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La Xunta de Galicia animó a los turistas a visitar la balsa toxica del monte Neme en 2017

12 Jul 2019
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Iñaki Berazaluce

Puede que alguno de los ‘instagramers’ que se están bañando en la balsa de vertidos de wolframio del monte Neme se inspiraran en la campaña publicitaria #DameGalicia que Turgalicia lanzó en julio de 2017 y que tuvo que retirar tras el toque de atención de los internautas: “¿Pero a quién se le ha ocurrido la idea de publicitar Galicia con una balsa de aguas tóxicas”, se preguntaba un internauta gallego, según informaba Praza en su momento.

La polémica imagen de la controversia estaba extraída precisamente de Instagram y mostraba una joven admirando las aguas turquesa del monte Neme, cuyo color proviene de los residuos tóxicos que vertían las antiguas minas de este mineral, explotadas durante la II Guerra Mundial para abastecer al III Reich de metal para sus cañones de Navarone.

La voz de alarma la dio el 9 de octubre de 2017 la Plataforma para la Defensa del Monte Neme: “Denunciamos el pos-turismo catastrofista del Monte Neme. No es una atracción turística en su estado actual”. Al día siguiente, Turismo de Galicia (@turgalicia) respondía retirando la controvertida foto de la campaña. Día después, Turgalicia se disculpaba en una nota de prensa en la que achacaba lo sucedido a “un error” debido a que no “funcionaron adecuadamente los filtros”. Las imágenes de aquella campaña fueron seleccionadas directamente por la agencia de publicidad, a la sazón, la agencia coruñesa Bap Conde, cuyos creativos sin duda se ganaron un par de ‘ahogadillas’ en la charca tóxica.

El copy de la agencia Bap Conde, galardonado con un fin de semana en el monte Neme.

El wolframio (rebautizado como “tungsteno” en 2005) se convirtió en un mineral estratégico durante la Segunda Guerra Mundial, si bien su explotación se extiende 50 años, desde la Primera Guerra Mundial hasta la Guerra de Corea. Según explica el blog Campanario.

“La Alemania nazi, a través del régimen de Franco, lo adquiría para la fabricación de la maquinaria de guerra, especialmente para blindar la punta de los proyectiles anti-tanque, revestimiento para cañones y coraza de los blindados. Puede decirse que el destino de Europa estaba en las minas. Los materiales que arrancaban los mineros de la tierra fue el elemento básico de las dos grandes guerras. En la Península Ibérica los mayores yacimientos se encuentran en Portugal, Galicia y Extremadura”.

En las citadas regiones tuvo lugar una verdadera “fiebre del wolfram”, una fiebre que hoy deviene en sarpullidos gracias a los ‘selfies’, inesperados aliados de la selección natural.

Visto en Praza. Con información de Strambotic y Campanario.

BONUS TRACK: Los ‘instagramers’ están enfermando por bañarse en las aguas turquesas del monte Neme, el Chernóbil gallego

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