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Nueve chistes geniales de Gila que aún nos hacen reír

12 Mar 2019
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Portada del ‘Libro de Gila’, de Blackie Books.

Tal día como hoy, hace un siglo, nacía en el distrito de Tetuán, en Madrid, Miguel Gila Cuesta, humorista, viñetista e inventor del monólogo en España. Gila hizo reír a varias generaciones de españoles y lo seguirá haciendo gracias a los homenajes que celebran su centenario: la editorial Blackie Books acaba de publicar ‘El libro de Gila (antología tragicómica de obra y vida)’ y la Fundación Telefónica celebra esta tarde en su sede de Gran Vía el acto ‘¿Es el enemigo?’, dentro de su ciclo Hay Vida en Martes, presentado por la periodista Sol Alonso y que contará con la participación de dos humoristas deudos de Gila, como Javier Cansado y Joaquín Reyes, así como de la escritora Mercedes Cebrián y la periodista Raquel Peláez.

Desde Strambotic nos sumamos a este homenaje con una selección de chistes y viñetas de Gila que nunca pasan de moda.

Gila, huérfano de padre, se crió con sus abuelos en el barrio de Chamberí. Debido a las dificultades económicas en su hogar, abandonó los estudios a los 13 años.

Al estallar la Guerra Civil, como militante de las Juventudes Socialistas Unificadas se se alistó como voluntario en julio de 1936 en el Quinto Regimiento de Líster.

En el Viso de los Pedroches (Córdoba) fue puesto frente a un pelotón de ejecución y logró salvar la vida. El fusilamiento se produjo al anochecer de un día lluvioso y los integrantes del piquete estaban borrachos, por lo que no le acertaron al disparar.

Pasó después por la cárcel de Yeserías,  desde donde llevaban a los reclusos a construir la de Carabanchel. Estuvo preso luego en Torrijos, donde coincidió con el poeta Miguel Hernández.

Empezó su trabajo como humorista gráfico en un revista universitaria salmantina llamada,  Trabajos y días. Más tarde publicó en La Codorniz  y en Hermano Lobo .

Según su autobiografía, el éxito en los escenarios le llegó en 1951, cuando actuó en un teatro de Madrid, como espontáneo, improvisando un monólogo sobre su experiencia como voluntario en una guerra.

En 1962 se exilió a Buenos Aires (Argentina), según sus palabras «por un empacho de dictadura» .

Tras desarrollar una exitosa en varios países latinoamericanos, regresó a España definitivamente en el año 1983.

En 2001, en Barcelona, tras más de medio siglo haciéndonos reír, fallecía a los 82 años de edad uno de los máximo representantes del humor de posguerra en España, dejando huérfanos a su legión de admiradores.

Con información de Wikipedia y algunas fotos de miguelgila.com.

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