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Cuando Madrid fue capital de Armenia

31 Dic 2018
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Jaime Noguera

Armenia es un bello país de la región del Cáucaso, sobretodo conocido entre el pueblo llano por sus vistosas intervenciones en Eurovisión. Nada que pudiera hacernos pensar que un monarca exiliado desde aquellas lejanas tierras pudiese acabar eligiendo la castiza Madrid como capital de su reino. Y menos casi dos siglos antes de que, en 1561, en ella se asentase con toda la corte Felipe II. Esta es la rocambolesca historia de cómo la ciudad del Manzanares se convirtió en capital de un reino cristiano situado en la frontera imaginaria entre Europa y Asia.

Madrid (Maǧrīţ en árabe), fue arrebatada a los musulmanes en el año 1082 e incorporada a la Corona de Castilla. Su población sufrió un desahucio masivo y el emplazamiento fue repoblado con piadosos cristianos. En la segunda mitad del siglo XIV, los monarcas de la fratricida dinastía Trastámara  (reinante en nuestras fronteras antes de los endogámicos Austrias y rifirraferos Borbones) convirtieron Madrid en su coto de caza particular. Poco se imaginaban los corzos y jabalíes locales que, durante unos meses, iban a pertenecer a la patria de Charles Aznavour o a las Kardashian.

Adiós, Armenia, adiós

La Armenia Menor, o Reino armenio de Cilicia fue, como se puede comprobar en la Wikipedia,  fundada por refugiados armenios que huían de sus eternos enemigos turcos (en este caso selyúcidas), precisamente al sur de la actual Turquía. Este país cristiano fue un poderoso aliado de los cruzados europeos…hasta que estos se dieron el piro y les dejaron solos en la portería frente a los mahometanos.

Ante la marea turca, los armenios se vieron desbordados y finalmente derrotados. Su entonces monarca, León V fue capturado por los invasores y puesto a buen recaudo en el Cairo. Puesto a buen recaudo con la idea de (precisamente u) recaudar un suculento rescate.

Se vende rey cristiano

Viendo la apreciada unión de su cabeza con su cuello peligrar, el rey armenio contrato en 1377 los servicios de un monje franciscano francés, llamado Jean Dardel, para que buscase algún patrocinador para su liberación. Unos años después, fue el rey castellano Juan I el que se decidió a donar al crowfunding, por pena y solidaridad hacia su antiguo compañero-adalid de la cristiandad, pagando el rescate. Los monarcas se convertirían así en “nuevos mejores amigos”.

León V (izq.) y Juan I (der.) luciendo modelón.

 Señor de Madrid

Los turcos, con la talega bien repleta, enviaron el paquete viviente desde Egipto hasta la Península Ibérica. León V, imbuido del “dame argo, zurmano, nada más llegar a tierras castellanas pidió apoyo para reconquistar su perdido reino.

Juan I no estaba para farolillos, y mucho menos para montarle una cruzada al armenio, así que en 1382-1383, vemos en Historias de la Historia , el castellano le asignó una paguita anual de 150.000 maravedíes (una pasta) y, para subirle la moral y rebajar sus apetitos reivindicativos le nombró Señor de Madrid, Andújar y Villareal (la actual Ciudad Real). León V se hizo un tour por los terrenos que se la habían cedido y decidió establecer su corte en el exilio en Madrid, por lo que esta ciudad convirtió en la capital de la Pequeña Armenia.

Los problemas crecen

Los habitantes de Madrid no tenían ni la más mínima idea de por dónde quedaba Armenia, y los aristócratas protestaron ante el monarca castellano. ¿Qué era eso de que les gobernase un inmigrante? ¿Y permitir que Madrid formase parte de un reino extranjero donde no conocían el chotis ni el cocido? Juan I de Castilla se presentó un día a visitar al armenio y hubo algún tipo de diálogo tal que así.

Juan IOye, León, échame una fírmita aquí, anda.

León VHombre Juan, tú por aquí. Claro, ahora te firmo ¿qué es? Oye, ¿quieres un poquito de “adjapsandal“?

Juan I –¿Adja… qué? Bueno, venga, dame un poco. ¿Lo de la firma? Nada, es una cláusula por la que te prohibo la venta o cesión de los señoríos que te he donado temporalmente. Vamos, que cuando la diñes volverán a ser castellanos. Nada de darlos en herencia.

León V¡Jo…Cómo eres Juan!

Juan IA ver, ponte en mi lugar…se me sublevan mis nobles, que son un poco xenófobos, ‘Leó’. Bueno, que me voy. Y…oye, muy bueno el pisto armenio este.

Plan B

Como leemos en Madrid SecretoErrores Históricos León V, que se había esforzado por agradar a los madrileños reconstruyendo las torres del Alcázar, manteniendo sus privilegios y bajándoles los impuestos, se quedó rumiando tras la firma de las preferentes de Juan I de Castilla. El castillian dream había sido demasiado hermoso para ser verdad y debía centrarse en recuperar su reino. El suyo, el bueno.

Dado que Juan le daba pensión completa pero no ejército con el que viajar a tierras turcas, inició una gira europea para internacionalizar el conflicto y conseguir apoyos a su causa. Viajó en 1384 a Francia, donde el rey Carlos VI le dio palmaditas en la espalda, un castillo en Saint-Ouen y unas rentas que sumó a las que le ingresaba Juan I de Castilla. Desde su casoplón francés tanteó a otras monarquías del continente, incluyendo a Ricardo II de Inglaterra (ver imagen a continuación) pero la Europa que le había considerado adalid del cristianismo en Oriente,  le dio la espalda. Más concretamente, la parte donde esta pierde su nombre.

¿Pero qué pasó al final?

El 29 de noviembre de 1393, al Señor de Madrid y Rey de Armenia, León V, le dio un jamacuco mortal en París. Fue enterrado en la capital gala con toda la pompa y el boato que se merecía (o algo) un monarca. Los madrileños y madrileñas a los que les pique la curiosidad, pueden visitar la tumba de su antiguo Señor en la Basílica de Saint-Denis, cerca de París.

Con información de mucha Wikipedia, Madrid SecretoErrores Históricos, e Historias de la Historia.

Jaime Noguera es armeniófilo y autor de: ‘España: Guerra Zombi‘.

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