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Cinco películas tan malas que tuvieron que devolver el dinero de las entradas

18 Jul 2018
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El actual panorama de los tráilers cinematográficos se divide, básicamente, en dos tipologías. Los que cuentan la película de principio a fin, sableando cualquier mínimo spoiler, porque consideran que el público es idiota y necesita saber exactamente lo que va a ver (final incluido). Y los que nos prometen un sinfín de emociones encadenadas que luego se traducen en una película más lentora que una de Tarkovski reproducida a cámara lenta.

Y es que, habida cuenta de la calidad de muchos avances cinematográficos, uno casi prefiere dedicarse a ver estos antes que determinadas películas. Hasta el punto de que quizá deberíamos exigir que nos devuelvan la entrada del cine. Y también cuando leemos tantas críticas entusiastas y luego no hay nada de eso en el filme. No es un planteamiento tan utópicos: de hecho, estos fueron motivos suficientes para que una poderosa productora asumiera la devolución de miles de entradas hace apenas una década.

Entre el 2000 y el 2001, Sony Corporation, a través de Columbia Pictures, estrenó una serie de largometrajes bastante malos. Películas que, sin embargo, promocionó con mucho oropel, incluido avances poco honestos y críticas ficticias, como las de un tal David Manning, un tipo que ni siquiera existía. Incluso se usaron empleados que aparentaban ser aficionados a tales películas en televisión.

Por ésta y otras razones, el 3 de agosto de 2005, Sony Corporation llegó a un acuerdo extrajudicial para reembolsar cinco dólares a cualquier persona que hubiera visto las siguientes películas entre el 3 de agosto del 2000 y el 31 de octubre del 2001:

‘El patriota’, como se merece verla: en pequeñito y doblada al dominicano.

  1. El hombre sin sombra: admitamos que los efectos visuales de la película constituyeron un salto adelante, pero la historia hacía más aguas que el Titanic.
  2. Estoy hecho un animal: Rob Scheiner debe de hacer mucha gracia porque se hincha a hacer películas, pero después del escándalo de Sony quizá es que solo se hace gracia a sí mismo.
  3. El patriota: Mel Gibson empezó su declive con esta cinta, cuando intentaba repetir el éxito (copiando la estructura y los golpes de efecto) de Braveheart, quedándose finalmente en una historia tan aburrida y apolillada como un museo de provincias.
  4. Destino de caballero: antes de que Heath Ledger recibiera el éxito póstumo tras su interpretación definitiva del Jocker, protagonizó esta mezcla de aventura medievales y romance al ritmo de temas musicales contemporáneos (Queen). La gente baila moderno y las armaduras tienen marca. El público no sabía si reírse o abandonar la sala. Muchos optaron por lo segundo
  5. Límite vertical: la versión barata y aún con menos chicha de la película que protagonizó Sylvester Stallone, Máximo riesgo.

Acuerdos extrajudiciales aparte, esta tendencia parece estar ganando adeptos en una época en el que cada vez se venden menos entradas de cine. Por ejemplo, el grupo C2L, que tiene unas 50 salas de cine en Francia, te reembolsa el dinero de la entrada si abandonas la sala antes de que transcurran treinta minutos de metraje. Y es que treinta minutos bastan para saber si estamos ante un pestiño y no nos queda otra que aguantar porque hemos apoquinado casi diez euros (palomitas no incluidas).

Tom Hanks también reembolsó el dinero de las entradas a dos fans que se encontró por la calle, tras criticarle la poca calidad de su última película, Larry Crowne, que coprotagonizó con Julia Roberts.

Sea como fuere, para curarnos en salud siempre tenemos la posibilidad de ver los Honests Trailers. Los únicos que te cuentan, sin dobleces, lo que te espera de verdad.

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