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Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Los mejores bulos del «Príncipe de las Mentiras», el pionero de las ‘fake news’

15 Nov 2019
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En 1877, la reapertura de la tumba del presidente estadounidense George Washington para repararla trajo consigo una noticia asombrosa: el cadáver del padre de la patria americana se había petrificado, convirtiéndose en una estatua que sería expuesta para que los ciudadanos la contemplaran.

Tres años más tarde, algunos medios de comunicación yanquis se hacían eco de otro hecho no menos sorprendente. Una niña se ató varios globos a la cintura, con tan mala fortuna que un golpe de viento la elevó por los aires. Por suerte, un cazador que presenció este insólito suceso disparó con su escopeta a los globos uno a uno de forma que la pequeña volvió al suelo con suavidad.

En realidad, ambas crónicas eran, simple y llanamente, mentira. Se trataba de dos bulos lanzados por Joseph Mulhattan, un comerciante estadounidense que terminó siendo conocido como ‘el príncipe de las mentiras’.

Más de 120 años antes de que Facebook existiera, y sin necesidad de que internet sirviera como plataforma para lanzar mentiras a diestro y siniestro, el bueno de Mulhattan se bastó él solito para meterles algún gol que otro a los medios de comunicación con sus ingeniosas historias inventadas.

Su éxito comenzó con la noticia de un supuesto grupo de bandidos que atacaba diligencias y sus patrañas le valieron varios títulos honoríficos más, como el de “mentiroso más laureado del mundo” o “mentiroso profesional”; sin embargo, este vendedor de imaginación desbordante no hizo dinero con sus historias: Mulhattan inventaba por el simple placer de hacer correr un bulo hasta verlo publicado en los diarios de la época.

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Así, en 1887 los embustes del ‘príncipe de las mentiras’ tocaron techo con la historia del agricultor americano que utilizaba monos para recoger el cáñamo de sus plantaciones. Mulhattan envió la historia al ‘Kentucky Register’, contando que un granjero local llamado J.B. Parkes había entrenado a siete grandes simios para que se encargaran de la colecta.

El bulo corrió como la pólvora por el país hasta llegar a la redacción de ‘The New York Times’, que publicó la historia con un sesudo análisis sobre el ataque del pobre Parkes al movimiento obrero y las consecuencias que podría tener la posible sustitución de trabajadores por monos.

Parkes (que era un agricultor real), comenzó a recibir cartas llenas de odio por el supuesto uso de monos en su plantación. Sin embargo, ni él tenía monos ni cultivaba cáñamo, sino algodón. Pero la historia ya había circulado por todo el país; incluso, había ido creciendo: supuestamente, el hermano de Parkes había viajado a por más monos y su cuñado esperaba en la granja para entrenarlos. Mientras, en ‘The New York Times’ continuaban analizando el daño económico que podía suponer para todo el país el que los agricultores cambiaran a sus jornaleros por monos y Mulhattan disfrutaba del recorrido de su bulo.

Sin embargo, esa no fue ni mucho menos la historia más retorcida salida de la mente del vendedor. Cuatro años antes de la historia de los monos, Mulhattan había logrado que los medios publicaran que un meteorito de proporciones monstruosas había caído en Texas, destrozando una granja y acabando con la vida de varias cabezas de ganado.

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Por si fuera poco, nuestro mentiroso hizo correr el rumor de que el peletero neoyorquino para el que trabajaba había empezado a hacer abrigos con pieles de gato, que de pronto se habían convertido en animales muy preciados. Mulhattan logró que los medios publicaran que todo aquel que quisiera hacer mucho dinero se presentara un día concreto en Leitchfield, Kentucky, con todos los gatos que pudiera.

Obviamente, ese día Mulhattan estaba lejos y Leitchfield se llenó de cajas con gatos en su interior.

El ‘príncipe de las mentiras’ murió en 1914 tras tener problemas con el alcohol. Antes, había logrado inundar los medios de comunicación de embustes que hoy serían carnaza de Facebook y Twitter (y seguiríamos tragándolos). En definitiva, aunque las noticias falsas corran como la pólvora hoy en día por internet, los bulos no son un invento nuevo.

Con información de The Richmond Register, Experience Arizona y The Museum of Hoaxes.

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