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Cacereco, el rinoceronte que arrasó en las elecciones brasileñas

25 Oct 2018
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Iñaki Berazaluce

Bolsorano no será el primer animal en alcanzar las más altas cumbres de la política brasileña. Hace sesenta años, en 1958, los habitantes de Sao Paulo votaron en masa a Cacareco, una rinoceronte hembra de cuatro años del zoo de la ciudad, como gobernadora de la megaurbe, un voto de castigo contra la corrupción rampante de la clase política brasileña, entonces y ahora. Cacareco (“basura”, en portugués) se llevó 100.000 votos, diez veces más que el primer candidato humano, que apenas alcanzó 10.000, en unas elecciones marcadas por una enorme abstención.

En realidad, Cacareco ni siquiera era genuinamente paulista, sino un préstamo del zoo de Rio de Janeiro al de Sao Paulo para animar la inauguración de este último. “Con semejante perfil, Cacareco sería un fuerte candidato en los Campos Eliseos”, acertó a decir el gobernador de Sao Paolo Jânio Quadros durante la inauguración del zoológico de Água Funda, el 16 de marzo de 1958.

Aquella frase, que pretendía ser un chiste, fue tomada al pie de la letra por los electores paulistas y al año siguiente, coincidiendo con las elecciones municipales, las paredes de Sao Paulo se llenaron de carteles que pedían el voto para Cacareco.

Se trataba, una vez más, de una brincadeira porque Cacareco nunca se presentó a las elecciones. En realidad, los proponentes de la candidatura estaban animando a un voto de censura para denunciar la corrupción y la incompetencia de los candidatos humanos, 540 para los 40 escaños disponibles en el concejo. Pero mucho ojo con las brincadeiras, que así empezó la candidatura de Donald Trump y aun seguimos con la broma.

El director del zoo de Rio, que conocía bien a Cacareco, no tenía fe en las posibilidades del diceros bicornis en la política brasileña. Con el lenguaje políticamente incorrecto de la época (benditos tiempos) afirmó que Cacareco “era una bestia fea y muy estúpida. Podrías meter todo su cerebro en una nuez de Brasil”.

Cacareco, el Elvis para el salpicadero del coche del momento.

Pero Cacareco no sólo ganó sino que barrió en aquellos comicios: más de 100.000 votos, tremendo sorpasso sobre sus rivales humanos. El segundo candidato más votado tan solo alcanzó los 10.079 votos, y, según cuenta Life, otro de los derrotados, humillado por la derrota ante un animal (negro y de origen africano, para más inri) se acabó suicidando.

Cacareco nunca llegó a ejercer de alcalde de Sao Paolo y sus votos fueron a parar al ‘cacareco’ de los nulos. Para entonces, la rinoceronte ya se había convertido en la estrella indiscutible del nuevo zoo de Sao Paulo y los paulistas pusieron en marcha la campaña ‘Cacareco es nosso’ para intentar retenerlo. Fue en vano: Cacareco volvió a su jaula/cárcel de Rio de Janeiro el 1 de octubre del 59, dos días antes de las elecciones y allí falleció en 1964, a los 8 años de edad.

¡Adeus, Cacareco!

La fulgurante carrera política de Cacareco sirvió de inspiración para el Rhinoceros Party de Canadá, partido satírico que se presentó en diversas elecciones canadienses entre 1963 y 1993. Su cabeza de cartel fue Cornelius Primero, un rinoceronte del zoo de Montreal.

Decía en el primer párrafo que Bolsorano no será el primer animal en ganar unas elecciones en Brasil, pero la comparación es injusta. Que sepamos, Cacareco no era ni racista, ni homófobo, ni misógino, ni fascista, al contario que -si nadie lo remedia– el futuro presidente de Brasil.

Cacareco es alcalde, el himno de la victoria.

Con información de Acervo, Life y Wikipedia.

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