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Por qué 1978 fue el mejor año de la Historia (y hemos ido cuesta abajo desde entonces)

19 Feb 2019
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Iñaki Berazaluce

En 1978 los españoles aprobaron la Constitución vía referéndum, Karol Wojtyla fue elegido Papa con el nombre de Juan Pablo II (te quiere todo el mundo), tras el fugaz papado de Juan Pablo I, Israel ganó Eurovisión con ‘A-ba-ni-bi A-ba-ni-be’, derrotando inopinadamente a nuestro campeón José Vélez y John Travolta y Olivia Newton-John ponían a bailar a los espectadores del cine con ‘Grease’.

1978 también fue para muchos el mejor año de todos los tiempos. O al menos, el segmento más privilegiado de la Humanidad, que en aquel año alcanzó su mejor momento y, a partir de ahí, empezó un lento declive en el que todavía estamos inmersos.

Quienes enarbolan el PIB como índice inequívoco de progreso y bienestar se llevarán las manos a la cabeza, convencidos de que esta afirmación es un disparate: ¿Acaso no demuestran los “datos” que la economía ha crecido varios órdenes de magnitud desde 1978 y, por tanto, vivimos mucho mejor que en aquella época?

Españoles votando (probablemente “sí”) en el referéndum de 1978. Foto: Palabras en Tinta Negra.

Sin embargo, lo que está precisamente en entredicho es la propia esencia del Producto Interior Bruto. El PIB (GDP, en sus siglas en inglés), una métrica que se empezó a usar en los años 30, refleja cualquier flujo de dinero que cambia de manos. Es decir, lo mismo contabiliza la venta de mandarinas de un agricultor a una frutería que las indemnizaciones tras una catástrofe aérea o la construcción de una nueva cárcel. En definitiva, el PIB, y su derivado, el PIB per capita, no refleja el bienestar de las personas sino meramente la actividad económica. Un vertido petrolífero o un robo aumentan el PIB, porque hay que gastar dinero en limpiar el petróleo derramado o en reponer los bienes sustraídos, pero sería un dislate creer que ambos acontecimientos han aumentado el bienestar general de la sociedad.

Conscientes de las limitaciones del PIB para medir el progreso de una sociedad, una serie de economistas disidentes crearon durante la década de los 90 el llamado Genuine Progress Indicator (GPI), que, al contrario del PIB/GDP, tiene en cuenta los costes de transporte, accidentes de tránsito e industriales, delitos, contaminación acústica, del aire y del agua, degradación de la tierra, pérdida de bosques nativos, cambio climático, problemas con el juego y otras adicciones, entre otros muchos factores.

Argentina se proclamó campeona de su propio Mundial, el de los milicos.

El Índice de Progreso Real corrió paralelo al crecimiento del PIB durante la mayor parte del siglo XX, pero en determinado punto, concretamente en 1978, la correlación se quebró: mientras el PIB de los países ha seguido creciendo desde entonces, la calidad de vida de los ciudadanos se ha quedado estancada o ha empezado a disminuir lentamente. Hay que señalar que el cálculo del GPI se hizo para 17 países que representaban algo más de la mitad de la economía mundial en 2003.

Los economistas Iba Kubiszewski y Robert Costanza, de la Australian National University en Camberra calcularon que el GPI per capita alcanzó su cénit en 1978 y desde entonces ha declinado paulatinamente. El artículo fue publicado en 2003 en la revista ‘Ecological Economist’ y recibió la atención de publicaciones como New Scientist. El artículo de Costanza y Kubiszewski concluye que “el GPI per capita no aumenta más allá de los 6.500 dólares del PIB per capita”. Esta cifra coincide con otras encuestas sobre la satisfacción vital, que sitúan en torno a los 7.000 dólares el punto en el cual la satisfacción vital deja de crecer por mucho que crezcan los ingresos (Gallup, 2008).

El hito de 1978 hay que ponerlo en su contexto. Cada economía tiene sus propios ciclos: mientras Estados Unidos vivía la explosión de la sociedad de consumo en los años 50 y 60, España estaba saliendo de la autarquía económica. En los años 80, por el contrario, la crisis empieza a azotar a economías industrialmente desarrolladas, como EE.UU. mientras España y otros países del sur de Europa disfrutan de un inusitado crecimiento económico.

Esta serie de gráficos muestran nítidamente la quiebra que se produjo en EE.UU. entre la llamada “Gran Prosperidad” (1947-1979) y la Recesión, que comienza en 1980 y que aún continúa: a partir de 1980, las rentas del trabajo se estancan, tras haberse duplicado en el período anterior, mientras la productividad se dispara.

El resultado de ambos factores es que la carga fiscal recae cada vez más en los particulares (40,7% en 1950 vs 47,4% en 2015) y cada vez menos en las corporaciones (35,4% en 1950 vs 10,6% en 2015). Esto no es el resultado de un fenómeno “natural”, sino el fruto de la minuciosa política de desregulación, privatización y demolición del estado del bienestar que inició Ronald Reagan en EE.UU. y Margaret Thatcher en Reino Unido en los años 80, un proceso que aún no ha culminado.

En el caso de Gran Bretaña, el cénit del Índice de Progreso Real se produce también en la segunda mitad de los años setenta, cae abruptamente durante los 80 y 90, y comienza a remontar paulatinamente en los albores del siglo XXI. Al contrario de lo que sucede en EE.UU., Reino Unido se acerca en la actualidad a los estándares de vida de aquel glorioso 1978.

Gráfico elaborado por Daily Mail.

Al igual que sucede con el PIB, el GPI también tiene sus detractores. Hay quien considera que medir la felicidad y la satisfacción de una sociedad es una quimera, en tanto los factores a tener en cuenta son virtualmente infinitos. Por otro lado, puede que Occidente esté embarcado en un lento reflujo, pero otros países han mejorado -y mucho- desde 1978. En los últimos 20 años, la pobreza extrema se ha reducido un 42% y la esperanza de vida crece en la mayor parte del mundo. Puede que 1978 fuera el año magnífico de Occidente pero difícilmente podrían decir lo mismo los 1.000 millones de chinos que en aquel entonces salían de la atroz Revolución Cultural.

Actrices que empezaron su carrera en ‘Un, dos, tres’. Por ejemplo, Victoria Abril.

Más información sobre el GPI en New Scientist, Wikipedia y Medium. Infografías de Data Is Beautiful (Reddit) y Daily Mail.

¿En qué se basa esto?

New Scientist: The wonder year: Why 1978 was the best year ever

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