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Ibiza reivindica la herencia hippy de la isla con un homenaje a Woodstock en su 50 aniversario

29 Abr 2019
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Iñaki Berazaluce

Ibiza, 1969. Foto: Josep Soler.

El 15 agosto de 1969 comenzaba en una remota granja del estado de Nueva York el Festival de Woodstock, llamado a ser el más famoso de la historia. La policía calculó que asistirían 6.000 personas; los organizadores esperaban a 60.000, pero se presentaron más de 400.000 y otros 250.000 nunca llegaron al recinto, pues los accesos estaban completamente saturados.

Durante tres días pasados por agua desfilaron por el escenario de Woodstock figuras como Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jefferson Airplane, Carlos Santana, Joe Cocker y otras muchas estrellas del rock o artistas emergentes que, por el hecho de estar allí, entraron en la leyenda. El festival fue un éxito en lo artístico y una debacle en lo económico: “Los organizadores tardaron más de treinta años en pagar todas las deudas del festival”, me cuenta Lucía Ortín, organizadora del homenaje a Woodstock que se celebra pasado mañana, 1 de mayo, en Las Dalias, uno de los baluartes de lo que queda del hippismo en Ibiza.

Mientras los hippies de la costa este de EE.UU. acudían en tropel a Wookdstock para participar en aquellos tres gloriosos días de sexo, drogas y rock & roll, una nutrida representación de ‘peluts‘ -como llamaban a los hippies los payeses de Ibiza- ya convivía en comunas en San Juan, San Carlos y Santa Eulalia, y, por supuesto, en Formentera, auténtico destino hippy desde finales de los 60.

La primera hornada de aquellos melenudos -los “hippies genuinos”, como dicen en la isla- eran niños de papá, hijos de congresistas y empresarios norteamericanos que financiaron generosamente a sus cachorros para que pusieran pies en polvorosa antes de que el ejército de su país se los llevara a morir en Vietnam (el servicio militar era obligatorio en EE.UU. hasta, precisamente, la derrota en Vietnam). Los jóvenes desertores cruzaron el Atlántico y emprendieron una ruta que pasaba por Londres, Amsterdam, Ibiza, Estambul y Afganistán hasta llegar a la India, a un par de países de distancia de Vietnam, donde sus compatriotas masacraban a la población civil y eran a su vez masacrados por el Vietcong.

Foto: Baron Wolman.

Los ibicencos tienen buen recuerdo de aquellos primeros hippies. Aunque sus pintas eran un tanto extrafalarias para el sobrio gusto ibicenco y nunca cuajó demasiado la costumbre del despelote y del amor libre, lo cierto es que aquellos extranjeros eran amables, no se metían en líos (ventajas de preferir la maría al licor de hierbas) y pagaban bien: en los verdes dólares que les enviaban sus familiares desde América. Más tarde, y atraídos por aquellos primeros hippies, llegó una segunda hornada, con la estética pero no la ética de los “hippies de verdad”. Eran europeos, madrileños y catalanes, y esos ya no cayeron tan bien, aunque eso es otra historia…

Woodstock en Dalias

Lo cierto es que si alguien puede reivindicar el espíritu hippie en España, es Ibiza (y Formentera, of course), y dentro de Ibiza, quién mejor que Las Dalias, el mercadillo que lleva el apellido “hippie” -poco más que un gancho de marketing hoy en día- en su nombre. Las Dalias puso a San Carlos/Sant Carles de Peralta en el mapa… del mundo: pocas marcas ibicencas pueden presumir de semejante reconocimiento en el extranjero (excepción hecha de Pachá, Amnesia y el resto de la industria de la fiesta).

Foto: Baron Wolman.

Este 1 de mayo, Las Dalias acoge 12 horas de música de 17 músicos y DJ locales que homenajearán al espíritu de Woodstock emulando los conciertos más famosos del festival, medio siglo después. Los organizadores esperan 4 o 5.000 personas (la entrada es gratis) y no temen que se presenten medio millón de golpe: como mucho, pueden venir los 100.000 que vivimos en la isla. Y no es probable que suceda.

El espíritu de Woodstock también estará presente en forma de fotografía: “Las Dalias acogerá una exposición de fotografías originales de Baron Wolman, el fotógrafo oficial de este Festival (cuyas fotos ilustran este artículo), y la proyección de una muestra audiovisual de material relacionado con el festival”, según reza la nota de prensa distribuida por la organización.

Lo que no podremos ver es a ninguno de los artistas que tocaron en el Woodstock original. En primer lugar, porque casi todos están criando malvas (o tal vez dalias), en segundo porque el único que sigue vivo y en activo, Carlos Santana, pidió 850.000 dólares por venir a tocar a la isla. “Y se nos iba un poco de presupuesto…”, bromean en Las Dalias.

Nos tendremos que conformar con volver a ver el documental de Woodstock que, por cierto, también se proyectará el miércoles en Las Dalias.

Yaron Marko, 100% hippy en Las Dalias. Foto: Periódico de Ibiza.

Más información en el Evento de Facebook de Las Dalias.

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