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“La falta de empatía es una herramienta maravillosa para medrar en el mundo”

09 Sep 2019
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Iñaki Berazaluce

Charles Manson, el asesino superestrella.

Una fecha que cambió el mundo: 8 de agosto de 1969. Aquella noche, cuatro miembros de la secta ‘La Familia’ de Charles Manson irrumpieron en la mansión de Roman Polanski y masacraron a todos los que había dentro, cuatro personas, incluyendo a Sharon Tate, pareja de Polanski y embarazada de 8 meses. Una auténtica escabechina orquestada por Charles Manson quien, sin embargo, no se manchó las manos de sangre. Aquel 8 de agosto supondría el principio del fin del movimiento hippie, que apenas había durado dos años, desde el verano del amor de 1967.

“Aunque es innegable que Manson era un psicópata y un asesino, su elevación a encarnación del Mal tiene que ver con su papel como ‘chivo expiatorio’, el objeto que encarna todos los pecados de la comunidad y cuyo sacrificio hace las veces de fármaco para ésta”, según la teoría de Iñaki Domínguez. Domínguez es el autor de ‘El expiador, vida y obras de Charles Manson’, un interesante estudio sobre Manson y ‘The Family’ que acaba de publicar Melusina. En realidad, me explica este “modernólogo”, antropólogo y apasionado de la cultura pop, “Manson ni siquiera tenía las manos manchadas de sangre. Ordenó los asesinatos, sí, pero no le gustó la escabechina que montaron sus seguidores en la mansión… Manson no era ni mucho menos el ‘serial killer’ que nos han vendido”.

El autor (izquierda) y el protagonista del libro ‘El expiador’.

¿Qué fue de Charles Manson?

Empiezo el libro con la muerte de Charles Manson, en noviembre de 2017. Lo más curioso es que cuatro o cinco personas distintas pidieron quedarse con su cadáver, unos familiares, otros amigos…. algo que sorprendió mucho a las autoridades. Tuvieron que congelar el cadáver hasta que el juez dictaminara quién tenía derecho a quedarse el cadáver, que fue finalmente su nieto, Jason Freeman Manson.

¿Por qué ese interés malsano en quedarse con el cuerpo de Manson?

En el libro hablo del chivo expiatorio. Es una figura que tiene mucha importancia en las sociedades primitivas y se emplea para neutralizar potenciales amenazas y para resolver conflictos internos en una sociedad. Los años 60 son una época de gran crispación en Estados Unidos y había un importante conflicto interno entre afroamericanos y blancos, mujeres y hombres, activistas, terroristas…

Tiempos convulsos…

La gente creía realmente que iba a haber una revolución y es muy curioso que el cadáver de Charles Manson fuese disputado por varias personas, porque esto es lo mismo que pasó con el cadáver de Edipo, el protagonista de la tragedia de Sofocles, que después de ser acusado de transgresor moral, muere en Colono y Colono y Tebas se disputan sus restos mortales. Este es un síntoma más que demuestra mi tesis de que Charles Manson es, en realidad, un chivo expiatorio.

Manson fue considerado algo así como la encarnación del Anticristo. ¿Es excesiva esta percepción?

Anticristo en la Tierra es la maldad absoluta. ¿Qué es un chivo expiatorio? Un chivo es una cabra, un animal que está vinculado a Satán, un sátiro que es mitad humano y mitad cabra. El macho cabrío es empleado en los aquelarres. El chivo expiatorio era una cabra era inoculada con todos los pecados de la comunidad y era expulsada al desierto o sacrificada. Esto se hacía en tiempos en que había una peste o una revolución. El chivo se inocula con toda la maldad de la comunidad y, en este sentido, el chivo es malísimo, pero también es ‘pharmakos‘, igual que las plantas: una planta puede curarte o matarte. Esta ambivalencia ha sido estudiada por la antropología: el chivo es una figura de culto, un ser denostado, pero al mismo tiempo objeto de culto.

¿Por qué crees que Manson es un chivo expiatorio?

Charles Manson es malo malísimo, pero también es el asesino estrella por antonomasia. Esto es algo que ya sucedía en la Antigüedad. Los romanos llamaban “Hércules” a sus grandes criminales y los restos mortales de criminales bien conocidos eran codiciados por los poderosos porque les atribuían poderes. Charles Manson fue un chivo expiatorio, pero con eso no quiero decir que fuera una buena persona o que no haya cometido sus crímenes. Normalmente, los chivos suelen ser gente que está al margen de la sociedad, minorías. A Manson se le ha inoculado una maldad tremenda y prodigiosa que no es tal, porque ni siquiera cometió el crimen con sus propias manos. Cualquiera puede encontrar asesinos muchísimo más perturbadores y malvados en EEUU. La diferencia es que Charles Manson ejerció un tipo de violencia muy concreta en un momento muy determinado, y logró, de algún modo, acabar con el movimiento hippy, con la contracultura y con la revolución que muchos pensaban que estaba a la vuelta de la esquina.

¿Qué estaba sucediendo en Estados Unidos en la época que irrumpió Charles Manson?

El verano del amor es en 1967y empieza en San Francisco en la esquina de Haight con Asbury, donde supuestamente nace el movimiento hippie. Charles Manson entra en la cárcel por proxenetismo en 1961 y sale a la calle en marzo de 1967. En la primavera se dirige a San Francisco, en aquel verano del amor que también fue un verano de muchísimas revueltas sociales.

En aquel “verano del amor”, los hippies quieren desvincularse del status quo y al mismo tiempo, hay un movimiento de rechazo a las instituciones en los barrios bajos. Esto es lo que René Girard llama la “crisis sacrificial”, épocas en las que hay desajuste cultural, en las que las autoridades no tienen autoridad, en las que los de abajo insultan a los de arriba… épocas, en fin, en las que se necesitan los chivos expiatorios. En el Carnaval, por ejemplo, tratamos de recrear esa “crisis sacrificial”. Es un momento en el que se permiten ciertas licencias sexuales, ciertas chanzas a las autoridades.

¿Los años 60 son un gran Carnaval en USA?

Por lo menos son una época que encaja con la “crisis sacrificial”. Hay una sexualidad desinhibida, la llamada “revolución sexual”, hay más despilfarro económico. Decían las chicas Manson que los miembros de la secta cenaban gracias a los restos de comida que encontraban en la basura. Decían ellas que los setenta la gente se había vuelto más tacaña. Ya no encontraban comestibles en la basura. Es una época de crisis sacrificial y para acabar con esa crisis es necesario un chivo expiatorio, que no es otro que Charles Manson.

Parece que hablaras de una sociedad tribal más que de Estados Unidos.

Curiosamente la sociedad americana es una sociedad muy primitiva. Es ambivalente: tiene elementos muy tecnológicos pero al mismo tiempo es muy religiosa, mantiene las ejecuciones, no cuenta con confesión y, por tanto, para librarse de los pecados tiene que recurrir a mecanismos muy primitivos.

La Familia que mata unida permanece unida.

Los que vestían como hippies, por cierto, eran cuatro gatos…

Así lo recuerda Frank Zappa, que los llamaba “los hippies de la Fox”, con las camisetas desteñidas y las gafas a lo Lennon. Así solo vestían las elites de lo ‘hip‘ (o lo ‘cool‘ en el vernáculo actual), porque, por ejemplo, la gente de Nueva York iba con el pelo corto y gafas de pasta.

¿Cómo se ganaba la vida Manson al salir de la cárcel en el 67?

Charles Manson es un proxeneta. Se aprovecha de mujeres que trabajan para él, Proxeneta es, literalmente, el hombre que vive a costa de su mujer y, para ello, invierte las relaciones: es la mujer la que trabaja para el hombre. En el mundo del guetto, para ganar más dinero, no solo vives de tu mujer sino que, además, prostituyes a otras mujeres. Este tipo de facinerosos se topan con los hippies de clase media, que son mucho más ingenuos. Se aprovechan de la filosofía del amor libre (para eso tiene a su harén de mujeres), y se le añades lo de “mata tu ego” (y haz lo que yo te diga

¿En qué momento pasa Manson de ser un proxeneta a ser un gurú?

Si lo piensas bien, un gurú no es muy distinto de un proxeneta. Casi todas las sectas giran en torno al sexo. Todos comen juntos, follan juntos; por eso se llaman la familia Manson. Charles Manson hace de padre de una pequeña sociedad que sirve de sustituta de la familia tradicional. Como Manson tiene chicas, se le abren puertas. Conecta con los Beach Boys, que se apropian de una canción suya y ni siquiera le dan crédito.

Charles Manson intentó labrarse una carrera en el mundo de la música, pero fracasó miserablemente. Este disco, publicado con Manson ya en la cárcel, en 1970, explica mejor que ningún texto el motivo de su fracaso.

¿Qué cualidades tenía Manson para suscitar ese magnetismo entre sus seguidores?

Por un lado es un espabilado, un buscavidas que se aprovecha de gente muy ingenua. Manson no se hubiera comido un colín con gente preparada, pero jóvenes fácilmente manipulables lo tuvo fácil. Manson es un tipo intuitivo, y tenía una mirada hipnótica, como reconoce el autor de ‘Mindhunter’. Si a estas cualidades, le añades los efectos de la marihuana y el LSD, puedes entender que sus seguidores le consideraban una suerte de hierofanía, es decir, la manifestación de lo sagrado en una persona.

¿Y cómo pasó de ser gurú a ser un asesino?

Manson empieza a tener delirios de omnipotencia. Él cree que va a tener lugar una revolución entre negros y blancos, una batalla que van a ganar los negros.Una vez estos ganen, según él, no sabrán cómo gestionar su poder y será Charlie junto con La Familia quienes dominará el mundo. Urde, entonces, un plan para hacer que estalle la guerra entre blancos y negros. Para materializar esa fantasía delirante, empieza a entrenar a sus adeptos en el arte del ‘creepy crawling’ (“arrastrarse siniestramente”). Se metían de noche en las casas, pero no hacían nada, más allá de ver cómo dormían o cambiar los muebles de sitio. Esta entrenándoles para la misión, el culto estaba creciendo…

Una profecía apocalíptica autocumplida…

La incapacidad de distinguir la fantasía de la realidad es más común de lo que creemos. Es sabido que muchos líderes de sectas apocalíticas tratan de materializar aquellas profecías cuando éstas no se cumplen.

Y entonces llega la noche de ‘Helter Skelter’.

El 8 de agosto, Manson envía a cuatro de sus seguidores al 10050 de Cielo Drive, en Beverly Hills, con la orden de matar a todos los que estuvieran dentro. Él ni siquiera participó. De hecho, echó la culpa a sus adeptos, algo que llevaba haciendo toda su vida.

Últimas fotos conocidas de Sharon Tate antes de ser asesinada por miembros de La Familia. Foto: Vintag.

¿Por qué a Sharon Tate?

Por ningún motivo especial, por envidia de clase, por frustración por carecer de dotes artísticas. Ellos era jóvenes, guapos y ricos. En aquella época, había un clima de venganza contra los famosos en el seno de la familia Manson. A Manson no le importaba quién fuera la víctima. Querían cargarse a Frank Sinatra, a Steve McQueen, que estuvo a muy poco de estar en la mansión esa noche, a Tom Jones, a Liz Taylor… Cualquier famoso les valía, porque el plan era culpabilizar a la comunidad negra.

Y ahí comienza el mito de Manson.

Cuando salta la noticia, el impacto es tremendo, no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. La detención se produce porque una de los miembros de la familia, Susan Atkins, se autoincrimina porque, hasta entonces, la policía no tenía ninguna pista sobre los autores. Entonces, Manson se convierte en una estrella, en el rey de los locos del Carnaval, el inconsciente colectivo le convierte en el Anticristo e incluso nuevos miembros empiezan a adherirse a la secta durante el juicio.

¿Qué impacto tuvieron los crímenes en los movimientos hippie y contestatario de la época?

Los crímenes daban razón a la sociedad conservadora: las drogas son malas y los melenudos un peligro. La noticia pareció acabar con el movimiento hippy, pero lo cierto es que fue cooptado en los años 70. La melena -entonces sí- la llevaba todo el mundo en los setenta. Piensa que España hasta el torturador Billy el Niño (adalid de la policía franquista) llevaba melena.

Billy el Niño, el torturador ye-yé.

Dos años después, en 1971, el presidente Nixon declara la infame guerra a las drogas. ¿Tuvo algo que ver el uso del LSD y la marihuana por la familia Manson?

Evidentemente aquello vino al pelo para poner en marcha la guerra contra las drogas, una guerra que jamás se podrá ganar.

En el libro argumentas por qué Manson no debería estar en el nutrido top de asesinos en serie de EE.UU.

¡Es que ni siquiera es verdaderamente un asesino en serie! Un asesino en serie sádico quiere torturarte y verte sufrir. Charles Manson era un ser malvado, pero materialmente ni siquiera es un asesino, no tiene las manos machadas de sangre. De hecho, se enfada con sus secuaces porque hicieron una escabechina tremenda. Un psicópata puede ser un ejecutivo o un político, y luego, a otro nivel, están esos otros psicópatas que disfrutan con el sufrimiento ajeno. La falta de empatía es una herramienta maravillosa para medrar en el mundo, por eso los psicópatas triunfan en el mundo de la empresa o en la política.

Manson era un perdedor, un megalómano y un psicópata, sí, pero por su falta de empatía y remordimientos, nunca por ser un asesino en serie cuya única motivación es disfrutar del sufrimiento ajeno. Asesinos en serie de este tipo han existido en grandes números en la historia de EE.UU. La abrumadora maldad de Manson es, en realidad, una proyección psicológica de la comunidad, que necesita un chivo expiatorio para lograr que el mar embravecido de la vida social estadounidense de los años sesenta recobrase la calma.

¿Aún no tienes tu ejemplar de ‘El expiador, vida y obras de Charles Manson’, alma de cántaro?

La bizarra historia del cadáver de Manson en All This Interesting y los detalles del asesinato de Sharon Tate en Cinemanía.

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