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El general chino que bautizaba a sus tropas a manguerazos

29 Nov 2018
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Ad Absurdum

Feng Yuxiang es el señor de la izquierda, el que parece que pasaba por ahí.

Hay muchas cosas sobre China que nos son ajenas y una de ellas es su historia. Más allá de los tópicos que tenemos acerca de este gigante que mucha gente cree que amenaza con comernos, nos encontramos con acontecimientos muy curiosos que al estar lejos del foco de atención occidental pasan inadvertidos.

Todo en China es pura variedad: la geografía, la gastronomía, las religiones, las lenguas… Y todas ellas van cargadas de curiosidades. Es el caso de la historia de Feng Yuxiang, caudillo militar y político durante uno de los periodos más moviditos de la historia de China, el de la República China, comprendido entre la caída de la monarquía imperial Qing en 1912 y la llegada de la República Popular China de un tal Mao Zedong en 1949, todo ello previa Guerra Civil de lo más sangrienta.

La bandera imperial china con la dinastía Qing era un dragón jugando a la pelota.

Feng Yuxiang era conocido como el «general cristiano» debido a su conversión al cristianismo y su cansino y fanático empeño de evangelizar y convertir por cojones a todo el que se pusiese en su camino, especialmente a sus propias tropas. También era el general del cambio sensato, pues su chaqueterismo político fue una constante durante su actividad política y militar. Empezó siendo oficial imperial, para después, cuando la cosa les iba peor, dejarlos tirados y unirse a los republicanos nacionalistas.

Mapa de la República de China. ¿Veis todo eso? Pues ahora solo queda Taiwan.

Ya vez con los republicanos, creó y dirigió el Guominjun, el Ejército Popular Nacional, y se unió al Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) de Chiang Kai-shek. Pero si no era suficiente con eso, poco a poco fue enemistándose con el propio Chiang Kai-shek (al que Franco otorgaría la medalla de la Orden del Mérito Civil), así que volvió a virar para finalmente apoyar a la facción más izquierdista del Kuomintang, además de colaborar con los nuevos revolucionarios: los comunistas.

Sus cambios de chaqueta también estuvieron presentes en el ámbito religioso. No siempre miró con buenos ojos a los misioneros y evangelizadores cristianos que campaban por China a principios del siglo XX. Pero poco a poco fue ganando curiosidad hacia este culto occidental para finalmente convertirse en 1914, siendo bautizado en la Iglesia Metodista Episcopal.

El cristianismo contenía algunas ideas y formas de proceder que le parecían interesantes y coincidentes con su pensamiento y proyecto políticos, como por ejemplo el interés por la educación, por la industria, su rechazo a la lacra del opio y a tradiciones sin sentido como el vendado de pies. De hecho, en cuanto pudo prohibió la prostitución, el juego y la venta de opiáceos.

Si los chinos camelan pegarle un poquito al opio pues déjalos.

Todo eso hizo de Feng Yuxiang un dirigente ecléctico y muy peculiar. Se puede decir que gestionaba sus tropas con una mezcla socialismo cristiano y disciplina militar. Y consideraba que el éxito que tenía su labor se debía a su conversión a la fe de Jesús.

Era tal su obsesión por seguir ganando adeptos a su nueva fe que en una ocasión decidió organizar un bautismo masivo con el que convertir de un solo golpe a todas sus tropas. ¿Cómo? Pues a manguerazo limpio. «Venga chicos, formad que os voy a dar un agua rápida y una cosa que nos quitamos de encima», debió decir.

«El soldado cristiano chino». Portadón de Time en julio de 1928.

Es algo muy poco conocido de la historia de China, pero los enfrentamientos y la influencia que tuvieron lugar desde mitad del siglo XIX hasta mitad del siglo XX de facciones cristianas contra el poder estatal en China costaron muchas vidas. Vidas que, desde el gesto de Feng Yuxiang, irían al cielo y ya no se quedarían en el limbo por paganos.

Referencia:
Sheridan, James E. (1966).
Chinese Warlord: The Career of Feng Yu-hsiang. Stanford University Press.

Ad Absurdum suele escribir sobre historia, a veces en libros como Historia absurda de España o Historia absurda de Cataluña.

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