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‘Somos la calle’, un safari fotográfico de la fauna humana de Madrid

29 Sep 2018
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Iñaki Berazaluce

Madrid tiene un filtro especial: todo lo que toca lo convierte en castizo. En Madrid, hasta los raperos acaban siendo castizos”. Son palabras del fotógrafo Kike Carbajal, pronunciadas durante la presentación de su libro ‘Somos la calle’, una exquisita selección de 147 fotos de las cerca de 200.000 que ha tomado durante los últimos seis años en Madrid, un mosaico del paisanaje humano de la ciudad.

El proyecto Somos la calle nació como un blog y acabó derivando en el libro que acaba de publicar Belleza Infinita, posiblemente la editorial más estrambótica de España. El proyecto culmina pero no finaliza en el libro pues, como afirmó su autor, “Madrid es una ciudad inagotable. Cada día, en cualquier lugar, está sucediendo algo diferente. Más que agotarse, cada vez veo más cosas. Después de viajar por medio mundo me he dado cuenta de que el viaje más inaudito está debajo de mi casa, en la Puerta del Sol”.

A pesar de tratarse de instantes robados, da la impresión de que los personajes están posando para la cámara, tal y como desgranó Antonio Lucas, periodista de ‘El Mundo’, amigo y compañero de andanzas universitarias de Carbajal.

En palabras de Lucas, “Kike suma un punto más a todos los que han sido los grandes fotógrafos de la calle –Paul Strand, Elliott Erwitt, Centelles, Cartier-Bresson o Rafael Sanz Lobato. A mí estas fotografías me recuerdan, no en la estética sino en el espíritu, a aquello que hizo Joan Colom en los setenta en Barcelona, que era salir con una Leika al hombro y retratar el barrio chino, todo un hallazgo en aquel país tan ceniciento que era la España de la época”.

En la presentación del libro también estuvo el director de cine Alejandro Amenábar, que reconoció tener una perspectiva de Madrid diametralmente opuesta a la de su amigo Carbajal: “Lo que a ti te llama la atención es justamente lo que yo trato de evitar: yo busco un Madrid más sofisticado y más glamouroso, exactamente lo contrario de lo que buscas tú”.

Y, por descontado, calles vacías donde Kike Carvajal encuentra muchedumbres: “Me gusta el caos y la multitud. Una calle sin gente no significa nada para mí”.

El asombro empieza en la calle. El azar que puedes encontrar en la calle siempre es superior a lo que te puedes imaginar”.

Antonio Lucas: “Madrid tiene esa condición de ciudad matrioska, esa ciudad de la que vas sacando pequeñas ciudades, pequeños barrios, y se va configurando como un gran espacio conjunto. Es una academia de despojo y es al mismo tiempo un jardín de las delicias”.

Todo el que pasa por Madrid va cogiendo un aura de castizo. Llegan los raperos y se convierten en castizos”.

Alejandro Amenábar: “Aunque las fotos son actuales, los personajes que aparecen en ellas parece que vienen del siglo pasado, como si siempre hubieran estado allí”.

No me gustan los toros y, sin embargo, me daría mucha pena que desaparecieran, por la fauna que se reúne en Las Ventas”.

Antonio Lucas: “Madrid es la fibra óptica y el trasto viejo, y eso también está en las fotografías de Kike. Hay un Madrid moderno pero también hay ese otro Madrid del diente de oro, del tipo que escupe por el hueco de un colmillo”.

Me gusta mucho la hora del atardecer. Es cuando la calle está más viva: unos están saliendo de trabajar y otros empiezan a divertirse”.

Antonio Lucas: “Este libro es el espejo de un viaje infinito, y probablemente en algunos años habrá que volver a este libro para entender la década que vivimos en esta ciudad”.

Alguna vez me han pillado haciéndoles una foto y me han gritado: “¡Eso no se hace, hijo de puta”, pero normalmente no se suelen enterar porque cada cual anda en sus cosas”.

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