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Y cuando creíamos haberlo visto todo, llega la grafohomeopatía

02 Oct 2018
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Iñaki Berazaluce

Dos técnicas de probada eficacia, como son la grafología y la homeopatía, unen sus respectivos poderes para dar luz a una nueva terapia: la grafohomeopatía. Como suena.

¿Cómo pueden combinarse el estudio de la personalidad a partir de la caligrafía de una persona y la curación a través de bolitas de azúcar a precio de sangre de unicornio? Pues muy sencillo, gracias a la magia de la física cuántica.

Según la invitación que he recibido en el correo y que, de momento, es la única explicación que he encontrado por escrito de la grafohomeopatía, la nueva ciencia consiste en lo siguiente:

“Los quanta que viajan en la radiación electromagnética del cielo y la tierra son modulados por la mente que les otorga significado y vertidos al cuerpo físico para sincronizarlos en registros temporales en tiempo real o diferido.

Los contenidos diferidos o no expresados no siempre permanecen ocultos pudiendo ser rescatados de las dimensiones del papel con técnicas grafológicas pero es la homeopatía la que les otorga un nuevo significante”.

¿Quanta? ¿Radiación electromagnética? ¿Tiempo real o diferido? Tranquilo, si no entiendes nada no es porque tengas oxidados tus conocimientos de física cuántica sino porque estas frases no tienen ni pies ni cabeza. No son más que un batiburrillo de palabros esdrújulos y jerga de fachada científica, con la intención de dotar de un halo de legitimidad a la grafohomeopatía y despistar al incauto.

Para intentar desentrañar este embarullado texto llamé al número de teléfono que aparece en el folleto, que corresponde a Enric Capseta, “naturópata y acupuntor”, y colaborador de Pau Santaugenia, el homeópata y parte contratante de la segunda parte.

Enric atiende amablemente mi llamada y me explica que, efectivamente, la grafohomeopatía “es una mezcla de la grafología y la homeopatía”, aunque, matiza, “no es tanto una terapia como una técnica coadyudante” para otras terapias como, por ejemplo… la homeopatía. En román paladino, esto quiere decir que no sirve para nada. “Preferimos hablar de una cuestión de crecimiento personal”, confirma el naturópata, quien también me cuenta que está “investigando sobre la medicina cuántica, como se comunican las diferentes partes del cuerpos, aplicando el principio de similitud”.

¿Cómo hace el diagnóstico la grafohomeopatía?, ¿cuál es su mecanismo de actuación?, ¿qué resultados ha obtenido hasta la fecha? Capseta me lo intenta explicar, pero dada que la calidad del sonido no es muy buena (y el asunto, medicina cuántica y grafohomeopatía, complejo), no consigo entender nada. Tras finalizar la llamada le envié un correo electrónico con las mismas preguntas que le hice por teléfono, pero nunca obtuve respuesta.

Finalmente, me topé con este lisérgico vídeo de una charla titulada ‘De la física a la biología’, dentro de la Jornada Medicina Quántica Intrónica [sic], celebrada este verano en Barcelona. Son casi 50 minutos pero se hacen cortos, y ofrecen un fiel retrato de Capseta y la llamada “medicina cuántica”. Mejor ver.

Tirando del hilo del canal de Amate TV encontré esta otra charla de 2015 sobre Grafohomeopatía, también conocida como “Grafología Transducta”. Es un mano a mano entre los dos inventores de la disciplina, Santaugenia y Capseta.

Es posible que el mundo no esté aún preparado para la grafohomeopatía. Tal vez en el actual paradigma científico dominante -ese que se empeña en comprobar la realidad- no sea capaz de absorber el enorme impacto de esta futura Arcadia. Puede que Enric Capseta y Pau Santaugenia sean unos visionarios que se hayan adelantado varias décadas a su tiempo y, de ser así, quién sabe si nuestros nietos vigilarán su salud con un chequeo periódico en el grafohomeópata. Alternativamente, puede que solo sean dos charlatanes y el negocio se les acabe en cuanto cualquier incauto busque sus nombres en internet y se tope, por ejemplo, con este artículo.

En memoria de Pepe Cervera, científico, periodista y desenmascarador de farsantes.

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