ansia salvaje buscan los miembros humanos y los devoran vivos? ¿O están menos consagrados a la inmundicia de beber sangre humana porque beben lo que se convertirá en sangre? No comen niños, ciertamente, sino más bien adultos.

Un apunte científico (o algo)

Cuidado, cuando Tertuliano hablaba de canibalismo se refería a lo de meter (en parte) organos sexuales humanos en la boca o estimularlos con la lengua.  No tenía en la cabeza a los espermatozoides como portadores del ADN y causantes del embarazo. De hecho los espermatozoides no fueron identificados como componentes del semen hasta que así lo hizo (bien entrado el siglo XVII) el holandés Antonie Van Leeuwenhoek.

Resulta sensato imaginar que también opinaba (aunque no lo dejó por escrito) que la masturbación era homicidio con agravante de premeditación.

Quizá por todas estas cuitas mentales, en el año 207 se pasó a otra franquicia cristiana más harcdore, los montanistas, cuyo culto implicaba ceremonias como la autocastración de sus sacerdotes.

Con información de El Testigo Fiel, El Confidencial y la Wikipedia.

Jaime Noguera estudió en un colegio del Opus y es autor de la irreverente España: Guerra Zombi.

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