El murciélago de Valencia, un dragón escuchimizado

En España existe una riqueza heráldica apasionante, y es que en los escudos de esta piel de toro podemos encontrar desde cebras a hojas de marihuana. La Edad Media ha tenido mucho que ver en la aparición de estos símbolos en ocasiones llamativos y, como podemos imaginar, las leyendas y los mitos tienen mucho que decir en este proceso.

Ya hemos hablado en alguna ocasión de lo poco épico y legendario que es el nacimiento de algunos símbolos, lo que demuestra que en España (y en todas partes) existen muchos iconos cuyo origen es mucho más profano y menos lustroso de lo que podríamos imaginar. En este caso vamos a hablar del más célebre símbolo che: el murciélago.

Los animales son algo de lo más corriente en heráldica, pero no es ese el caso del murciélago. En la península lo encontramos en puntos de la antigua Corona de Aragón, apareciendo en los escudos (antiguos o actuales) de sus principales ciudades, Barcelona, Palma y Valencia, siendo de esta última su símbolo por antonomasia. Ahora bien, ¿por qué esta rata voladora corona los escudos de estos lares?

Anochece en Valencia.

Bueno, veamos antes de nada cuál es la leyenda. Según la historia recogida en el Llibre dels Feits, una de las cuatro grandes crónicas de la Corona de Aragón, estaba el rey Jaime I el Conquistador, un tío de acción donde los hubiera, sitiando la ciudad de Valencia (siglo XIII) cuando una noche, mientras todos dormían, un murciélago se golpeó con armas, armaduras y demás enseres del campamento, tirándolo todo y armando gran estruendo cerca de la tienda del rey.

Esto hizo que el monarca se despertara y, una vez desvelado, pudiera comprobar que estaba a punto de recibir un ataque por sorpresa de las tropas de la ciudad, así que tuvo tiempo de avisar para retirarse a tiempo y no sufrir una derrota. A los pocos días la ciudad fue conquistada por Jaime. Según la mítica historia, el rey Jaime I quiso honrar al providencial murciélago colocándolo sobre el escudo de la ciudad.

Imagen del Llibre dels Feits, donde se cuenta la historia del murciélago.

Hasta aquí la leyenda, pero... ¿Cuál es entonces el origen real? Pues bien, tenemos que avanzar en el tiempo hasta finales del siglo XIV, hasta Pedro IV el Ceremonioso. Tras la conquista de Valencia por parte de Jaime, y hasta la llegada de Pedro IV, no hay constancia del uso del murciélago u otro animal, ya que solo se usaba un típico escudo cuatribarrado que coexistía con uno azul que reflejaba la ciudad rodeada por las olas del mar y que terminó por desaparecer. Sería el propio Pedro IV el que colocase un animal en los escudos de la Corona, pero… no era exactamente un murciélago, sino un dragón.

Escudo de Pedro IV el Ceremonioso y actualmente también de la Comunidad Valenciana.

Este rey decidió usar un dragón como cimera (un adorno que se coloca sobre un yelmo o una corona) de sus propias armas. Intentar saber el motivo por el cual se decidió por él es tan complicado como intentar desentrañar los gustos del rey.

Sin embargo, barajamos distintas posibilidades: la primera, que es un animal muy recurrente en heráldica por sus connotaciones mitológicas y lo imponente del mismo; la segunda, que además es típico en la propia tradición aragonesa y catalana, en la que está muy presente la historia del dragón y San Jorge/Sant Jordi; y tercera, por la similitud de la entitulación de Rei d’Aragó con la forma Rei Dragó.

La auténtica reina dragón, madre de dragones.

Pedro el Ceremonioso, en reconocimiento a la resistencia ofrecida por Valencia a Pedro el Cruel de Castilla durante la Guerra de los Dos Pedros (1356-1365), concedería a la ciudad de Valencia el derecho a utilizar sus armas y la corona real, con la dicha cimera del dragón. De hecho es escudo original es actualmente el escudo de la Comunidad Valenciana.

Pero ¿cómo pasó el dragón a ser un murciélago? Al parecer, la representación gráfica del dragón acabó resumiéndose en un bicho con alas, y la referencia real más cercana para cualquiera que la representara era la del murciélago. Si a eso le sumamos la asimilación de las palabras Drac Penat (dragón alado) a Rat Penat (murciélago, literalmente "rata alada"), como consta que desde muy pronto se le empezó a llamar, y la existencia de la leyenda de Jaime I en las crónicas, pues ya tenemos todos los ingredientes para que el dragón se transforme en un murciélago.

Escudo de armas del rey Alfonso V de Aragón el Magnánimo, 1445, con un bicho raro por montera que nos abstendremos de catalogar.

A mediados del siglo XV ya encontramos evidencias de una extraña hibridación, colocando como cimera un animalejo un tanto híbrido e indeterminado que no sabríamos decir qué cojones es. Sin embargo a principios del siglo XVI ya aparecen con más claridad las primeras representaciones gráficas del yelmo real con un bicho que se parecería bastante a lo que entendemos por un murciélago, confundiéndose y mezclándose aún con frecuencia ambas formas durante todo el siglo, para finalmente afianzarse e imponerse la del murciélago en los siglos posteriores, especialmente con el romanticismo valencianista del siglo XIX.

Armas del Rey de Aragón en el Libro da Nobreza e Perfeiçao das Armas, de Antonio Godinho,1522, donde ya se aprecia más claramente el murciélago.

Así que cuando veáis el murciélago de Valencia pensad que ni leyendas ni heroicidades de antaño: no es ni más ni menos que un terrible dragón un tanto escuchimizado y venido a menos.

Bibliografía:

MENÉNDEZ PIDAL DE NAVASCUÉS, F., «Los reyes de Aragón», Símbolos de España, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.

TRAMOYERES BLASCO, L., «Lo Rat Penat en el escudo de armas de Valencia». Boletín de la Real Academia de la Historia (Tomo 38).

Ad Absurdum suele escribir sobre historia, a veces en libros como Historia absurda de España o Historia absurda de Cataluña.

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