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La monja que se convirtió en alférez del ejército español

19 Ago 2018
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Ad Absurdum

Aunque mucha gente pone en duda la veracidad de esta estrambótica historia, o al menos ciertos detalles, son muchos los historiadores que recogen la historia de una monja que llegó a ser alférez del ejército español en el siglo XVII.

Nacida en el País Vasco, Catalina de Erauso fue una monja recluida en un convento a causa de la ruinosa situación económica de su familia. Con quince años decidió escapar del convento y hacer vida disfrazada de muchacho tras una disputa con la priora, que además era su propia tía.

Tras un tiempo al servicio de un noble que no se percató del engaño, se enroló como soldado en una misión a América con el nombre de Alonso Díaz y Ramírez de Guzmán.
Su barco naufragó frente a las costas americanas, pero ella sobrevivió junto con el cofre  —bendita casualidad— que guardaba los sueldos de la tripulación. Aunque otros señalan que en realidad ella se escabulló del barco después de robar los dineros.

Este no tuvo esa suerte.

Ladrona o no, con tal golpe de suerte, Catalina se labró una nueva vida, y acabó como contable en una tienda. Pero la suerte terminó cuando un cliente y ella discutieron y se enzarzaron en una lucha que dejó malherido al cliente.

Para huir de la justicia, contó con la ayuda de una muchacha que se había enamorado de ella sin saber que se trataba de una mujer en realidad. Esto en realidad no era ningún inconveniente para Catalina, que en sus propias memorias se reconoce homosexual. Así logró ocultarse durante un tiempo y finalmente decidió lanzarse al mar en un bote hasta que se topó con un galeón español que la devolvió a tierra.
Decidió entonces enrolarse de nuevo, siendo destinada precisamente a la compañía que mandaba su hermano Miguel. En la compañía, Catalina sirvió como la (o el) más valiente, y, durante una batalla tomó la bandera del alférez que había caído muerto y luchó con ella hasta la victoria. Por esta hazaña su hermano la nombró alférez portaestandarte.

Todo le iba bien en la compañía a Catalina, donde según cuenta, hasta discutía con su hermano por mantener relaciones con las mismas mujeres, aún desconociendo su hermano la identidad de su rival sexual.

Pero en otra ocasión volvió a herir a cuatro personas en una riña callejera, de la que ella misma salió malherida, por lo que tuvo que refugiarse en un convento. Volvía a la casilla de salida.

Antes de que descubriesen su sexo, escapó de nuevo y fue recogida por una joven que la llevó a su casa. Allí, la madre de la chica y ella la cuidaron durante un tiempo, y Catalina les correspondió como pudo.

La familia estaba encantada, así que la madre le propuso matrimonio con la hija. Eso ya sabemos lo que significaba: tocaba huir otra vez. Pero en esta ocasión topó con la justicia, que le venía persiguiendo, y fue condenada a muerte por sus peleas y engaños.
Estaba en el cadalso con la soga al cuello cuando el presidente de La Plata decidió indultarla a petición de la mujer que la había protegido. De allí marchó a La Paz, donde, para variar, participó en otro altercado para liberar a una doncella en apuros y donde recibió un trabucazo.

Herida, huyó a Cuzco y se refugió en el obispado donde se descubrió definitivamente su sexo. Sorprendido por el relato de sus aventuras, el obispo redactó un informe y le pidió a la propia Catalina que lo entregase personalmente en Madrid. El rey exigió que se presentase la heroína ante él, y Felipe IV recibió a Catalina de Erauso como alférez, escuchó sus aventuras y declaró que ojalá hubiera más soldados de su valía. Pidió entonces ella que se le concediese un permiso para seguir sirviendo como hombre, a lo que el rey respondió enviando una petición y una recomendación al papa. El papa accedió y, bajo el nombre de Antonio de Erauso embarcó de nuevo hacia América, dando inicio a nuevas aventuras.

Felipe IV.

Catalina de Erauso, Pedro de Orive, Francisco de Loyola, Alonso Díaz Ramírez de Guzmán, Antonio de Erauso… son algunos de los nombres que utilizó aquella monja vasca.
Esto puede parecer totalmente inverosímil, pero así aparece en la obra Historia de la Monja Alférez, supuestamente escrita por ella misma poco antes de morir y publicada por primera vez en 1829.

En la actualidad cuenta incluso con un monumento levantado en México. Y su vida da para película, dirás, y efectivamente: ha protagonizado dos películas y cinco novelas.

Monumento a Catalina de Erauso en Orizaba (México). Fotografía de Isaac Vásquez Prado en Wikimedia.

Bibliografía:

CATALINA DE ERAUSO, Historia de la Monja Alférez. En Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
AD ABSURDUM (2017): Historia absurda de España, ed. La Esfera de los Libros.

Ad Absurdum suele escribir sobre historia, a veces en libros como Historia absurda de España.

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