Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Master of Fakes: una colección de marcas más falsas que un billete de cuatro euros

04 Sep 2019

Iñaki Berazaluce

Si vas de compras por los badulaques de Bangkok y entras en una tienda de Plada, lo mínimo que puedes esperar es salir con un bolso Coshino y una mochila Hola Gato para regalar a tu sobrina (que, total, tiene tres años y no distingue). Las marcas de imitación o marcas ‘truchas’ son aun más fascinantes que las marcas originales a las que tratan de saquear, con mayor o menor éxito.

“Empecé a recopilar marcas con nombres cachondos en Masters of Naming -me cuenta Miquel Caimary, un viejo conocido de esta casa-, pero a estas alturas ya se me ha ido de las manos. Ahora, la nueva web tiene una sección de marcas falsificadas (“masters of fakes”), otra de nombres delirantes (“masters of surnaming”), envases (“masters of packaging”)… y cualquier otra cosa que surja en el disparatado mundo del marketing”. [» Seguir leyendo »]

Cuando esnifar momias machacadas era la última moda en Europa

15 Oct 2015

Jaime Noguera

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A partir de la visita de Napoleón a tierras egipcias, se desató en Europa un interés por todo todo lo que tuviese que ver con las pirámides, los faraones y las momias. En un siglo XIX sin internet ni televisión por cable, la aburridísima aristocracia flipaba con el esoterismo y la mitología de los antiguos habitantes de la cuenca del Nilo. Se puso de moda el coleccionar artefactos de esta civilización, asistir a charlas sobre ocultismo egipcio, a sesiones de desvendaje de momias, e incluso el esnifarlas una vez machacadas y convertidas en un fino polvo. [» Seguir leyendo »]

El artista que pagaba con los billetes que dibujaba

18 Sep 2014

Strambotic

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La línea que separa el arte de la falsificación es fina como el filo de un billete de 100 dólares. El artista norteamericano James Stephen George Boggs ha traspasado esa línea una y otra vez desde que en la década de los ochenta descubrió que era más fácil y divertido dibujar los billetes que intentar ganar esos mismos billetes en el tajo.

La estrategia de Boggs era tan audaz como arriesgaba. Se sentaba en la mesa de un buen restaurante y, mientras degustaba el menú, dibujaba en su bloc o en el propio mantel el billete con el que tenía previsto pagar la cuenta. Obviamente, no se trataba de falsificaciones porque era evidente que los billetes estaban dibujados y no impresos, porque sólo los dibujaba por una cara del papel y, finalmente, porque sustituía la cara de de Lincoln o de la reina de Inglaterra por la suya propia, despejando cualquier duda sobre su autenticidad. [» Seguir leyendo »]