Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

La carta de agradecimiento de Adolf Hitler al alcalde franquista de Ibiza

03 Abr 2019
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Jaime Noguera

En 1938, a cosa de un año para el final de nuestra Guerra Civil, mientras la Alemania nazi se preparaba para merendarse el país conocido como Checoslovaquia, Antonio Torres, alcalde de bien de Ibiza, recibió una carta de agradecimiento firmada por el mismísimo Adolf Hitler. No, el Führer no añoraba ninguna juerga juvenil vivida en la isla blanca y pedía una visita guiada. El agradecimiento, que se dirigía a la alcaldía y a los habitantes de toda Ibiza, tenía que ver con una célebre pifia cometida por unos pilotos soviéticos y que estuvo a punto de desatar la Segunda Guerra Mundial dos años antes de que esta comenzase.

La calma siempre precede a la tormenta

Mientras el Pacto de No Intervención en la Guerra Civil Española prohibía a los buques de los países firmantes el acercarse a menos de diez millas de la costa española (y no lo cumplía ni el Tato) el 29 de mayo de 1937 el acorazado Deutschland germano fondeaba tan ricamente en aguas de Ibiza. No esperaban sus arios tripulantes que dos pilotos soviéticos fuesen a amargarles el día y ponerles al borde de la guerra contra la República.

Tras recibir un soplo de un par de cruceros republicanos, que confundieron al barco germano con uno de le escuadra franquista (el Canarias) se había dado orden a los pilotos rusos de los bombarderos Tupolev SB-2 desplegados en Los Alcázares (Murcia) que pusiesen sus soviéticas posaderas en movimiento.

Bombardeado… ¿por error?

Ni cortos ni perezosos, los hijos de la URSS (al parecer el observador  G. Livinski, y el piloto Nikolái Ostriákov) se montaron en sus aparatos y al cabo de las horas, aquel 29 de mayo, lanzaron unos cuantos kilos de explosivos y metralla, en forma de bombas, sobre el barco alemán. El ataque sovietico-murciano se saldó con graves daños materiales causado al navío, además de 31 muertos y 74 heridos entre su tripulación.

De Ibiza a Almería

Como contó hace años en una conferencia el capitán de navío José María Prats, Al enterarse del bombardeo del Deutschland, que era la joya de la corona nazi, el dictador alemán “cogió un cabreo enorme y ordenó que se bombardeara Valencia, que era donde estaba el Gobierno republicano; al final pudieron calmar a Hitler y convencerle de que no convenía hacerlo”. Como alternativa al impulso hitleriano, el día 31 de mayo se llevó a cabo una operación de represalia contra Almería, entonces en poder de los republicanos.

El intenso ataque artillero al que fue sometida la ciudad andaluza por la flota alemana (el acorazado Admiral Scheer junto a cuatro destructores: el Albatros, el Leopard, el Seeadler y el Lluchs) mató a 19 personas y destruyó 30 viviendas. Así lo narró el documental “Bombas y Olvidos. Almería, 1937”.

Cuanto peor, mejor

Como publicó EL País, el Estado Mayor Central de la República, que dirigía el coronel Vicente Rojo, recomendó al gobierno que los submarinos que actuaban en el Cantábrico se desplazasen al canal de la Mancha para hundir barcos de guerra alemanes. Al mismo tiempo, toda la aviación debía lanzar un ataque generalizado contra las bases navales de Melilla y Palma, las que utilizaba normalmente la marina alemana en su misión de controlar el transporte marítimo en el Mediterráneo. Esto, traducido, quería decir que la República Española declarase la guerra a Alemania, cuyos buques, sin arriar la bandera del III Reich habían bombardeado una ciudad española.

El presidente Manuel Azaña se mostró en contra de internacionalizar el conflicto. No sólo por razones tácticas, sino sobre todo por razones de carácter ético. Se le atribuye una frase contundente al respecto: El Deutchsland puede ser nuestro Maine, en referencia al acorazado norteamericano cuyo hundimiento provocó la guerra con Estados Unidos en 1898 y la posterior pérdida de Cuba y Filipinas.

Tampoco Negrín, ni los republicanos, ni los comunistas, ni los nacionalistas catalanes y vascos querían que aumentase la magnitud de la catástrofe en la que ya estaban metidos (por desgracia) hasta el cuello. Y claro, las “democracias” occidentales imitaron a los suecos, haciéndose los idem. Hitler (por el momento) se iba de rositas.

Hospitalidad ibicenca

La isla de Ibiza , cuenta Islaibiza.es , se volcó con los supervivientes alemanes y, para sufragar los gastos de recuperación de los heridos, se lanzó una serie especial de sellos, que era una forma de recoger fondos, bastante habitual en aquellos años. Eran de color negro (en señal de luto) y en ellos aparecía un busto de Tanit con una leyenda en la que se leía “Deutschland 29-05-1937” (fecha en la que fue bombardeado el barco alemán) y “29-05-1938” (fecha de la emisión de los mismos).

Hay una carta para ti

Dado el buen trato dado por los ibicencos e ibicencas a los hombres de la Kriegsmarine germana, no es de extrañar que alguien susurrase al oído de Adolf Hitler que sería conveniente enviar, al cura o al alcalde de la acogedora isla mediterránea, una carta de agradecimiento. El alcalde franquista de Ibiza, quizás fan declarado, le había mandado ya una con motivo del primer aniversario de la confusión de los dos pilotos soviéticos (amén de sus informadores) y sus sangrientas consecuencias.  Como no todo iban a ser venganzas y bombardeos, que algun día igual había que enviar turistas a la isla, Hitler desenroscó el tapón de su pluma, agarró un folio  y… ¡Deseo concedido!

Con información de Islaibiza.es , la Wikipedia y EL País.

Jaime Noguera es autor de la novela de terror ‘España: Guerra Zombi‘.

¡Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic!

Parecen ficción pero no lo son:

No estaba muerto, estaba de parranda: un hombre incinerado aparece vivo tras dos meses de borrachera

Diez marcas que suenan fatal en otros idiomas

Masters of Naming: la hilarante recopilación de los nombres más cachondos de las tiendas