Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Ruta ‘destroy’ por los vestigios franquistas de la ciudad de Ferrol

16 Jul 2018
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Luis Landeira

Dicen que Ferrol se hunde, que Ferrol se pudre, que se cae a trozos, que es el Detroit gallego y blablablá. Pero los gobiernos vienen y van y nadie hace nada para frenar el derrumbe. Ahora que Pedro Sánchez ha vuelto a poner de moda a Franco provocando multitudinarias peregrinaciones al Valle de los Caídos, quizá se podría hacer algo por el estilo en la deprimida urbe del noroeste galaico.

Porque Ferrol, hasta 1984 conocida como El Ferrol del Caudillo, es la localidad que vio nacer a Francisco Franco Bahamonde. Y aunque han arrancado de cuajo la celebérrima estatua ecuestre que presidía y vigilaba la Plaza de España, todavía quedan en Ferrol muchos vestigios de un franquismo que aquí echó kilométricas raíces.

A continuación, y para demostrar la gran baza turística que puede jugar Ferrol como museo urbano postfranquista, emprenderemos una ruta salvaje por las calles, plazas, monumentos y edificios que, contra viento y marea, sobreviven al ataque del rodillo socialista. Por la gracia de Dios y por la gloria de mi madre.

LA PILA BAUTISMAL DE FRANCO

Al final de la calle San Francisco se alza la iglesia castrense del mismo nombre. Ahí dentro, tras una reja de hierro, aún es posible contemplar la pila bautismal donde Francisco Franco recibió el sacramento del bautismo, bajo una placa que lo explica y celebra. Es quizá el secreto mejor guardado de la ruta franquista ferrolana, pues (hasta ahora) no había ni una sola foto de esta histórica pila en la interné. De nada.

LA CRUZ DE LOS CAÍDOS

Además, la iglesia de San Francisco, escenario de ceremonias católico-militares, alberga deslumbrante memorabilia franquista, como esta enorme cruz con gigantescas letras en honor de los marinos caídos que parece sacada de la peor pesadilla de Juan Carlos Monedero.

LA CASA NATAL DE FRANCO

En el número 136 de la ferrolanísima calle María hallamos el modesto edificio donde vino al mundo Franco. Desde la acera de enfrente es posible contemplar una austera placa conmemorativa, que reza “en esta casa nació, el 4–XII–1892, Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España y generalísimo de los ejércitos”.

EL AGUILUCHO DEL PUERTO

En el puerto de Curuxeiras de Ferrol se encuentra el antiguo edificio de la sede de Aduanas, que fue construido en 1935 y hoy es objeto de un bochornoso tira-y-afloja entre el gobierno central y el ayuntamiento ferrolano. Estamos hablando de un mazacote blanco y gris de tres plantas, que luce en lo alto de su fachada símbolos heráldicos preconstitucionales, entre los que destaca el viejo escudo español con el águila de San Juan (popularmente conocido como “el aguilucho”) y la leyenda “Una, Grande, Libre”.

LA ESTATUA ECUESTRE

Esta celebérrima estatua que representa al Caudillo trotando ufano a lomos de un caballo de batalla, fue retirada en 2002 de la Plaza de España de Ferrol para colocarla dentro del servicio de repuestos de la Armada, en el barrio ferrolano de Caranza. En 2010, en virtud de la Ley de Memoria Histórica, fue tapada con una lona para que no la cagaran las gaviotas ni la vieran las personas.

EL CABEZÓN DE DON CAMULO

El militar Camilo Alonso Vega fue apodado “Don Camulo” por su virulento papel en el aparato de represión franquista y en la toma de Murcia en la Guerra Civil. En 1972, Franco le puso una estatua, que fue retirada pocos días después de su inauguración, pues disgustaba profundamente a la familia de Camulo y al propio caudillo, que la vio como “un ultraje a su memoria”. Durante décadas, la estatua, que fue rebautizada popularmente como “El cabezón” debido a su gran tamaño (1’73 metros de altura) no ha dejado de rular por Ferrol, de edificio oficial en edificio oficial. Por eso, hoy se encuentra bastante deteriorado y pretenden restaurarlo. Ignoramos a santo de qué.

LA OTRA CARA DEL SÁTRAPA

En el barrio de Caranza, hay otra estatua de don Camulo, ésta de medio cuerpo y un tanto más digna, cuya placa lo destaca como “soldado heroico”, “gobernante ejemplar” e “hijo ilustre de la ciudad”. Más de una vez, el monumento ha amanecido embadurnado con unas pintadas que ponen de vuelta y media al jerarca franquista.

CALLES CON NOMBRES FRANQUISTAS 

Las calles del Arsenal Militar de Ferrol son casi un santoral franquista. Desde la glorieta del Generalísimo hasta la calle de Carrero Blanco, pasando por una decena de placas que homenajean a paladines del régimen como Crucero Baleares, Salvador Moreno, Francisco Moreno Fernández o el almirante Honorio Cornejo. La orden está dada, pero las autoridades no acaban de decidirse a retirar esas placas que se saltan a la torera la Ley de Memoria Histórica.

FLECHAS Y PAJARRACOS EN LA FACHADA DE UN CUARTEL

En la Avenida do Rei, en lo alto del cuartel Sánchez de Aguilera, volvemos a encontrarnos al siniestro “aguilucho” que adorna el escudo español preconstitucional. El edificio, que en la actualidad se encuentra abandonado, contaminado por el amianto y en un estado ruinoso, será demolido cuando acaben las interminables discusiones entre el Ministerio de Defensa y el ayuntamiento ferrolano.

RETRATOS AL ÓLEO DEL GENERALÍSIMO

El centro cultural Torrente Ballester de Ferrol esconde un busto y un par de retratos de Franco, obra de los artistas Bello Piñeiro e Izquierdo Viñas. Ahí están, durmiendo el sueño de los justos, como esperando a que alguien les haga un hueco en Casa Pepe. Pero en el consistorio ferrolano están paralizados, quizá a sabiendas de que, a día de hoy, toda obra de arte protagonizada por Franco es una patata caliente difícil de gestionar.

LA TUMBA VACÍA DE LOS FRANCO

En el ferrolano cementerio de Catabois existe una tumba abandonada cuya lápida reza “Familia (F)ranco (Ba)hamonde D.E.P.” que está provocando no pocos quebraderos de cabeza al edil de la ciudad, que al parecer no encuentra los papeles de titularidad del sepulcro. Pese a que esta vacía, la tumba ha provocado más de una trifulca en el ayuntamiento, pues hay formaciones políticas que exigen su expropiación, mientras otras sugieren que, ya que estamos, se de cristiana sepultura a los huesecillos de Franco ahí mismo, en su Ferrol natal. Sin duda, sería una atracción turística que animaría la aplatanada urbe gallega, provocando peregrinaciones de guiris, curiosos y nostálgicos del franquismo.

*Españoles, este artículo puede contener y contiene flechas, pelayos, información e imágenes de La Voz de Galicia, Galicia Confidencial, Diario de Ferrol, El Correo Gallego y Concello de Ferrol.

¡Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic!

Probablemente tampoco te interese: