Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Los sueños durante el Tercer Reich

06 Jun 2019

Iñaki Berazaluce

Montaje de John Heartfield. Imagen de Smabs Sputzer (CC, Flickr).

Entre 1933, cuando los nazis tomaron el poder en Alemania, y 1938, un año antes del inicio de la II Guerra Mundial, la periodista judío-alemana Charlotte Beradt recopiló centenares de sueños de la gente más dispar de Alemania. El resultado quedó registrado en un libro poco común: ‘The Third Reich of Dreams’, un peculiar ejercicio de historia onírica publicado en 1966,.

El objetivo de Beradt era demostrar el “devastador efecto emocional que estaba produciendo el nazismo sobre la población alemana”, según explica Jacobo Siruela en ‘El mundo bajo los párpados’, el imprescindible tratado sobre la historia onírica que publicó Atalanta en 2011.

Veamos uno de los sueños que rescata Siruela en su libro:

“Un médico está en su casa, hojeando un libro de pintura. De pronto, repara en que las paredes de su habitación han desaparecido. Extrañado, se levanta para echar un vistazo, y descubre estupefacto que ninguna casa del vecindario conserva sus paredes. Una voz lejana aúlla desde un altavoz: “¡De acuerdo con el decreto del 17 de este mes sobre la abolición de las paredes!” [» Seguir leyendo »]

La creadora de Pippi Calzaslargas también buscó un paraíso fiscal fuera de Suecia

13 Abr 2016

Strambotic

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Nada es blanco o negro, por más que lo diga Barricada. La revelación de los papeles de Panamá ha llevado a tirios y troyanos a repetir la conocida cantinela de que “son todos unos chorizos” y “esto sólo pasa en España”. Pero va a ser que sen todas partes cuecen habas. Incluso en nuestros envidiados países nórdicos.

La elevada tasa de impuestos es aceptada en pos de un bien mayor, la redistribución de la riqueza. Pero, ¿y si tuviéramos que pagar más incluso de lo que ingresamos? Es lo que le ocurrió durante un tiempo a Astrid Lindgren, la millonaria escritora creadora de Pippi Calzaslargas. Por un vericueto legal, su tasa de impuestos llegó a ascender a la mareante cifra de un 102%. Es decir: todo lo que ganaba (millones de coronas), más un 2% de propina al Estado. Esto no se debería llamar “impuestos” sino directamente “incautación”. [» Seguir leyendo »]