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Ocho episodios de ‘Verano Azul’ que hoy serían censurados

14 Ago 2018
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Luis Landeira

¡Chanquete ha muerto! El lapidario alarido de Pancho, el lechero de la serie ‘Verano azul’, hizo llorar a España en el año de gracia de 1982. Treinta y seis años después, seguimos viendo la serie (ahora en la web de RTVE), llorando la muerte de Chanquete y riendo las gracias de Tito, Piraña y compañía.

Sin embargo, incluso a unos fans acérrimos como nosotros no nos duelen prendas a la hora de reconocer que, mal que bien, la serie ha envejecido un disparate. Por un lado, y en comparación con lo que se lleva ahora en la tele, resulta lenta, torpe y cargada de moralina y almíbar. Y por otro, oh paradoja, hay escenas que son pura incorrección política, teniendo en cuenta que el patio está de lo más sensibilizado con según que cosas.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que estamos en plena canícula, vamos a revisar un puñado de escenas de ‘Verano Azul’ que, de estrenarse hoy, harían echar bilis a varios colectivos y serían trending topic gracias a millares de tuiteros ofendidos que pondrían el grito en el cielo y crearían hashtags como #TitoBorracho, #PanchoExplotado o #ChanqueteMuerto.

Violencia doméstica

Hoy que pegar a un hijo puede costar la cárcel a los progenitores, y que día a día aumentan los casos de adolescentes que denuncian a su padre porque “se le escapa un cachete o un insulto”, lo de ‘Verano Azul’ tendría delito. Y es que raro es el capítulo en el que un padre no le suelta un “¿pero tú eres imbécil?” al hijo o que lo amenaza con frases como “a que te ganas un guantazo”. Pero la cumbre llega en el capítulo ‘La bofetada’, en el que el padre de Javi le arrea una ídem a su hijo por perpetrar una travesura. Después, el chaval se enfada y Chanquete mete baza en el asunto, pero nadie discute el derecho del padre a meterle un buen sopapo a su hijo.

Embarazadas alcohólicas

En el capítulo titulado ‘Eva’, una hippy preñada y abandonada por su novio y su tribu, se refugia en casa de Julia la pintora, que también es medio hippy. En un ejercicio de hospitalidad incomprensible en nuestros días, Julia no sólo le prepara un gin-tonic a la embarazada, sino que se pone a fumar como una carretera en su presencia, convirtiendo a ella y a su feto en “fumadores pasivos”. Por otro lado, el capítulo tenía un ligero aroma provida, postura ética que tampoco está muy bien vista aquí y ahora.

Menores fumando

O quizá deberíamos decir “personas fumando”, pues desde que en 2001 la nueva Ley Antitabaco prohibió fumar en los programas de televisión, es casi imposible encontrar personajes de series patrias que fumen, y en las que lo hacen, suelen pixelar los cigarrillos. Pero ‘Verano azul’ se creó a principios de los años 80, una época de libertad y libertinaje. Así que ahí fumaban todos los personajes: desde las pipas del anciano Chanquete hasta los pitos de los menores de la pandilla. Y no a escondidas, no: eran los propios padres los que, visiblemente regocijados, permitían a sus retoños tragar humo, tal como vemos en el capítulo titulado ‘El guateque de papá’.

Machismos galopantes

El machismo sale por los poros de casi todos los personajes de ‘Verano azul’, pero se hace más explícito en ‘Pancho Panza’, uno de los capítulos más cursis de la serie, en el que Beatriz tiene un sueño húmedo con un jinete que monta un caballo blanco. Al enterarse, Pancho pretende hacer el sueño de su amiga realidad y le pide prestada su yegua blanca a un conocido, que le responde ufano: “Mujer, estilográfica y yegua no se prestan”. Si se escucha esa frase en una serie actual, arde Troya y explota Twitter.

Niños borrachos

En el decimosexto capítulo de la serie, dos tiernos infantes como Tito y Piraña se agarran una melopea del quince. Mientras sus padres y hermanos participan en un grotesco guateque intergeneracional, los niños, ni cortos ni perezosos, echan mano a una botella de ginebra y se montan una juerga etílica infantil en la que acaban como cubas. En la actualidad, una escena semejante no se encuentra ni en la deep web .

Explotación laboral

El Pancho, personaje menos favorecido económicamente de la pandilla, se ve obligado a trabajar en el ultramarinos de sus tíos pese a estar en su primera adolescencia, cosa que sería calificada hoy de “explotación laboral de menores”. En una serie actual, tendrían que justificar las condiciones en las que trabaja y por qué no le dan una baja cuando tiene un accidente y queda impedido: aun así, sus tíos lo obligan a trabajar, y debe realizar el reparto de botellas de leche a lomos de un burro.

Bullying gordo

Un personaje como Piraña, que se caracteriza por su voraz apetito y su obesidad infantil, sería hoy impensable. No ya porque se haya erradicado la figura del niño gordito de la ficción televisiva, sino porque las continuas bromas sobre su orondo físico y su desorden alimenticio hoy serían tachadas de bullying, y el hecho de que saliera todo el rato zampando, una apología de la mala dieta que propicia la obesidad infantil.

Muertes pornográficas

Ahora nadie se atrevería a matar a un personaje tan popular como Chanquete de una manera tan sádica para el espectador. El autor de la serie, Antonio Mercero, convierte ‘Algo se muere en el alma’, el capítulo donde fallece el viejo marinero, en un descarnado ejercicio de pornografía emocional, sin escatimar recursos lacrimógenos. Así, nos muestra la postración hospitalaria del anciano, su cadáver caliente, su entierro y los llantos, aspavientos y alaridos de dolor de sus amigos. Como puntilla, usa la popular y macabra sevillana ‘Algo se muere en el alma’ para hurgar en la herida abierta.

BONUS TRACK: ¡Tito ha muerto! El impactante final original de ‘Verano Azul’

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