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Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Nueve bastardos que no necesitan la prueba del ADN para averiguar quién es su padre

07 May 2018

Jaime Noguera

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Según la Real Academia de la Lengua Española, un hijo bastardo es “aquel nacido de una unión no matrimonial“, de padres que “no podían contraer matrimonio al tiempo de la concepción ni al del nacimiento” o “aquel ilegítimo pero de padre conocido”. La palabra bastardo, según el blog especializado Palabras a Medida, es de origen francés (de bastard) o del germánico bansti: granero’, es decir, nacido en mala cuna, de origen no recto, como Dios manda, sino de coyunda ilícita, desviada.”

Seré un moderno y un cursi, pero ¿qué va a tener de desviado algo tan hermoso como crear una nueva vida, un retoño, un hijo de tus entretelas? ¿Tienen acaso bastardos los tigres de Sumatra, los osos panda o el gato de la vecina? ¡Ah, los humanos, siempre los humanos etiquetándolo todo! Especialmente los ricos, dado que cuando no hay herencia que dejar (o que heredar) el que la progenie sea o no sea “legítima” no tiene interés ninguno. Lo que es una gran verdad es aquello de que la jodienda no tiene enmienda y que nadie está libre de plantar su simiente en una maceta imprevista. De Julio Iglesias a Carlos Baute pasando por Arnold Schwarzenegger y nuestro rey emérito, no son pocos los que han sido acusados de ir repartiendo alegremente por ahí su código genético. Hoy nos centramos en aquellos hijos bastardos que son tan parecidos a sus  padres que nosotros ni les pediríamos una muestra de ADN

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El audaz (y exitoso) plan para robar el semen de Boris Becker

11 Abr 2016

Iñaki Berazaluce

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En el año 1999, Boris Becker era un treintañero multimillonario, a punto de retirarse del tenis tras una breve y exitosa carrera, que protagonizaba los sueños húmedos de millones de mujeres y algún que otro señor. Al bueno de Becker -apodado “Bum-Bum” por la potencia con que golpeaba la pelota, pero no sólo por eso, como veremos- también le iba la marcha.

En febrero de aquel año, entre partido y partido de WinbledonBoris acudió a un reservado del restaurante londinense Nobus en compañía de la modelo rusa Angela Ermakova. Lo que no sabía el extenista era que lo que parecía una infidelidad más en el rosario de cuernos que jalonaba su relación con su mujer Barbara era en realidad una trampa, un chantaje urdido por la mafia rusa para robar el esperma de Becker. [» Seguir leyendo »]