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‘Tripallium’, el instrumento de tortura que dio nombre al trabajo

01 May 2019
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Que el trabajo es un castigo divino lo sabe hasta el que se le ocurrió que la mejor manera de celebrar el Día del Trabajo era no currar. El verbo “trabajar” viene del latín tripaliare, que a su vez tiene su origen en tripalium que originalmente significa tres palos.

¿Y qué tiene qué ver trabajar con tres palos?, se preguntará el -esperemos- ocioso lector. Es una historia de varios siglos: “En la Roma antigua los trabajos rudos eran realizados por enormes multitudes de esclavos. El tripalium era un instrumento de tortura con el que se castigaba a los esclavos que no querían someterse. Era un instrumento como su nombre lo indica hecho de tres palos y tripaliare era padecer el tormento del tripalium”, según explican en Cultura Clásica.

Pero aún no siendo castigados por el terrible aparato, la vida de los esclavos era una tortura y así, tripaliare acabó por significar lo que en latín clásico era laborare, o sea trabajar. El uso del verbo tripaliare se difundió por todo el Imperio Romano y laborare pasó a nuestro idioma como labrar para designar a los trabajos del campo, esencialmente arar la tierra y ahora nosotros podemos diferenciar muy bien a un labrador de un trabajador, aunque ya el labrador no use el arado y el trabajador no tenga la amenaza del diabólico tres palos.

Tortura sin fronteras

En otros idiomas también existen vínculos parecidos entre trabajar y tortura. Por supuesto, en francés, porque ‘travail‘ procede de la misma raíz que “trabajo”, el consabido tripalium romano. En griego antiguo, trabajo (“ponos”) es sinónimo de “castigo” y de “problema”, y la raíz latina de la palabra latina para arrepentimiento, “poena”, viene de la palabra griega para trabajo, según explica Joanne B. Ciulla en su libro ‘The Working Live’.

En el hebreo de la Biblia, las palabras para “trabajo” y esclavitud son exactamente iguales, en tanto la palabra alemana “arbeiten” (trabajo) significa literalmente “dolor” y “problema”. En inglés, “labor” se ha utilizado para describir los dolores del parto desde el siglo XVI, apunta Ciulla.

Así que la próxima vez que alguien te diga que el trabajo dignifica -una frase propia de padres y capataces- dale una pequeña lección de etimología.

Visto en Sin Dinero. Con información de Cultura Clásica y ‘The Working Live’.


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