Irrumpir semidesnuda en la cancha tiene premio: 4 millones de dólares de impacto publicitario

Foto: AP.

En los años 60 y 70, cuando se puso de moda esto del streaking, corretear desnudo por los campos de fútbol o de rugby tenía un componente romántico, subversivo y cercano al happening. Hoy, como casi todo, se ha convertido en un negocio (y encima las streakers ni siquiera se toman la molestia de desnudarse).

El pasado sábado, en el minuto 17 de la final de la Champions entre los equipos ingleses del Liverpool y el Tottenham en Madrid, una "espontánea" irrumpió en el terreno de juego del estadio Metropolitano de Madrid, esquivó con habilidad a los vigilantes de seguridad y llegó hasta el círculo central, donde fue interceptada por dos empleados y escoltada fuera del terreno de juego.

Como supimos luego, se trataba de Kinsey Wolanski, una joven modelo estadounidense cuyo gesto no tuvo nada de espontáneo sino que fue meticulosamente calculado para promocionar el canal de vídeo 'Vitaly Uncensored', propiedad de su novio, el youtuber ruso Vitaly Zdorovetskiy. Wolanski, de 22 años, no saltó desnuda sino con un bañador negro en el que aparecía impresa la marca 'Vitaly Uncensored'.

La jugada no pudo salir mejor: con una audiencia estimada de 300 millones de personas, el impacto publicitario de la acción ascendió a 3,97 millones de dólares, según los cálculos de la consultora Apex MG Analytics difundidos por @darrenrovell en Twitter:

Wolanski fue multada con 5.000 dólares por la UEFA, de modo que el "beneficio" neto de la acción ha sido de 3.965.000 dólares. Además, la "marca" Wolanski también ha subido como la espuma, pues la modelo ha pasado de tener 300.000 seguidores en Instagram a más de 2'5 millones, según informa As. Eso sí, el karma ha vuelto a hacer de las suyas. A Wolanski le han hackeado la cuenta de Instagram y ha vuelto a ser una doña nadie.

El vídeo que ha editado El Mundo sobre el happening de Wolanski utiliza las imágenes grabadas por Zdorovetskiy desde la grada del Metropolitano, a donde llegó disfrazado, ya que tiene prohibida la entrada a cualquier estadio desde que él mismo irrumpiera en la final del Mundial de Brasil 2014. Y es que estas bromas salen muy rentables.

Visto en Twitter, vía Magnet. Con información de Mundo Deportivo, Wikipedia y Tikitakas.