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Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

¡Paren las rotativas! Donald Trump brinda con kalimotxo en la Asamblea de la ONU

27 Sep 2018

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Foto: Reuters/El Mundo.

Cuenta la leyenda que el kalimotxo fue inventado por los miembros de una cuadrilla de Getxo en 1973 para salvar una partida de cientos de litros de rioja picado. En realidad, la idea de mezclar vino tinto con Coca Cola se remonta bastantes décadas antes, concretamente siete, en 1904 cuando los inmigrantes italianos que llegaron a Nueva York empezaron a mezclar sus garrafas de vino Chianti, un tanto perjudicado tras cruzar el Atlántico, con el burbujeante refresco de cola (y, en aquella época, aún de coca). Puro mestizaje

Precisamente fue allí, en Nueva York, donde Donald Trump ha brindado un inesperado homenaje al kalimotxo, al mezclar una copa de vino con un botellín de Coca Cola Light durante la cena de la 73 Asamblea de la ONU. El gesto del presidente de EE.UU. no fue secundado por el resto de los mandatarios presentes en la cena, que, prudentes, prefirieron beber el vino a palo seco. Los experimentos, con Coca Cola. [» Seguir leyendo »]

Año 2017: Pepsi inventa el calimocho

27 Abr 2017

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Esta primavera está siendo pródiga en “nuevos” inventos. Si hace un par de semanas descubríamos que una cadena de cafeterías de Londres había inventado The Cortado, hoy nos enteramos que la multinacional de bebidas azucaradas Pepsi ha descubierto el calimocho.

Sí, habéis leído bien: el calimocho de toda la vida se ha convertido en una suerte de cóctel exclusivo que supuestamente se elabora con un brebaje llamado “1893”, una suerte de “gran reserva” de la Pepsi. ¿Calimocho de Pepsi?, ¿en serio? ¿Pero alguien ha entrado alguna vez a su bodega de turno para pedir un cartón de vino y una PEPSI COLA?

No, señores: el calimocho se ha hecho de toda la vida con Coca-Cola, y, por si no lo saben, su rival es propietaria de la palabra “calimocho” y les va a crujir en cuanto se enteren de la usurpación. Pero vamos con algo de historia: esta es la verdadera historia del calimocho –o kalimotxo-, antes de que Pepsi pusiera sus almibardas manos en él:

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