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Se gasta 4.000 dólares en una gigantesca estatua para hacer una ‘peineta’ a sus vecinos

16 Nov 2019
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Uno no puede pasarse toda la vida enseñando el dedo corazón a sus vecinos, resulta agotador. Siempre queda la alternativa de erigir una estatua gigante de una mano haciendo la ‘peineta’ e instalarla a la entrada del pueblo, para que toda la vecindad reciba el “cordial” saludo.

Es lo que ha sucedido en Wesford (Vermont, EE.UU.), una localidad de 2.000 habitantes, uno de los cuales, Ted Pelkey, quiere mostrar gráficamente su disconformidad con una decisión del ayuntamiento. Pelkey lleva una década embarcado en una batalla legal con el gobierno local para conseguir un permiso para construir un taller de camiones, permiso que ha sido denegado una y otra vez por el ayuntamiento de Wesford, según informa Healthy Food House.

“Llevamos diez años intentando montar un negocio aquí, esto es interminable. Nos están puteando a base de bien”, explica el irascible vecino.

Por su parte, el ayuntamiento considera que “esta proyecto provocará el sufrimiento de los vecinos y reducirá el valor de las propiedades en la zona”.

Enfangado en una agria disputa con las autoridades, Pelkey decidió tirar por la calle de en medio y hacer levantar una gigantesca estatua dedicada a aquellos que tratan de cortar las alas de su emprendimiento. El promotor de la inusual escultura quiere dejar claro que ésta va dedicada a los gobernantes, no a los vecinos, pero también debería hacer reflexionar a éstos sobre “la jaez de los individuos que están gobernando su ciudad”.

La batalla legal se remonta a 2009, cuando Ted Pelkey solicitó un permiso para construir una nave de 1.000 metros cuadrados para instalar su negocio de reparación de camiones y reciclaje en su propia finca y, de este modo, evitar desplazarse a trabajar a la vecina localidad de Sawnton.

El comité de urbanismo de Westford negó el permiso, una negativa que viene reiterándose una y otra vez durante los últimos diez años. Fue entonces cuando Pelkey decidió dar un giro en su estrategia inversora y gastar el dinero destinado a la nave en una enorme escultura de pino de 300 kilos sobre un poste de cinco metros de alto en la finca donde planeó levantar su taller.

La estatua está rodeada de focos, de modo que es visible también durante la noche.

El irascible vecino está convencido de que el ayuntamiento va a intentar derribar la estatua, pero legalmente no puede. Westford prohibió los carteles publicitarios, pero en tanto la mano gigante no es un anuncio, está protegida por Primera Enmienda, la que garantiza la libertad de expresión.

Noticia original en Healthy Food House.