Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

“Corremos el peligro de que la ayahuasca se convierta en un medicamento que administren los hospitales”

15 Mar 2019
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Iñaki Berazaluce

En septiembre de 2014 se celebró en Ibiza la primera Conferencia Mundial de Ayahuasca, organizada por ICEERS, por aquellas fechas una joven organización con sede en Barcelona. Dos años después, el evento cruzó el Atlántico para llegar a Acre (Brasil), en plena selva amazónica, verdadero epicentro de la pócima enteógena. En 2019, la conferencia vuelve a España, esta vez a Girona, y viene con un cartel de lujo: el antropólogo Wade Davis; el etnofarmacólogo Dennis McKenna; Claudio Naranjo; el biólogo Jeremy Narby; Leila Salazar-López, directora de Amazon Watch; representantes de instituciones gubernamentales; de diferentes iglesias ayahuasqueras y una veintena de chamanes y líderes indígenas del Amazonas, que tendrán su propio espacio.

Nos ponemos al habla con Benjamin De Loenen, fundador y director de ICEERS.

¿Qué vamos a encontrar en Girona entre el 28 de mayo y el 1 de junio próximos?

En esta edición queremos abordar cómo la ayahuasca nos conecta no solo con los beneficios a nivel individual sino también a nivel comunitario, a nivel colectivo, con el planeta y con la especie humana. En tiempos donde líderes como Bolsonaro están vendiendo la Amazonía al lobby de agricultura y ha dado señales de tolerancia a la persecución de los pueblos indígenas, guardianes de las zonas con más biodiversidad, es importante crear puentes entre la comunidad internacional interesada en ayahuasca, ONGs como Amazon Watch y representantes indígenas.

Benjamin de Loenen. Foto: Plant Teachers.

Han pasado cinco años desde la conferencia de Ibiza, ¿qué ha cambiado en el mundo de la ayahuasca?

Han cambiado muchas cosas. Esto ya no es minoritario, ha crecido muchísimo. En este período ha habido avances -como en Canadá, donde el gobierno ha dado la exención para el uso espiritual de la planta para algunas iglesias- y retrocesos, como en Holanda, donde las iglesias han retrocedido y ahora están más fiscalizadas. Ha habido multitud de juicios relacionados con el uso o importación de ayahuasca, algunos con resultados muy positivos, que han ido abriendo brecha, y otros negativos. También la investigación científica ha avanzado, dentro de lo que se está llamando el “renacimiento psicodélico”.

¿Cómo ha cambiado ICEERS en este período?

A nivel de ICEERS hemos buscado un mayor acercamiento desde lo personal hacia lo colectivo, desde el punto de vista de salud pública y salud comunitaria: por ejemplo, pasamos de querer saber si la ayahuasca puede ayudar a una persona deprimida a investigar qué nivel de salud tienen los colectivos que toman ayahuasca. Esto es clave para estimar la potencial integración del uso de ayahuasca en la sociedad. Hemos publicado recientemente un paper sobre el nivel de salud y el estilo de vida de 380 usuarios/as españoles de ayahuasca y la conclusión es que su salud y bienestar psicológico es superior a la media. Esto es muy novedoso, nunca se ha mirado desde este punto de vista. Si estas prácticas se integran en modos de vida comunitarios pueden tener un impacto positivo en el marco de la salud pública.

Mesa redonda de Aya2016 en Acre, Brasil.

También hemos trabajado, más allá de la defensa legal, en un trabajo proactivo para hacer puentes con las instituciones como Naciones Unidas o la EMCDDA para contextualizar las prácticas con ayahuasca y otras plantas tradicionales, que desgraciadamente a menudo se meten en categorías que no les corresponden como la de ‘Nuevas Sustancias Psicoáctivas’. La ayahuasca no es nueva, su uso es arcaico, no es una sustancia sino decocción de plantas, y su uso no suele estar enmarcado en entornos lúdicos sino ceremoniales. Sin embargo a menudo acaba en la misma caja que los ‘research chemicals’, el ‘spice’ y los ‘llegal highs’. Esto es algo que queremos evitar.

La marihuana está saliendo por fin de la ilegalidad, y parece que la psilocibina va a seguir el mismo camino. ¿Estamos viviendo una segunda revolución psiquedélica?

Se está produciendo un enorme auge de la medicina psiquedélica y esto, que en principio es positivo, tiene un envés peligroso y es que la ayahuasca puede entrar en el botiquín médico y que con esto se cierre la puerta al resto de los usos más culturales, espirituales e indígenas. Lo que defendemos desde ICEERS es garantizar que la medicalización pueda existir dentro de un abanico de usos culturales y espirituales, y no es excluyente. La idea es que linajes indígenas e iglesias puedan seguir adelante con su práctica y ser reconocidas por las autoridades como ha ocurrido en Canadá, pues son sistemas muy bien ensayados de cómo avanzar en el conocimiento y la práctica de la planta.

Existe el riesgo de que toda esta tradición se deje de lado y sean exclusivamente los médicos los que administren la ayahuasca. El acercamiento que respeta la interculturalidad y diversidad de la ayahuasca es imprescindible.

¿Crees que la medicalización de la ayahuasca puede ser un arma de doble filo?

Una forma visual de describirlo es que en nuestra sociedad tenemos “cajas” en las que metemos las cosas. Una caja es “fármaco” y ahí metemos las medicinas; otra sería “sacramento”, para uso religioso. Lo que no tenemos en nuestra sociedad es una caja multidimensional donde estaría la ayahuasca, porque ¿qué es la ayahuasca? Es muchas cosas. En el caso de las culturas indígenas es, entre otras cosas, una herramienta para mantener la cohesión de la comunidad, para tomar decisiones conjuntas, para proteger a la comunidad ante amenazas externas e internas, es una herramienta para mantener la salud individual… es la conexión con el mundo espiritual. Para otros es una medicina para curar enfermedades de salud mental, o una herramienta para el desarrollo personal… es todo esto. En nuestra sociedad no tenemos una caja de este tipo y, generalmente, cuando metes algo en una categoría, ya se queda ahí para siempre. El hecho de que sea muchas cosas hace muy difícil categorizarse. Hay que tener mucho cuidado con esta definición, porque puede convertirse en un arma que reduzca toda la complejidad cultural, y acabe convertido solo en un fármaco que tiene un principio activo que hay que medir en mililitros y que se toma en un contexto hospitalario.

Uno de vuestros panelistas, el escritor Carlos Suárez, señala la paradoja entre los occidentales que toman ayahuasca y se conectan con la naturaleza, pero para llegar allí también están/estamos colaborando en la depredación de la selva.

Eso son las complejidades de un fenómeno globalizado. Estoy totalmente de acuerdo con Suárez. Él habla de sociedades como las indígenas, que tienen un proceso de toma de decisiones completamente descentralizado, por eso son tan importantes las ceremonias, que con la llegada del turismo ayahuasquera es algo que se podría perder poco a poco. La globalización tiene un impacto negativo y uno positivo. Yo mismo he visto cómo los cofanes estában preocupados porque los jóvenes no querían continuar con la tradición porque prefieren ir a la ciudad y tener una vida ‘moderna’, pero al mismo tiempo, el interés por estas prácticas de la gente de fuera estimula el interés de los jóvenes por el curanderismo. Es complejo. El enfoque de la ayahuasca está mucho en el plano de la salud y desarrollo individual, pero hay una oportunidad para transformar esto en acción concreta que tiene un beneficio colectivo. Es por ello que queremos conectar a ambos públicos, el que está interesado en la experiencia personal y el que trabaja en la protección del la naturaleza. Trazamos puentes, como ya hicimos en Ibiza, de donde han salido iniciativas muy concretas, como el Fondo de Defensa Legal de la Ayahuasca.

La ayahuasca se origina en el Amazonas, pero su consumo está ya generalizado en todo el mundo. ¿Cómo está afectando la globalización a la ayahuasca?

Cuando empezó la colonización hace 500 años, el interés de los conquistadores era extraer la riqueza e imponer su cultura por la fuerza, pero muy pocos nos se interesaban por los conocimientos médicos a las plantas medicinales de las culturas originales. Esto ha cambiado. La globalización de la ayahuasca está generando un acercamiento de muchas personas a estas culturas indígenas y un interés genuino sobre la inteligencia y la riqueza de esta cultura, y la ayahuasca es algo que conecta a ambos mundos y puede servir para cambiar esta relación colonialista a una relación de colaboración para afrontar problemas muy graves que tenemos ahora, aprendiendo de la cosmovisión indígena y su relación con la naturaleza, pero a través del interés en la ayahuasca.

Por otro lado, si este acercamiento se hace en forma mercantilista, no respetuosa, no reciproca, puede no ser tan diferente de otras formas de extractivismo. Algunos líderes indígenas dicen, no sin razón que blancos primero se llevaron la tierra y las riquezas ahora quieren llevarse la cultura. No es el qué, sino el cómo, en ICEERS pasamos mucho tiempo pensando en cómo seria el mejor “cómo” posible para esta globalización que es un hecho.

Precisamente es a aquel lado del mundo donde más graves son los problemas, como la depredación de la selva, alentada ahora por Bolsonaro en Brasil…

Traeremos comunidades que están teniendo problemas terribles con la violencia, como en Colombia, para hablar de cómo la ayahuasca es una herramienta real para tener una relación simbiótica con la naturaleza y vivir de una forma respetuosa con el medio ambiente. La idea es ir más allá de los aplicaciones para tratamiento de patologías, hacía la prevención de ellas, la salud comunitaria y el servicio a un mundo mejor.

La ayahuasca como medio y no solo como fin…

Así es: varias de las personas que vienen a presentar traen iniciativas que fueron inspiradas por experiencias ceremoniales con ayahuasca. Esto es lo que queremos visibilizar: el beneficio colectivo para la sociedad, la especie humana y la naturaleza.

Más información en World Ayahuasca Conference y ICEERS. Con información de Strambotic y Psy Post.

-“El efecto simbólico de una toma de ayahuasca no es muy distinto al del sistema sanitario occidental”

“Para lograr un salto de conciencia vamos a necesitar millones de barriles de ayahuasca”

“La elección de Bolsonaro abre la puerta al genocidio de los indios del Amazonas”