Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

“España es el centro del mundo”: así era la vuelta al cole en el franquismo

07 Sep 2018
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Inma Saranova

La vuelta al cole no siempre fue en España tan colorida como en los anuncios de El Corte Inglés. Y si no que se lo pregunten a los abuelos que tuvieron que tragar con la Ley de Reforma de la Enseñanza Media de 1938, promulgada antes del fin de la Guerra Civil, y que desarrolló un nuevo sistema educativo basado en el muy poco alegre nacionalcatolicismo. Una ideología que poco tenía que ver con esas tonterías hippies de “amar al prójimo” y “perdonar” y que, en cambio, se basaba en el patriotismo españolista y en la obediencia a Franco y al resto de sus colegas de los poderes fácticos, es decir a la policía, al ejército y a la Iglesia en su versión más integrista.

A ver, es que estaba muy mal gobernada…

Por eso, el primer día de los yayos no comenzaba con saludos y abrazos a la profe si no que el pistoletazo de salida de la vuelta al cole nacionalcatolicista lo daba la reposición del Santo Crucifijo que marcaba la apertura del curso. Y para que el crucifijo no se quedara solateras en el aula, siempre estaba bien acompañado del retrato de Paco, y de una imagen de la Virgen, a ser posible la de la Inmaculada.

El listo y el patriota

Y si en las vueltas al cole contemporáneas un tema de debate recurrente es la pertinencia o no de la escuela concertada (mayoritariamente cubierta por colegios católicos), como podemos intuir, durante el franquismo ese debate no existía porque la responsabilidad de la educación no era exclusiva del Estado, sino de la sociedad con la ayuda del Estado, lo que, en la práctica, se tradujo en que la Iglesia asumiera prácticamente en exclusiva la tarea docente para que en la España nacionalcatolicista no hubiera ni un ateo…

¿Quién ha hecho eso? ¿Eh?¿Eh?

…Y mucho menos un musulmán.

Mahoma, el “Árabe alucinado” que lo flipaba él solo.

Es decir, la Iglesia asumía el lucrativo monopolio de la educación comprometida en contraparte a difundir las ideas del un régimen que la Ley de Principios del Movimiento Nacional de 1958 dejaba claro que: “La nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia católica, apostólica y romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación”.

Y tú, ¿qué eres? ¿más del día del valor o del de Gibraltar?

La jornada escolar empezaba cada día colocando la bandera del aguilucho, mientras se entonaba el Himno Nacional, vamos, el “Cara al sol”.

A la derecha Pepito “el Rojeras”, pasando del himno detrás de un pilar.

En lo que se refiere a los contenidos, la asignatura de Historia era una de las más importantes (junto con la religión, of course) y a través de la enseñanza de esta materia se intentaba introducir en la población juvenil cuestiones que permitieran la aceptación de la situación existente. Los docentes, por lo tanto, debían “como maestros y como españoles, sistematizar el esfuerzo para dar a la juventud un medio para encontrarse en la Historia con justificada confianza y fe en su destino”, y vaya que si lo hacían:

Cómo estaría España antes de ’36 que del césped de la Meseta crecían hoces y martillos.

Para que nos hagamos una idea, la asignatura de Historia de primer grado, en su último bloque contenía los siguientes puntos:

  1. Los españoles luchan porque España sea libre en la guerra de la Independencia.

  2. Los españoles siguen luchado por conservar la unidad de principios en las guerras carlistas.

  3. El glorioso Alzamiento Nacional. Episodios más emocionantes.

  4. Francisco Franco Bahamonde, Generalísimo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, Jefe del Estado Español y Jefe Nacional de F.E.T. y de las J.O.N.S.

Hablamos de un adoctrinamiento que duró hasta hace prácticamente dos días tal y como señala el dibujante Mauro Entrialgo:

En lo que se refiere a la Geografía, para empezar lo primero era saber que España estaba en el centro mismo de la Tierra. Decía el obispo de Córdoba, A. Menéndez Reigada, en su Catecismo patriótico español:

¿Cuál es la tierra de España?

—La tierra de España es la mayor parte de la península Ibérica, colocada providencialmente por Dios en el centro del mundo.

 —¿Cómo es la península Ibérica el centro del mundo?

—La península Ibérica es el centro del mundo porque tiene en torno suyo sus cuatro grandes partes, a saber: al norte Europa, con la que limita con los Pirineos; al sur, África, con la que limita por Melilla y Ceuta; al este, Asia, con la que nos une el Mediterráneo; y al oeste, América, con la que nos une el Atlántico.

En pocas ocasiones se hablaba de los distintos continentes a excepción de América y por aquello de Colón, que si no, ni eso.

Los Reyes Católicos invitando amablemente a los judíos a que cerraran al salir

De hecho, los Reyes Católicos tenían un gran protagonismo en cada vuelta al cole ya que, según el nacionalcatolicismo, ellos fueron los artífices de la unidad de España.

España, reina de las UNAs.

Y es que la unidad de España les ponía tanto que el ya citado Menéndez Reigada consideraba al separatismo como uno de los más importantes enemigos de España:

—¿Cuáles son los enemigos de España?

—Los enemigos de España son siete: el liberalismo, la democracia, el judaísmo, la masonería, el capitalismo, el marxismo y el separatismo.

—¿Y puede un católico o un español cooperar con alguno de estos enemigos de la patria?

 —Ningún católico ni español puede lícitamente cooperar con estos enemigos de la patria, pues todos, de una forma u otra, han sido prohibidos por la Iglesia, y vienen a ser como los siete pecados capitales en que España había incurrido y fue preciso lavar con sangre.

Y hablando de pecados, la escuela nacionalcatolicista no se olvidaba de los de la carne, y para evitarlos, nada mejor que la supresión de la educación mixta, porque su misión era además educar a las niñas en la “feminidad rotunda”.

Así planchaba, así, así…

Decía Pilar Primo de Rivera que “Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho“.

Lo que diga tu padre.

La educación de las niñas se orientaba desde pequeñitas a la preparación para la vida en el hogar y ser la perfecta esposa. Así, en los centros de la Sección Femenina se impartía un plan de estudios compuesto por las siguientes  materias: Formación Religiosa (Dogma, Moral, Liturgia), Formación Política (Historia de la Falange, Doctrina Política y Económica de la Falange), Formación Doméstica (Pedagogía Familiar, Economía Doméstica, Cocina, Corte y Confección…), Música (Coros y Danzas) y Gimnasia.

Serrano Suñer mansplaining.

Y eso sí, como “desde pequeñito se endereza el arbolito“, tanto a niños como a niñas se les dejaba bien clarito  aquello de que “la letra con sangre entra” apoyados en el Ministerio de Educación Nacional, más conocido como Monasterio de Educación Nacional desde donde  García Blanco aseguraba:

“Con coacción se ha educado siempre en la historia. Cuando España se dio al mundo iba con el misionero, el militar, la cruz y la espada. Coacciona el Estado para imponer sus derechos; coacciona el ejército para imponer su disciplina, se coacciona al enfermo para que tome la medicina que lo va a curar; coaccionamos al niño al imponerle los km2 que tiene España, sin que él los mida. ¿Y no vamos a coaccionarle, si se hace preciso, para imponerle la verdad absoluta de la que depende su salvación y el ser o no ser auténtico español?”

Y si a la coacción, los contenidos, el temor a Dios, y el destino inexorable del trabajo doméstico para las niñas, le sumamos unas escuelas viejas y frías con pocos medios, masificadas y con docentes adoctrinadores poco preparados cuyos sueldos eran tan ridículos que generaron el dicho “pasa más hambre que un maestro de escuela“, podemos hacernos una idea de cómo era la vuelta al cole de los abuelos.

Así que nenes, menos quejarse y tirad pa’l cole.


Con información de ‘El franquismo, la escuela y el maestro (1936-1975)’ de Ramón Navarro Saladrinas, Nueva Tribuna, y Lluis Belenes.

¡Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic!

En otro orden de cosas:

Derribando mitos: Esa ardilla que recorría España de rama en rama

¿Cuántas hostias tendrías que comerte para engullir un Jesucristo entero?

Milagro en Rusia: desaparece el reloj de 25.000 euros de la muñeca del patriarca ortodoxo