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Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

“Me importa una mierda que te hayas levantado de mala hostia, Carmen”: La guía que enseña a los rusos a hablar español de puta madre

20 Nov 2018

Iñaki Berazaluce

Las guías de conversación de idiomas son un género en sí mismo. ¿Quién escribe estos disparates?, ¿alguien en su sano juicio cree de veras que alguien va a necesitar decir la frase “¿Tiene patines de una talla más pequeña?” durante su estancia en Marruecos?

Los tres autores del método ‘Español en vivo’ de enseñanza del español a los oriundos de Rusia no se la cogen con papel de fumar: si quieres hablar español tan mal como los propios españoles más te vale aprender desde el minuto uno frases como:

-Vete a la mierda con tus puñeteras ideas.

-Me importa una mierda que te hayas levantado de mala hostia, Carmen.

-¡Mierda! ¡Tenía que pillarme el dedo con el puto cajón!

-¿Que te han nombrado presidente de la asociación? ¡No jodas!

-¡Se nos ha ido el tren! ¡Mierda, mierda, mierda! [» Seguir leyendo »]

Mapa: Los países europeos en los que se hablan MENOS idiomas

13 Oct 2018

Strambotic

Mapa a escala. Pulsa fuerte en la imagen para verlo a tamaño completo.

Nacer inglés tiene una gran ventaja y una gran desventaja. La ventaja es que te puedes hacer entender en tu lengua materna en prácticamente todo el mundo emergido. La desventaja es que te va a costar Dios y ayuda aprender un idioma que no sea el tuyo: en primer lugar por el primer motivo: si “todo el mundo” habla inglés, ¿qué estímulo tienes para aprender otra lengua? Y en segundo, si eres capaz de superar la pereza inicial, todos querrán hablar contigo en inglés “para practicar”.

Lo uno por lo otro y la casa sin barrer. La conclusión es que el Reino Unido es el país europeo en el que menos porcentaje de la población habla una lengua extranjera, apenas un tercio de los oriundos. Pero, ojo, que pisándole los talones está Rumanía, al otro extremo del mapa y sin coartada alguna para su monolingüismo. [» Seguir leyendo »]

‘¡Opa ahí!’: diccionario esencial para chapurrear el idioma ferrolano

02 Feb 2017

Luis Landeira

“Yo escribo en ferrolano y no en castellano. El ferrolano es mi verdadero idioma”. Gonzalo Torrente Ballester

De los creadores de “Las siete miserias de Ferrol, el Detroit gallego”, llega este, un nuevo artículo consagrado a divulgar las peculiaridades de una de las zonas más marcianas de España y parte del extranjero: la localidad antes conocida como El Ferrol del Caudillo, provincia de La Coruña.

En esta ocasión, nos centraremos sólo en la lengua ferrolana: una delirante e hilarante forma de hablar en la que se alternan, se funden y se confunden inglés, portugués, gallego, castellano y lo que caiga. Esta lengua, dialecto, idioma o como quieran llamarle, se formó por la interacción verbal de gentes muy diversas, cada una de su padre y de su madre, que durante décadas se dio en Ferrol: militares y marinos de medio mundo, currantes de los astilleros, pescadores, mariscadores, agricultores y un largo etcétera.

El verbo de Ferrolterra es tan ingenioso, gracioso y singular que hasta ha dado para un señor libro, titulado “El ferrolano: un estudio del habla local”, de Guillermo Ferrández, disponible en comercios del ramo y en la web de la editorial Embora. Sin pretender ser tan rigurosos como el susodicho, pues el espacio y el tiempo apremian, vamos a derramar aquí algunas de las palabras más asombrosas del ferrolano y tratar de explicar su correspondiente significado con no poca retranca. [» Seguir leyendo »]

Diez palabras muy dabuten surgidas en el talego que usas cada día

23 May 2014

Iñaki Berazaluce

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“Este julai se va a comer un kivi con piel y todo”.

La próxima vez que llames la atención a tu por llevar los pantalones caídos a media asta y enseñando los gayumbos acuérdate de que no es más que el último eslabón de una moda que se inicia en las cárceles de EEUU hace unas cuantas décadas, cuando los internos son despojados de su cinturón al entrar en el talego. “¿Mi hijo, un presidiario?”. No, señora: tan sólo un fashion victim inconscientemente fascinado por el dudoso glamour de las penitencierías. Igualito que usted cuando dice a la ligera “guay” o, peor aún, “guay del Paraguay”.

Así es, amigos, nuestro hablar coloquial está trufado de palabras que tienen su origen en umbrías celdas; atestados patios de prisiones y, por qué no, motines en todo tipo de trullos de la geografía española, de Carabanchel a Herrera de la Mancha, como cantaba Robe Iniesta. [» Seguir leyendo »]