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Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Nueve bastardos que no necesitan la prueba del ADN para averiguar quién es su padre

07 May 2018

Jaime Noguera

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Según la Real Academia de la Lengua Española, un hijo bastardo es «aquel nacido de una unión no matrimonial«, de padres que «no podían contraer matrimonio al tiempo de la concepción ni al del nacimiento» o «aquel ilegítimo pero de padre conocido». La palabra bastardo, según el blog especializado Palabras a Medida, es de origen francés (de bastard) o del germánico bansti: «granero’, es decir, nacido en mala cuna, de origen no recto, como Dios manda, sino de coyunda ilícita, desviada.»

Seré un moderno y un cursi, pero ¿qué va a tener de desviado algo tan hermoso como crear una nueva vida, un retoño, un hijo de tus entretelas? ¿Tienen acaso bastardos los tigres de Sumatra, los osos panda o el gato de la vecina? ¡Ah, los humanos, siempre los humanos etiquetándolo todo! Especialmente los ricos, dado que cuando no hay herencia que dejar (o que heredar) el que la progenie sea o no sea «legítima» no tiene interés ninguno. Lo que es una gran verdad es aquello de que la jodienda no tiene enmienda y que nadie está libre de plantar su simiente en una maceta imprevista. De Julio Iglesias a Carlos Baute pasando por Arnold Schwarzenegger y nuestro rey emérito, no son pocos los que han sido acusados de ir repartiendo alegremente por ahí su código genético. Hoy nos centramos en aquellos hijos bastardos que son tan parecidos a sus  padres que nosotros ni les pediríamos una muestra de ADN

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Una impaciente pareja de novios protagoniza una foto de boda que ha creado escuela

07 Oct 2017

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Les faltó tiempo para apearse del altar y meterse en faena. Una pareja de novios holandeses han protagonizado una escandalosa foto de bodas en la que la novia practica una felación a su recién casado marido. Al parecer, y según cuenta el fotógrafo, la idea fue de la madre de la novia, toda una cachonda.

La pareja se casó el pasado 17 de agosto en Leeuwarden, Países Bajos. El fotógrafo Michael Klooster recibió la consigna de añadir un poco de picante al típico álbum de boda. Dicho y hecho: en una de las fotos, la pareja aparece dándose un revolcón en un coche de época. En otra, la novia está de rodillas en inequívoca postura de “te voy a hacer una limpieza del sable” a su esposo, que tiene los pantalones a media asta. [» Seguir leyendo »]