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El Opus Dei auspicia un ‘Campamento Harry Potter’ para monaguillos

06 Sep 2019
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Laura Ferrer

En abril de este año, un grupo de sacerdotes católicos polacos, acompañados de varios monaguillos, quemaron en una hoguera, en plan aquelarre, los libros de la saga de Harry Potter y otros objetos ‘satánicos’ –como un paraguas de Hello Kitty– para “combatir la magia y los falsos ídolos”. Más recientemente, esta misma semana, el colegio católico St. Edward de Nashville (Tennesse) ha anunciado que retira de su biblioteca todos los libros de Potter, ya que los consideran perniciosos para las delicadas mentes de sus alumnos, al contener “maldiciones y hechizos” que el pastor que dirige el centro Dan Reehil, asegura que son “reales”.

Pero, mientras a un lado del Atlántico unos católicos ponen el grito en el cielo por la magia y la brujería de los libros, a este lado del charco, en la Parroquia de San José de Campolongo, en la ciudad de Pontevedra, se acaba de organizar un ‘Campamento para Monaguillos Harry Potter’ cuya “orientación cristiana de las actividades está encomendada a la Prelatura del Opus Dei”. Y no es el único ejemplo. El año pasado, en Ibros, Jaén, se organizó otro campamento, este más inclusivo: “para monaguillos y monaguillas y niños y niñas” denominado ‘Hibrorts’, un estrambótico mix entre el nombre de libros, y Hogwarts, la escuela de magia a la que acude Harry Potter».

Este campamento estaba organizado por el Secretariado Diocesano de Monaguillos (Jaén) y la Parroquia de San Pedro y San Pablo de Ibros y, sin duda, lo que más llama la atención es su cartel, con una imagen de un niño montado en una escoba de bruja, portando un crucifijo en la mano, como si estuviera a punto de decir: “Yo bendigo este partido de quidditch”.

Teniendo en cuenta la historia de la Inquisición Española y su caza y quema de brujas, la imagen no deja de ser perturbadora. Si Torquemada levantase la cabeza… Por lo demás, la oferta de actividades consistió en “oraciones, juegos, gymkanas, piscina, catequesis, talleres, etc”. No dicen nada de conjuros ni brujerías.

Quema de libros de Harry Potter en Polonia.

En el caso del campamento pontevedrés, la Asociación Puerta del Camino ha sido la organizadora del evento, que se celebró en un centro de convivencias que ofrece actividades educativas, culturales y espirituales (no espiritistas). “La orientación cristiana de esas actividades está encomendada a la Prelatura del Opus Dei”, dice textualmente la convocatoria. Según el Opus, la Prelatura del Opus Dei “es una estructura jurisdiccional perteneciente a la organización pastoral y jerárquica de la Iglesia. Tiene, al igual que las diócesis, las prelaturas territoriales, los vicariatos, los ordinariatos militares, etc., su propia autonomía y jurisdicción ordinaria para la realización de su misión al servicio de toda la Iglesia. Por eso depende inmediata y directamente del Romano Pontífice, a través de la Congregación para los Obispos”.

Lo que queda claro es que, dentro de la iglesia católica, hay tantos detractores como fans de la saga Potteriana. Unas diferencias que, en otros tiempos, hasta podrían haber dado lugar a una escisión más: calvinistas, luteranos y, ahora, potterianos.

Y es que, desde el éxito del primer libro de Harry Potter (‘Harry Potter y la piedra filosofal’, 1997) hasta hoy, la saga de J.K.Rowling no sólo ha vendido más de 500 millones de ejemplares sino que su relación de amor-odio con la iglesia católica (en realidad con casi todas las religiones) ha hecho correr ríos de tinta. El tema ha dado tanto de sí que en la Wikipedia hay una entrada específica titulada Debates religiosos sobre la serie Harry Potter en la que se desgranan las constantes polémicas generadas por aquellos que aseguran que las historias de Harry Potter contienen elementos de ocultismo o incluso de satanismo. “Protestantes, católicos, cristianos ortodoxos y hasta musulmanes chiitas y suníes han argumentado en contra de la saga”, que incluso ha sido prohibida en Emiratos Árabes Unidos.

Así, mientras monaguillos andaluces y pontevedreses juegan al quidditch con sus túnicas y sus varitas mágicas, Joseph Ratzinger, antes de convertirse en Benedicto XVI, expresó en una carta privada acerca de Harry Potter “que este tipo de seducciones pasan sin advertencia y por lo tanto distorsionan el cristianismo en el corazón de los niños antes de que la fe pueda crecer de forma apropiada”.

También criticó la saga el que fuera exorcista oficial de la Archidiócesis de Roma, el Padre Gabriele Amorth: «Tras Harry Potter se esconde la marca de rey de las tinieblas, el diablo”.

Pero también ha habido posiciones mucho más positivas de las altas esferas vaticanas. En un punto medio, nos encontramos con las sabias palabras del sacerdote Gabriel Sotres en Catholic.net:

“La brujería nunca es moralmente aceptable. Pero leer un libro sobre la magia podría serlo. No consideramos inmoral una obra sobre el narcotráfico, o una película sobre un asesinato. Si fuera inmoral la lectura sobre conspiraciones, crímenes o sobre hechizos y hadas, tendríamos que recortar considerablemente la lista de libros de ficción moralmente aceptables. Habría que dejar fuera, entre otras muchas, las obras de Conan Doyle, de Agatha Christie, los cuentos de C.S. Lewis, los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen, así como una buena parte de los relatos infantiles”.

Con información de ABC, CNN, Wikipedia, Catholic.net y Opus Dei.

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