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‘Sarri, Sarri’, la canción de Kortatu que festejaba la fuga de dos etarras de la cárcel

08 Sep 2019
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Iñaki Berazaluce

Que levante la pierna quien no haya bailado alguna vez el ‘Sarri, Sarri’ de Kortatu. De Rentería a Algeciras, pasando por Poble Nou o Carabanchel, los bares, las discos y los garitos de media España (o “estado español”, en el argot batasuno) empezamos a bailar en 1984 el desenfrenado ‘ska’ de Kortatu… y seguimos bailándolo varias décadas más.

Claro, que nadie o casi nadie hablábamos euskera (no te dejes engañar por mi nombre, que soy de Moratalaz), así que toda aquella jerigonza de “Ez dakit zer pasatzen denazken aldi hontan” nos sonaba a chino, a búlgaro… o a vasco. Y aun así, nos la sabíamos de memoria. Cómo íbamos a saber que lo que estaban celebrando Kortatu era la espectacular (por cutre) fuga que acababan de hacer dos reclusos de ETA de la cárcel de Martunete, escondidos en dos altavoces tras un concierto del cantautor Imanol Larzabal, antiguo miembro de la banda terrorista y que, al parecer, no tuvo nada que ver en la fuga.

Los fugados eran José Ignacio Picabea y José Ángel Sarrionaindía, el ‘Sarri’ que dio título a la canción, convertido en un himno del baile y la subversión un año después, en 1985, con la publicación del primer disco de la banda, ‘Kortatu’, que circuló por todo el territorio nacional en formato de casette pirata.

El vídeo de la canción -que muy pocos vimos, o vimos y olvidamos, o tal vez no le prestamos la debida atención porque aquello del “conflicto vasco” nos pillaba un poco a trasmano- era una “dramatización” de la fuga de los reclusos, una fuga que fue celebrada entre la juventud abertzale vasca de la época, que era, básicamente, toda. Eran los “años de plomo”, no lo olvidemos, y ETA aún gozaba de un gran apoyo popular en el País Vasco.

Seguramente hoy, la canción y el vídeo hubieran sido prohibidos de inmediato a modo de “muro de contención” contra el secesionismo violento. La canción, por apología del terrorismo y el vídeo porque ¡no sale una sola tía!, prueba fehaciente de que la lucha abertzle era, en esencia, testosterónica y de por qué era, es y será tan difícil comerse un colín en Euskal Herria. ¿Bailando pogo?

La génesis de la canción

Kortatu, que meses antes también había actuado en Martutene junto a Barricada, valoró de inmediato las posibilidades que ofrecía aquel acontecimiento. «Conocimos a Sarri y otros presos políticos, y bromeamos con la idea de que se fugaran en las fundas de nuestros instrumentos, sin saber que ya estaban preparando su evasión», explicó Muguruza con posterioridad”, recuerda Anje Ribera en un artículo en su blog Música Callada. “La grabación de ‘Sarri, Sarri’, que tomó el título del apodo de uno de los prófugos, Joseba Sarrionandia, tuvo lugar en los estudios Tsunami de San Sebastián un mes más tarde de la huida”.

¿Kortatu proetarra?

En cuanto alguien tradujo la letra al castellano, la canción del ‘Sarri Sarri’ sirvió para colgar el sambenito de “proetarra” a Kortatu y a su cantante y líder, Fermín Muguruza. Es una acusación maliciosa y carente de fundamento. En primer lugar, el tema no es una celebración de ETA sino de una fuga carcelaria, algo que cualquier persona razonable debería celebrar.

Concierto de Kortatu en el Gaztetxe de Egia (1987). Fermin Muguruza a la izquierda e Iñigo Muguruza a la derecha. Foto: Jon Iraundegi / CTXT. 

En segundo lugar, los Kortatu eran unos veinteañeros cuando escribieron el ‘Sarri Sarri’ y a esa edad todos somos, o todos éramos, no ya proetarras sino antisistema y, desde luego, antipolicía. Ellos, los “maderos” eran el enemigo, así que, por ósmosis, los ‘borrokas’ eran de nuestro bando. Lo dicho: eso lo piensas con 20 y ciego de kalimotxo, y diez años después, ya sereno y con resaca, te das cuenta de que los “buenos” eran aún peores que los malos. Ni más ni menos que la trayectoria que hizo Muguruza, que condenó los crímenes de ETA hace décadas.

«Muguruza considera que, con el paso del tiempo, la canción se ha convertido en un himno anticensura. «Tras los ataques y difamaciones por parte de la AVT se ha mitificado más y su proyección ahora va más allá de la celebración de una fuga». Asegura que cada vez que la canta siente algo parecido a lo que «debieron experimentar Villa y Zapata al entrar en la capital de México una vez triunfó la revolución»».

No es fácil quitarse una etiqueta. Hace un par de días y, a modo de conmemoración de la muerte de Íñigo Muguruza, bajista de Kortatu, compartimos en Twitter la disparatada versión que el Orfeón Logroñés hizo en 2016 de la canción ‘Mierda de ciudad’, otro clásico inmortal del grupo vasco. Entre los miles de retuits y cientos de comentarios no han faltado la cuota de mermados que han aprovechado para tachar de “etarras” a Kortatu y a los Muguruza.

Termino este artículo con unas hermosas palabras que nuestro compañero Xandru Fernández ha dedicado en CTXT a Íñigo Muguruza -y, por extensión, a Kortatu-:

“Muchos de mis conocidos están escuchando ahora mismo una canción de Kortatu como si fuera la primera vez, y eso es así porque se ha muerto el bajista y nadie presta atención al bajista salvo cuando se muere y algo en tu interior te susurra que prestes atención, que había un músico ahí, la dichosa sección rítmica de la que nunca hablan en Mondosonoro”.

Con información de Música Callada (El Correo), CTXT, El País, y El Correo.

BONUS TRACK: Almeida Carapolla ya tiene su canción

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