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“El futuro de la Humanidad pasa por la supervivencia de la selva amazónica”

21 Jul 2018
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Iñaki Berazaluce

Foto: Jorge Álvarez.

Leopardo Yawa Bane, 36 años, hijo del gran jefe Xia de los Huni Kui, tiene una misión: salir elegido diputado federal en las elecciones del próximo 4 de octumbre en Brasil y convertirse así en el primer indígena en sentarse en el parlamento de Brasilia. En juego está la supervivencia de su pueblo, los Hana Kui (“los hombres verdaderos”), de la nación indígena, y, finalmente, la propia “floresta”, la selva amazónica, hogar de su pueblo y penúltima reserva natural del planeta.

La misión de Leopardo no será sencilla porque enfrente tiene nada menos que al “monstruo voraz”, el insaciable capitalismo que deglute recrusos para mantener en movimiento la máquina de la economía. El “monstruo voraz”, como lo etiqueta el antropólogo y periodista español Carlos Suárez, está encarnado en el Amazonas por los madereros, mineros, las petroleras, las farmacéuticas y los seringueiros, recolectores del caucho.

“Nací en el estado de Acre [noroeste de Brasil, junto a la frontera de Perú], pero he vivido 16 años en Sao Paolo, adonde fui para estudiar sociología”, me explica Leopardo Yawa Bane en una soleada mañana de verano en Méntrida, a las afueras de Madrid.

La mirada firme, el corazón abierto, la palabra precisa y el sentido del humor burlón tan característico de los habitantes de la floresta. Una familia nos mira en la distancia, atónicos con las plumas rituales que luce Leopardo: “¿Es un indio de verdad? ¿podemos hacernos un selfie con él?”. (Sí y sí).

Leopardo pertenece al pueblo Huni Kui, también conocido como Kasinawá, uno de los 225 pueblos indígenas que sobreviven en Brasil y que suman apenas medio millón de almas, un 0,25% de la población de Brasil. Desde el remoto Acre, en plena floresta amazónica, hasta Santa Catalina, el estado por el que se presenta Leopardo, se extiende esa amalgama conocida como “nación indígena” que Leopardo pretende representar, quién sabe si liderar: “Mi proyecto social y cultural no está pensando en exclusiva para los indios sino para todos los catalinenses y los brasileños. Yo me siento brasileño, más allá de fronteras geográficas y lingüísticas”.

Foto: Jorge Álvarez.

“La situación de los pueblos originarios de Brasil es parecida a la que en tiempos tenían los gitanos en Españ. La mayoría viven en la miseria, sufren alcoholismo y están marginados de las instituciones”, me cuenta Juan Carlos de la Cal, periodista, escritor y gran conocedor de la floresta brasileña desde hace 30 años. Juan Carlos y su hermano Francisco de la Cal documentaron la compleja situación de la selva amazónica y sus habitantes en su libro ‘Viaje al traspasado corazón del mundo’, en el que recrearon el “descubrimiento” del río Amazonas por la expedición del buscador de fortunas extremeño Francisco de Orellana.

Desde luego, Leopardo no es un político al uso. De hecho, ni siquiera es un político. Si lo fuera, yo no estaría aquí, en la meseta castellana en pleno mes de julio. Conocí a Leopardo hace un mes en Ibiza y tuve ocasión de comprobar la rectitud de su misión, carente de cualquier tipo de ambición personal. ¿Qué hace un indio de la selva metido en la ponzoñosa y corrupta política brasileña? “Vi que era la única opción que tenía para luchar por la supervivencia de nuestro modo de vida y de la propia floresta”, responde.

Ese mismo pragmatismo es el que le llevó a aceptar la invitación de Roger Portanova, cabeza de lista de Rede do Sustenibilidade en Santa Catalina, un estado sureño, rico, blanco y universitario, distante geográfico y espiritualmente de la remota selva de Acre. “En Acre no hubiera tenido ninguna opción, me explica Daniela Oliveira, brasileña de Florianapolis (capital de Santa Catalina) y asesora de Leopardo en la campaña electoral: “Acre es un estado pobre y violento. Allí los terratenientes compran los votos de los indios y campesinos por un saco de arroz”. Para luchar por la floresta, Leopardo se ha visto obligado a salir de la floresta.

Imagen: Wikicommons.

El ‘efecto’ Marina Silva

Yawa Bane concurre a las elecciones brasileñas de la mano de Marina Silva, una medioambientalista de origen humilde que luchó en los años 80 con el lengendario Chico Mendes [asesinado en 1988 por los madereros que aun hoy acechan la Amazonía], llegó a ser ministra de Medio Ambiente en el primer gobierno de Lula (2003), pero dimitió de su cargo en 2008, incapaz de llevar a cabo su programa de preservación de la selva amazónica. Tras 30 años vinculada al PT, Marina Silva abandonó en 2009 el partido de Lula.

“Marina Silva es una mujer con coraje, una guerrera -explica Leopardo Yawa Bane-. Conozco a Marina Silva desde que era un niño, la he visto crecer a medida que yo mismo crecía. Cuando empezó su historia, Marina Silva era una mujer pobre, una serengueira. Logró escapar de la miseria, llegar a senadora y fue ministra de Medio Ambiente de Brasil con Lula. Hoy, y tras muchas dificultades, logró crear su propio partido. El compromiso de Marina con el medio ambiente y la sostenibilidad es indiscutible. Marina tiene una enorme voluntad de defender el Amazonas y el medio ambiente de todo Brasil… sostenibilidad es la palabra clave en su proyecto”.

Los retos que tendrá que afrontar Yawa Bane desde su escaño de diputado no son pocos: Acre es uno de los estados más pobres de Brasil, un país de inmensos contrastes de riqueza, empezando por la brecha geográfica: el rico sur (Santa Catalina) frente al depauperado norte (Acre y el Amazonas). Según los estándares del hombre blanco, los indios sufren una gran pobreza material, pero lo cierto es que la floresta les provee de todo lo que necesitan… o más bien les proveía: el imparable avance del “monstruo voraz” ha traído enfermedades, contaminación y escasez a los pueblos indígenas: el 80% del agua de los ríos amazónicos está contaminado por escapes de petróleo, el mercurio que utilizan los buscadores de oro y el ominoso plástico que anega las aguas, subproductos todos ellos de la “civilización”. Incluso los oníricos delfines rosados están desapareciendo del Amazonas.

Foto: Chacruna.net.

Por si el reto fuera pequeño, Leopardo se va a tener que enfrentar a un parlamento abiertamente hostil a sus propuestas conservacionistas: “El Congreso está dominado por el agronegocio”, explica en una entrevista con BBC Fiona Watson, de la organización Survival International, dedicada a la protección de los derechos de los pueblos indígenas. Survival acaba de hacer público un vídeo en el que se puede ver al último superviviente de una tribu de Tanaru, en el estado brasileiro de Rondonia. El llamado “hombre más solitario del mundo” lleva 22 años sobreviviendo solo en la selva después de que su tribu fuera exterminada por campesinos invasores de Brasil.

Leopardo Huni Kuin quiere alzar su voz en Brasilia para evitar este terrible destino para su pueblo.

Perfil público de Leopardo Huni Kuin en Facebook. Página web de Rede do Sustenibilidade. Más información sobre la nación indígena de Brasil en Wikipedia.

Con información de UOL, BBC, El País y Wikipedia.

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