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Fofito: “Lo de desenterrar a Franco es un disparate, es como si desentierran a Fofó”

11 Oct 2019
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Luis Landeira

El circo ya no es lo que era. Devastado por los entretenimientos digitales y diezmado por el lobby animalista, que se ha cargado a fieras y domadores, es hoy un entretenimiento menor para los padres nostálgicos y sus locos bajitos. Por suerte, aún quedan los payasos. Y el payaso entre los payasos sigue siendo Fofito. A sus setenta años, el más gamberro de los legendarios Payasos de la Tele continúa al pie del cañón. No en vano, es el principal gancho del Holiday, un circo un tanto decadente que acaba de llegar a la no menos decadente ciudad de Ferrol.

Silbando ‘La gallita Turuleca’, pongo rumbo a la carpa del circo, instalada en un polvoriento descampado del extrarradio, frente a un monstruoso almacén de Carrefour, para entrevistar a bocajarro a uno de los mitos de nuestra infancia, a un hombre que no necesita presentación: Fofito, hijo de Fofó, hermano de Rody, sobrino de Miliki, primo de Milikito. Fofito, el de ‘Susanita tiene un ratón’. El payaso loco de los Trilocos y el payaso listo de ‘Balada triste de trompeta’. Fofito, el cómico crepuscular de Campofrío. O, simplemente, Fofito.

Llego al circo a las siete de la tarde, al final de la primera función, y vagabundeo un poco por la zona. Veo cosas que no han cambiado: son camiones en vez de carromatos, pero ahí sigue la vida nómada, la ropa de colorines tendida entre caravanas, los churumbeles correteando, las trapecistas con mallas ajustadas a medio poner… Es la excitante vida de farándula, el grotesco viaje a ninguna parte. Me siento en una silla de plástico y espero hasta que Fofito sale de la carpa, con su sempiterna camiseta roja y su bombín. Sudoroso después de darlo todo en la actuación, se sienta a mi lado y enciende un cigarrillo. Yo enciendo la grabadora.

Con la cosa de la corrección política, lo de fumar se está poniendo difícil, y más para un payaso, ¿no?

Sí. Pero es normal, porque si un niño me tiene como referencia y me ve fumar, él también va a querer fumar. Antes los payasos teníamos números con cigarrillos, pero ahora hemos tenido que cambiarlos por piruletas. Por otra parte, el humor infantil ha cambiado mucho, los niños ya no se ríen con las mismas cosas.

Bueno, antes de nada quería preguntarle a usted por el significado y el origen de la frase que abría y sigue abriendo sus actuaciones: «¿Cómo están ustedeeees?»

Fue idea de mi tío Gaby, y se le ocurrió en Cuba, donde la gente no se suele tratar de usted. Cuando tratas de usted a alguien es porque estás enfadado. Pero a Gaby le salió esa frase de forma espontánea, los niños contestaron «bieeeen» y ya se quedó como frase de apertura. Pero a mi me gusta que me tuteen y tutear, así que puedes tutearme.

Vale, tú también a mi, faltaría más. Oye, muy pocos saben tu verdadero nombre. ¿Cuál es el nombre de pila de Fofito?

La verdad es que me llamo Alfonso Aragón Sac. Pero, es cierto, pocos lo saben. Con decirte que cuando he ido a renovar el DNI me querían poner Fofito…

Tú ibas para médico y acabaste siendo payaso…

No es que fuera para médico, es que mis padres querían que fuera médico. Pero yo elegí ser payaso, como mi padre, tenía esa vocación. Pero la risa también cura. Muchas veces voy a hospitales a actuar para niños enfermos, y me dicen que muchos niños, después de mi actuación, mejoran su estado de ánimo y a veces se curan con más rapidez.

En los años setenta y ochenta todo el mundo veía vuestro programa. ¿Por qué no ha vuelto a haber ningún fenómeno mediático infantil tan popular como los Payasos de la Tele?

Porque antes había solo una cadena de televisión, y luego el UHF, la segunda cadena, que ni siquiera se veía en toda España. Ahora hay internet, videojuegos, un montón de teles… Es imposible que se produzca un fenómeno parecido. También es que éramos una familia, los payasos, los cámaras de la televisión… Donde grabábamos nosotros el circo, Chicho Ibáñez Serrador hacía el ‘Un, dos, tres’.

Los Payasos de la Tele era un show bastante violento. El personaje de Fofito era la percha de los golpes, el que recibía todos los palos. ¿Era muy duro?

Fue el papel que me tocó, porque todos los demás ya estaban pillados. El payaso listo ya estaba pillado por Gaby, el romántico por Miliki… Así que me tocó hacer de payaso tonto. Pero la peor parte se la llevaba el pobre señor Chinarro, que sufría las consecuencias de nuestras gamberradas.

Los Payasos de la Tele cantabais canciones que hoy levantarían ampollas. ‘Los días de la semana’, por ejemplo, que hablaba de una niña que no puede jugar porque un día plancha, otro día cose, otro día barre, y el domingo va  a misa. Hoy os acusarían de machistas y fascistas.

Sí, esa canción es de Miliki y tuvo que cambiar la letra. Primero quitó lo de que el domingo va a misa, que lo cambió por ir a pasear, pero fue como para modernizarla. También hizo otra versión en la que lo de planchar, coser y todo eso lo hacía un niño. Las cosas han cambiado y se supone que ahora las parejas comparten las tareas domésticas.

Tú y Rody tuvisteis un escándalo sonado con ‘La canción de los hijos’, que en 1994 fue acusada de «inducir a la agresividad infantil y al suicidio», con una letra que animaba a los niños a clavarse los pies o a tirarse por la ventana. ¿Cómo os dio por lanzar esa canción?

Ese fue el disco ‘¡Mama mía!’ de Fofito y Rody, y fue un disco que no se comprendió, porque era para un público más mayor, y los padres se lo compraron a niños muy pequeños. Además, la canción no se entendió, porque en realidad no se hizo para que los niños hicieran lo que en ella se dice. Le dieron la vuelta a una letra absurda, alocada, que nosotros cantamos con buena intención. No pensamos que se la iban a tomar tan a pecho.

Lo más fuerte es que ahora es un disco de culto, codiciado por los coleccionistas de artículos bizarros y rarezas musicales.

Como vimos que el disco se había entendido mal, hablamos con la casa discográfica y decidimos retirarlo. Pero en cuanto se supo, se empezaron a vender discos como churros. Al final, esos escándalos dan mucha publicidad.

Otra de vuestras famosas canciones, ‘El auto de papá’, fue uno de los grandes enigmas de mi infancia: cuando decíais lo de «vamos de paseo en un auto feo, pero no me importa porque llevo torta», me sonaba a que te daban una torta. ¿Iban por ahí los tiros?

No, es que esa canción es argentina, y allí la torta es un dulce, como un pastel. Por eso dice que no le importa que sea un auto feo: porque lleva el pastel. Muchas veces son letras un poco absurdas, para que rimen y tengan gracia.

Los del grupo de punk pijo los Nikis han dicho que los Payasos de la Tele son la quintaesencia del pop, y que los Nikis tuvieron éxito porque hacían canciones en la línea de ‘Susanita tiene un ratón’.

Son canciones sencillas, en efecto, que cuentan historias y tienen estribillos pegadizos. Por eso pueden disfrutarlas personas de todas las edades. Por eso se las siguen cantando los padres a los hijos.

Sí, las canciones de Los Payasos de la Tele parecen eternas. Las han cantado los niños españoles de varias generaciones, desde el franquismo hasta nuestros días.

Claro. A mi nieta en el colegio le ponen todas las canciones de aquella época. Ella cuando ponen una grita «¡mi abuelo!»; la profesora se mosqueaba mucho, hasta que descubrió que de verdad es su abuelo el que canta esas canciones.

Dicen que el mismísimo Francisco Franco era un gran fan de los Payasos de la Tele, y que incluso lloraba viéndolos.

Sería de la risa. (Risas). Pero sí, es cierto que le gustábamos mucho. Te puedo contar que, en cierta ocasión que hubo un incendio en los estudios de Televisión Española, Franco llamó por teléfono rápidamente solo para preguntar si Fofó estaba bien.

¿Y qué te parece todo este tinglado que han montado para desenterrar a Franco?

Pues un disparate. Me parece que a los muertos, si ya están enterrados, hay que dejarlos tranquilos. Es como si quisieran desenterrar a mi padre, a Fofó, que en paz descanse. Lo que haya pasado en su momento, ya pasó, pero el muerto está enterrado y se debería dejar ahí.

Pues desenterrarlo no sé, pero a este paso le quitan el parque a Fofó, por ser el ídolo de Franco.

Pues cualquier día. Van quitando calles por todas partes. Cuando se da un nombre a una calle, o a un parque, como a mi padre Fofó, se le deja la fiesta en paz y ya está. Lo que se da no se quita.

En el circo ya no hay animales salvajes, no hay cocodrilos, ni leones, ni tigres, ni elefantes. ¿Os ha afectado mucho esa prohibición?

La ley todavía no está activa, hay como un vacío y solo son ordenanzas en algunas zonas, pero lo cierto es que los animales han desaparecido de las carpas, y este es uno de los motivos por los que el circo va peor. Para un niño, además de las risas con los payasos o de quedarse con la boca abierta con los trapecistas, la mayor maravilla del circo era estar a dos metros de un elefante o de un tigre. Muchos niños de ciudad no veían un animal salvaje hasta que venían al circo. Y no entiendo por qué lo prohíben, porque en el circo los animales no sufrían daños, se les trataba muy bien, viajaban cómodos y estaban mucho mejor que, por ejemplo, en un zoo.

Ha sido por la presión del lobby animalista. Lo próximo será prohibir los toros, supongo.

No creo. Si prohíben los toros, habrá una guerra. Porque ten en cuenta que tendrían que quitar los Sanfermines, muchas fiestas, las corridas que tienen tanta afición… Sería un desastre.

Emilio Aragón, Milikito, fue el primero de la familia que dejó el circo, colgando el leotardo rojo para hacer otro tipo de espectáculo, como ‘VIP Noche’ o ‘Médico de familia’. ¿Lo consideras un traidor al circo?

No, es que a Emilio siempre le gustó la cámara, hacer otro tipo de tele. Y lo que hizo en ‘Médico de familia’ era lo mismo que hacíamos los payasos pero sin disfraces, y como medio en serio. (Risas). Pero, eso sí, siguió otro camino, rompió con la tradición familiar.

Tú nunca has dejado el circo, aunque has hecho tus pinitos en el cine. Álex de la Iglesia te rescató para su ‘Balada triste de trompeta’. ¿Cómo fue la experiencia?

Muy divertida, y además hacía de payaso listo. También con Álex de la Iglesia hice el anuncio Campofrío, el primero, que era un homenaje a El Fary, un maestro del humor español. Y luego con Santiago Segura, en ‘Torrente 3’, hice de francotirador.

Parece que esos cineastas trataron de sacar al Fofito más serio, más dramático. ¿Todo payaso tiene su lado oscuro?

No es que tenga un lado oscuro, es que todo payaso, cuando se quita el disfraz, es una persona normal. Yo, por ejemplo, cuando voy a la compra, las cajeras se sorprenden de que no me ponga a hacer malabares con las frutas, de que sea un señor serio. Pero es que, como yo les digo, ahí no estoy trabajando, no estoy haciendo de payaso, estoy haciendo la compra.

Por cierto, ¿cuál es el secreto para llevar más de medio siglo casado con la misma mujer?

El secreto es amarse, y tener hijos y nietos maravillosos. Pero también echarse de menos: como hago tantas giras y mi mujer no siempre viene conmigo, pues se queda en casa y me espera. Así hay tiempo para echarse de menos.

Para terminar, ¿cuál es el futuro del circo? O, mejor dicho, ¿tiene el circo futuro o desaparecerá, como tantas otras cosas, devorado por el Maelström de la modernidad?

Yo creo que sí tiene futuro. Mientras familias como esta sigan adelante y logren hacer espectáculo como el que estamos haciendo ahora, sin animales, yo creo que sí. Los hijos de los artistas siguen estudiando para ser artistas. Desde pequeños aprenden a hacer malabares, a tocar música… Por la mañana van al colegio, por la tarde ensayan y después hacen su función. Ellos son el futuro del circo.

BONUS TRACK: Las siete miserias de Ferrol, el Detroit gallego

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