Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Titivillus: este demonio burlón es culpable de tus faltas de ortografía

25 Sep 2018

Jaime Noguera

titivillus

¿Sacabas sobresaliente en Lengua en el colegio y sin embargo ahora cometes errores ortográficos inexplicables? ¿El teclado de tu ordenador te juega malas pasadas continuamente? Según el rico folklore cristiano, un demonio enano y más feo que Picio podría estar detrás de todos tus problemas con la expresión escrita. Se llama Titivillus y es nada menos que patrón de las faltas ortográficas.

Se le suele representar con un saco o una pila de libros sobre su espalda y se decía que entraba en los monasterios y hogares de copistas para recoger errores cometidos por estos en los textos sagrados.  Los guardaba en su bolsa para luego llevarlos al infierno, donde quedaban registrados como prueba de mala devoción cristiana. Más tarde,  en el Día del Juicio Final, serían reclamados a los monjes escribanos y a los cajistas responsables. Y no solo eso, en el Medievo se le culpaba más de un montón de cosas: los errores durante las misas y el servicio religioso, la mala pronunciación, el tartamudeo, la falta de atención y la charla ociosa.

[» Seguir leyendo »]

Diez señales inequívocas de que España está viajando hacia el pasado

21 Oct 2015

Iñaki Berazaluce

pasado000

Como bien sabe todo aficionado a la ciencia-ficción, en la dimensión temporal es posible viajar hacia delante y hacia detrás, así que mientras Marty McFly viene a su futuro (nuestro presente), España se lanza de cabeza hacia el pasado, el del Caudillo y el Cordobés. Es preciso desmentir la errónea idea de que la flecha del tiempo viaja del pasado al futuro, cuando los hechos se empeñan en demostrarnos que llevamos una buena racha embarcados en un viaje hacia el pasado… trufado de breves empellones camino de un futuro distópico.

El viaje al pasado no es como lo imaginó H.G. Wells en ‘La máquina del tiempo’, accionando una palanca para acudir a un año en concreto, sino más bien fraccionario, imprevisible y caótico, de modo que cada vector de la realidad nos traslada a un punto inopinado de la línea espacio-temporal, bien a 1986 (con la Ley del Aborto Gallardón), a la década de los noventa (el retorno de los móviles-ladrillo) o a la mismísima Edad Media, con la llegada del capitalismo feudal.

Calentarnos con leña… ¡o velas! [» Seguir leyendo »]