“Si yo no me como este cachopo, te aseguro que no lo va a hacer una familia africana”

Joe Burger Challenge aterrizó en Ibiza invitado por La Buganvilla y con un reto: acabarse un pantagruélico cachopo de 1,5 kilos (con sus patatitas) en menos de 45 minutos. No lo consiguió… por culpa de los 700 gramos de “patatinas” de guarnición que le puso Jadrín, el cocinero de señero restaurante asturiano.

El popular comilón -400.000 seguidores en YouTube y otros 44.000 en Instagramse atragantó con el Cachopo Challenge, pero al menos dos ibicencos lograron acabarse el manjar en el tiempo marcado. La Buganvilla ha servido 50 cachopos gigantes durante la semana del reto, dejando Ibiza desabastecida de ternera.

Joe Burger no está gordo, está fuerte. Pesa 73,7 kilos de músculo bien torneado y barba, exactamente igual que su retador, el cantante ibicenco Cristo Corona. Cristo se quedó a mitad de cachopo y se llevó el resto en un tupper para cenar. Entrevistamos a Joe Burger mientras digería el megacachopo.

El reto continúa esta semana, para solaz de los comilones y espanto de las vacas.

-Te has atragantado con las patatas…

-Ha sido duro, porque el cachopo está muy bueno al principio, pero a medida que se va enfriando, el rebozado se va convirtiendo en una masa difícil de tragar. Es un tipo de comida que no es tan sencillo comérselo tan rápido, a esta velocidad.

El cachopo me lo he comido casi por orgullo, ya que he venido hasta aquí. Las patatas, bueno, digamos que no me apetecían.

-¿Puede ser arriesgado para la salud este tipo de competición?

-Cuando tu aparato digestivo no tiene capacidad, no lo metes. El cuerpo humano funciona muy bien como para meterte comida hasta explotar. Lo primero que pasaría es que vomitarías. Tampoco te voy a decir que sea bueno, pero lo bueno o malo está en función del tipo de comida. Si es una comida que no es sana y le metes dos kilos, pues es aún menos sana.

-¿Te has puesto enfermo después de una competición?

-He intentado probar mis límites, y ahí es donde el cuerpo dice “esto ya no lo aguanto”. Una vez me comí 37 hamburguesas de 100 gramos (3,7 kilos de comida) y esa noche no pude dormir. La urea se te dispara porque se produce demasiada toxina que al cuerpo no le da tiempo a eliminar… eso es solo cuando exploras tus límites. Ahora intento no llegar ahí.

Cristo Corona: «Ve preparándome el tupper».

-Me vienen a la cabeza los chequeos que se hacía el protagonista de ‘Supersize me’ a medida que se hinchaba a hamburguesas. ¿Tú te haces pruebas?

-Lo que realmente enfermaba a ‘Supersize me’ era la cantidad de azúcar, de grasa y de comida de mala calidad. Yo como muchas cantidades, pero procuro mucho que sea comida de calidad: frutas, verduras, carne de calidad. Yo no me meto hamburguesas de McDonald’s sin miramiento.

-¿Existen también competiciones de ensalada o de pasta, o son más bien carnívoras, como esta?

-Hay de todo, pero esto viene de Estados Unidos, donde por tradición, son las hamburguesas y los hot dogs, pero hay de todo: pasteles, pasta e incluso una competición de ostras en Nueva Orleans.

-Recuerdo un campeón de los perritos calientes, un japonés menudito…

-Sí, Matt Stonie, que ahora está en el número tres del ranking, detrás de Joey Chesnut y Geoffrey Esper. Gente como esa sí que come seis kilos de comida de una sentada. Yo, en comparación, soy frugal.

Matt Stonie, o rei do cachorro quente.

-Y no son gente más grande… siempre nos imaginamos a los competidores como unos colosos.

-No, son gente normal, pero tienen una capacidad estomacal enorme. De hecho, comer mucho tiene que ver con tener un metabolismo alto. Yo conozco ciclistas que igual se tiran seis horas en la bicicleta y, cuando se bajan, son capaces de comer muchísimo. Por el contrario, una persona con obesidad tiene mucha grasa visceral y, por tanto, tiene menos espacio para tener alimento. Una persona que esté muy gorda no puede comer tanta cantidad.

-Tu camiseta dice “Entreno para comer”. ¿Cómo lo haces?

-Yo soy muy activo. Entreno en el gimnasio, masa muscular, salgo a la montaña, corro maratones de montaña… para mantenerme debería comer unas 4.000 calorías diarias, pero nunca llego, porque yo como ensalada, frutas, legumbres… comidas poco calóricas. Al final siempre tengo un déficit que me permite afrontar luego las competiciones.

-O sea, que te quedas siempre con un poco de hambre.

-Yo hago ayunos algo prolongados. Después del cachopo voy a dejar que pasen al menos 24 horas para que mis órganos hagan su trabajo, se limpien y cuando vuelva a comer, mi hígado y mi páncreas hayan limpiado todo. Es lo que se llama un ayuno terapéutico. Reseteas y vuelves a empezar, pero, obviamente, no voy a empezar con un cachopo sino con una crema de verduras, algo de fruta…

-¿Con qué frecuencia compites?

-Últimamente intento hacer una competición a la semana, y que no sean muy extremas. Para mí comer dos kilos no es un reto difícil. Solo hago un reto extremo si es algo especial, de normal, una a la semana o menos. Ahora bien, acabo de hacer una gira por Estados Unidos en la que he estado diez días y he participado en diez retos.

-¿Cuándo estás comiendo aprecias el sabor de la comida?

-Por supuesto. De hecho, algunos de los retos que no he sido capaz de superar es porque no estoy disfrutando. Realmente, y como me ha pasado hoy con el cachopo, llega un momento que no estás disfrutando. Hay otros competidores que engullen todo el bolo con agua, como si fuera una pasta. Yo no, a mí me gusta disfrutar de la comida.

-¿Algún plato que te disguste?

-No me gusta el ajo aceite o patatas bravas, las echo a un lado. El reto lo pone el restaurante, tú tienes que poder con todo.

-¿Te planteas el aspecto moral de estas competiciones? Con este cachopo se podrían haber alimentado una familia de ugandeses durante una semana…

-Ese planteamiento es bastante hipócrita. El hecho de que yo no coma no supone que esa familia sí va a comer. En este país, por suerte, la comida no es un bien escaso. Se tiran toneladas de comida en Europa, porque no es tan sencillo llevarla a Uganda. Yo colaboro con Médicos Sin Fronteras, creo que es una forma mejor de ayudar que dejar de comer.

-Para acabar, ¿crees que tu modo de vida alarga la vida o la acorta?

-En EEUU hay un tío llamado Lefebre que tiene 64 años y ahí está, en lo alto del ranking. Cuando viajo allí veo a gente realmente obesa y pienso, “caray, lo que puede llegar a aguantar el cuerpo humano”.

Más información sobre el Cachopo Challenge en el Facebook de La Buganvilla.

BONUS TRACK: «La solución al hambre en el mundo se llama cachopo»

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