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Blas de Lezo, el tullido vasco que derrotó al Imperio Britanico en una batalla borrada de los libros de historia

05 Jun 2018
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Jaime Noguera

En 1741, estando España en guerra contra Inglaterra, el almirante Edward Vernon se lanzó con 185 navíos y 30.000 hombres sobre la muy española bahía de Cartagena de Indias (en la actual Colombia). Para hacernos una idea del tamaño de aquella flota invasora británica, baste recordar que la Grande y Felicísima Armada de 1588 la componían 137 barcos.

En las costas de la América española, esperaba a los hijos de la pérfida Albión el almirante Blas de Lezo y Olavarrieta, marino cojo, manco y tuerto que le iba a dar tal tremenda paliza a los ufanos ingleses que el gobierno de Su Graciosa Majestad Británica ordenaría borrar de los libros de historia la vergonzante derrota infligida por el español .

Todo esto y más, lo que quieren contar en un trepidante cómic historico los creadores de Espadas del Fin del Mundo. Eso, claro, si repiten con su crowfunding actual el éxito que tuvieron con su anterior obra, una de las campañas de micro-mecenazgo más exitosas de un cómic publicado en España.

El guipuzcoano que salvó al Imperio Español

Como con tantos compatriotas, si en lugar de ser vasco, de Lezo hubiese sido de Chicago o Denver, hubieran sido producidas decenas de películas y series sobre su vida. Y es que no todos los días, con 6 barcos y 3.000 hombres, se vence a una flota enemiga compuesta por la friolera 186 naves y 30.000 soldados. Diez ingleses por cada español.

El sitio de Cartagena duró dos meses, y los ingleses llegaron a tomar varios fuertes españoles. Al no poder hacer lo mismo con el de San Felipe, donde de Lezo resistía atrincherado con 600 hombres, el almirante británico decidió atacar por la retaguardia. El problema fue que, para realizar esta operación, los hijos de la Gran Bretaña tuvieron que adentrarse en la selva. Craso error. Cientos de hombres perecieron de malaria  antes de que, enfermos y desmoralizados, cargasen finalmente contra el fuerte. Lezo estuvo rápido de reflejos y mandó taponar el acceso con trescientos hombres armados con tan solo armas blancas, logrando contener el ataque y causando 1500 bajas a los asaltantes.

Vernom (que ya había mandado a Inglaterra una carta anunciando su inexistente victoria), cada vez más nervioso, decidió lanzar un ataque empleando escalas, pero nuevamente el guipuzcoano se le había adelantado, mandado cavar un foso en torno a la muralla. En el momento del ataque (llevado a cabo el 19 de abril de 1741), a los ingleses se les quedó cara de tonto cuando vieron que sus escaleras no llegaban hasta donde debieran. Desprotegidos y sin saber qué hacer, fueron pasto del nutrido fuego de las armas españolas, que provocaron una masacre entre los britanicos. La vanguardia del ataque fallido, por cierto, estaba formado por desafortunados esclavos jamaicanos armados con un simple machete.

El el 20 de abril, los españoles salieron del fuerte a las bravas, entre los cádaveres y heridos de los asaltantes, lanzando una carga con bayoneta. Los ingleses no pudieron más y, tras lanzar un sonoro «oh, my God«,  se dieron a la fuga.

La inesperada victoria de Lezo marcó la historia moderna y mantuvo el poder de la corona española sobre gran parte del globo terráqueo durante décadas. Lo de que este nuestro imperio entró en decadencia en 1588, con la mal llamada «Invencible», es otro mito hispanófobo.

«Los tenía muy bien puestos»

Para narrar los meses de batalla continuada entre Blas de Lezo, apodado «Medio Hombre» y «Patapalo», y el almirante britanico Edward Vernon, los impulsores del proyecto de arte secuencial Blas de Lezo han realizado una profunda investigación usando fuentes originales procedentes de una decena de países, y sin sacrificar (a juzgar por por las viñetas de muestra dibujadas por Guillermo Mogorrón) la acción a raudales. El dibujante explicó hace unos días a RTVE la inexplicable victoria de Lezo en Cartagena de Indias con estas palabras:

Era un estratega brillante y tuvo buenos compañeros a su lado. Superó sus debilidades con astucia, predijo la prepotencia de su oponente, el almirante británico Edward Vernon, y jugó con el clima tropical, las enfermedades y la orografía. Además, los tenía muy bien puestos”.

Los ingleses tuvieron que comerse unas monedas conmemorativas anunciado una victoria jamás conseguida

La diferencia entre las fuerzas contendientes era tan apabullante, que (despues de haber logrado desembarcar y tomar algunas posiciones españolas) nadie esperaba la victoria del tullido cincuentón vasco. El ansia de vencer a los españoles causó un incidente de los del tipo «trágame, tierra» explica Mogorrón.

“A media batalla, Vernon vendió la piel del oso antes de haberlo cazado, enviando noticias sobre su supuesta victoria. En Londres, vía Jamaica,se recibió la misiva con entusiasmo y se acuñaron monedas (medallas conmemorativas) en las que Lezo aparecía arrodillado, derrotado. En algunas incluso le reimplantaron la pierna para que pareciera todo más digno.

Al final las tuvieron que meter bajo la alfombra, y las supervivientes valen un buen dinero a día de hoy. Por cierto, ofrecemos a los participantes en el crowfunding réplicas de estas monedas.

Con el rabo between las piernas

En las monedas que menciona el dibujante, aparecía además la leyenda “The pride of Spain humbled by Ad. Vernom”El orgullo de España humillado por el Almirante Vernom”). Según la Wikipedia, también se podía leer en ellas “Los héroes británicos tomaron Cartagena el 1 de abril de 1741”. ¡Pues iba a ser que no!

Como explicamos hace unos párrafos, el  20 de abril de 1741; con gran parte de su tropa enferma, grandes bajas sufridas en los combates y la llegada de la época de lluvias, los británicos optaron por abandonar el asedio. Lezo le hizo la peseta al inglés y este tomó las de Villadiego con un saldo de cuatro mil quinientos soldados ingleses muertos, seis barcos perdidos y entre diecisiete y veinte muy dañados

Vernon, que volvió a Inglaterra en 1742, culpó de la derrota en Cartagena de Indias al general Thomas Wentworth, al mando de las tropas terrestres, lo que provocó un agrio debate que persistió durante cierto tiempo.

Borrar la historia

Cuando llegaron a Inglaterra las noticias de lo realmente sucedido (que el mayor esfuerzo afrontado por la Armada británica hasta el desembarco de Normandía, según el libro de María Elvira Roca Barea, Imperiofobia y Leyenda Negra había fracasado miserablemente) Jorge II y sus ministros acordaron que la población no supiese jamás sobre la derrota británica.

Así, se prohibió a los cronistas el hacer referencia alguna sobre la catástrofe sufrida y (ni siquiera en la actualidad), prueba de que estos obedecieron fielmente, es que los libros de texto ingleses (al igual que los españoles) no mencionan nada sobre aquella debacle naval británica.

Jorge II, rey de las fake news del siglo XVIII

¿Y qué pasó después?

La gran cagada de Cartagena obligó al Gobierno británico a concentrar sus fuerzas en la defensa de la metrópoli, el Atlántico septentrional y el Mediterráneo, y a desechar nuevas campañas en las colonias españolas en América.

En el epitafio del monumento en la Abadía de Wenstmister dedicado a Vernom, fallecido en 1757, figura (según asegura  su biografía en la Wikipedia) la siguiente frase «…y en Cartagena conquistó hasta donde la fuerza naval pudo llevar la victoria«

Blas de Lezo murió el 7 de septiembre de 1741, debido a una infección de las heridas recibidas en combate, Pese a su gran victoria, debido a disputas personales, Blas de Lezo fue menospreciado por la corona española. ​ Fue el único de los principales protagonistas del asedio de Cartagena que no obtuvo recompensa alguna por sus acciones.

Por cierto…

El cómic Blas de Lezo está en la fase final de una campaña de micro-mecenazgo. A través de un crowdfunding en Verkami, el guionista, Ángel Miranda, el dibujante Guillermo Mogorrón (X-Men) y Ramón Vega (investigador y comisario de exposiciones para el Museo Naval de Madrid) buscan el capital con el que, en dos lujos volúmenes, contarán el increíble asedio de la flota inglesa contra  el enclave español en América, en el que la resistencia se presentaba inaudita frente a un ejército diez veces mayor.

Si quieres combatir junto a Blas de Lezo, ya sabes, apoya el proyecto. Aquí tienes el cómic-trailer.

Los autores, consiguieron editar en 2015, con el mismo método de financiación el cómic histórico Espadas del Fin del Mundo, (del que hablamos en su momento) y que mostraba el desconocido enfrentamiento entre soldados españoles de la época de los tercios y piratas japoneses en las islas Filipinas a finales del siglo dieciséis.

Si quieres leer más sobre Patapalo, no te pierdas el articulo de nuestros amigos de Ad Absurdum  “Todo buen español debería mear siempre mirando hacia Inglaterra”.

Con información del libro Imperiofobia y Leyenda Negra, RTVE y la Wikipedia. Las ilustraciones de «Blas de Lezo, el cómic», son obra de Guillermo Mogorrón.

Jaime Noguera es autor de la novela antiheróica ‘España: Guerra Zombi‘.

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