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“Y eso es algo terrible”: tras los pasos del poema viral de Ben Clark

14 Nov 2019
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Iñaki Berazaluce

El poema viral no tiene vergüenza y aparece en todos lados, incluso en Yahoo! Respuestas”, Ben Clark.

Hace una década, en algún momento de 2009, el poeta Ben Clark escribió su poema ‘El fin último de la (mala) literatura’, que acabaría engrosando su libro ‘La mezcla confusa’, publicado en marzo de 2011. Se trata de un sencillo poema de cuatro versos que dice así:

Tú lees porque piensas que te escribo.

Eso es algo entendible.

Yo escribo porque pienso que me lees.

Y eso es algo terrible.

En los ocho años que han transcurrido desde su publicación, el poema se ha reproducido decenas de miles de veces en internet y ha sido leído por un indeterminado número de lectores, que pueden ser millones, desprovisto, eso sí, de dos de sus rasgos diferenciales: el título y el autor. Su autor, Ben Clark, dejó de sentir como suyo el “poema viral”, como le denomina, y llama la atención de lo paradójico que resulta que el poema haya perdido el título en su periplo por las redes:

“El título del poema, que es lo primero que se elimina, es lo que da la clave de la ironía, denuncia la mala literatura y, curiosamente, esa es la literatura que triunfa”. Clark considera que ‘El fin último de la (mala) literatura’, “no es un gran poema. Es un poema que funciona dentro de sus limitaciones. Es algo así como un Fiat Punto. Te lleva de un lugar a otro, sí, el transporte sucede y no es, por lo tanto, un fracaso. Pero no quieras adelantar con su lectura”.

Puede que su autor crea que su poema viral es “relativamente malo”, pero no así los miles de microlectores que lo han leído, compartido, copiado y retuiteado en internet. La dispersión y mutación del poema viral de Ben Clark llamó la atención de Daniel Escandell, profesor de literatura en la Universidad de Salamanca, que ha escrito un sagaz libro sobre el fenómeno: ‘Y eso es algo terrible. Crónica de un poema viral’ (Editorial Delirio, 2019).

Ben Clark, fotografíado en Segovia. Foto: Antonio Tanarro / El Norte de Castilla.

El libro es el resultado de una investigación detectivesca sobre cómo un poema de un libro minoritario (con certeza el más ignoto de la obra de Ben Clark) se convirtió en un fenómeno viral, así que Escandell se puso el traje de buzo para sumergirse en internet y buscar al “paciente cero”, quien inoculó el virus en internet.

Sus indagaciones permiten concluir que “la reproducción en internet se produjo casi inmediato, a los pocos días de que aparezca el libro”, según me explica Escandell por teléfono: “An aquel momento [primavera del 2011] aparece un poema en internet con una intertextualidad que sugiere que esa persona ha leído el poemario. Las reproducciones surgen en un par de meses, simultáneamente en Argentina y Venezuela, así que lo más probable es que se tratara de algún estudiante haciendo un programa de doctorado en España, que tal vez compra el libro y al terminar el curso vuelve a casa, a América, y ahí le saca la foto y el poema empieza a rodar por internet. La clave es que no es alguien que tiene millones de seguidores en Twitter, y que el autor, Ben no ha hecho nada. El poema tiene vida propia”.

Escandell, que ya conocía personalmente a Ben Clark (ambos son ibicencos), supo del “poema viral” por un artículo que publica el poeta en Nou Diari, en 2015. Allí es donde Escandell recoge el guante que lanza Clark y trata de comprobar empíricamente si “la intuición de Ben Clark es correcta”. La respuesta, tras escribir el libro, es que “se ha quedado corto; el fenómeno es mucho más grande de lo que creía el autor”.

Y tan grande: “El poema viral no tiene vergüenza y aparece en todos lados, incluso en Yahoo! Respuestas”, escribe Clark en el artículo. Esta disparatada aparición es para el poeta, “el summun de la fama”, algo así como que tu cara salga en el crucigrama.

En su atribulado periplo por internet, el poema ha sufrido todo tipo de mutaciones, ha sido atribuido a Mario Benedetti, se lo ha apropiado Nawja Nimri en un tuit pero, sobre todo, ha sido tomado como suyo por miles de internautas que “lo que hay en internet es de todos, la gente se siente muy legitimada para reinventarlo”, según Escandell. “El nombre de Ben Clark aparece solo cuatro veces asociado al poema”.

En palabras del propio Ben Clark, «padre putativo» del poema:

El poema ha viajado miles de veces al espacio, ha rebotado en los satélites, ha aparecido en pantallas en escuelas, en dormitorios, en cocinas con y sin frigorífico. Ha sido leído durante defecaciones, durante abrazos, durante reconciliaciones imposibles y durante horas y horas y horas de transporte público. El poema ha sido copiado, reescrito, desfigurado y recompuesto. El poema ha sido secuestrado, codiciado, interrogado y liberado de nuevo”.

Si os encontráis por ahí con estos versos, recordad que tienen autor, aunque reniegue de ellos:

Tú lees porque piensas que te escribo.

Eso es algo entendible.

Yo escribo porque pienso que me lees.

Y eso es algo terrible.

Puedes comprar ‘Y eso es algo terrible. Crónica de un poema viral’ en Letras Corsarias, sin ir más lejos.

Con información de Nou Diari, Daniel Escandell y más Nou Diari.

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