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“Mi madre va a cerrar su tienda ecológica en Cartagena porque no viene nadie. Por favor, Twitter, haz tu magia…”

20 Jun 2019
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Iñaki Berazaluce

… Y Twitter hizo su magia. El tuit publicado el pasado lunes por Celia (@Psychecelia) pidiendo ayuda para la tienda de su madre está teniendo un éxito sin precedentes en la red social: 80.000 retuits y más de 1,5 millones de reproducciones del vídeo. Esto son palabras mayores, estamos hablando de audiencias televisivas.

Todavía es pronto para evaluar el éxito de la acción, pero ya empiezan a llegar los primeros clientes a La Alacena Verde, la tienda que montaron a principios de año Ramona y su pareja, Juan, y en la que “no entra nadie”, como explica Celia en su tuit. “Mi madre tuvo que buscarse un trabajo el mes pasado, porque no iba nadie a la tienda y no tenía sentido que estuvieran los dos”, me cuenta la joven tuitera por teléfono.

Celia se inspiró, cómo no, en el “caso de éxito” de la Pizzería Nisa de La Laguna (Tenerife), que logró salvarse del cierre gracias a “la magia de Twitter”. Ayer escribí de nuevo a Nisa -otra hija audaz y salvadora, como Celia- y me confirmó que el negocio sigue viento en popa e incluso se han asociado con Glovoo para repartir sus suculentas pizzas.

El caso de La Alacena Verde es peliagudo. “Creo que nos equivocamos de barrio”, me explica Juan, que atiende en solitario la tienda desde que Ramona encontró trabajo en otro lugar. “Es un barrio humilde y la gente pasa de largo sin atreverse a entrar en la tienda, al creer que es cara, pero no es así”. Se trata, de hecho, de una tienda de productos naturales a granel, montada con la intención profesa de evitar el plástico. ¿Un comercio demasiado adelantado a su espacio-tiempo?

Selia: «Estoy flipando muchísimo con la repercusión del tuit de la tienda de mi madre. Casi 40000 personas son potenciales buenas personas».

La familia que regenta La Alacena Verde viene de Torre Pacheco, un pueblo situado 15 kilómetros al norte de Cartagena. Allí, la pareja regentaba el bar La Venta del Paso, “pero no iba muy bien y era un trabajo muy esclavo”, me explica Celia. En un doble mortal sin red, la familia decidió trasladarse a Cartagena y jugársela a la carta de la tienda ecológica, una apuesta que de momento no está funcionando… hasta que llegó Twitter con su magia. Seguiremos informando.

¡Pijo, no dejes de visitar La Alacena Verde av. Colón esquina, Calle Puyola, Cartagena!

BONUS TRACK: El tuit que salvó de la ruina a una pizzería de Tenerife

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