Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

‘Efectiviwonder’, ‘ya ves truz’ y otras 20 expresiones más rancias que el Anís del Mono

19 Feb 2018

Luis Landeira

El Diccionario de la RAE ya dedicaba un par de acepciones despectivas a lo rancio: «Anticuado o propio de épocas pasadas» y, dicho de una persona, «de ideas pasadas de moda». Sin embargo, en el año 2010 la palabreja adquirió una dimensión cósmica y comica, cuando el dibujante Pedro Vera la convirtió en el hashtag de Twitter #ranciofacts. y, posteriormente, en una serie de historietas para El Jueves, recopiladas en formato álbum por Astiberri.

El historietista me explica su propia acepción de lo rancio: “Vendría a ser algo así como expresiones desactualizadas, más caducadas que el DNI de La Pasionaria, comportamientos revenidos, tópicos manidos ad nauseam, lugares comunes muy machacados y usados por pereza comunicativa, situaciones mohosas, chistes que dejaron de tener gracia en la Batalla de Lepanto, coletillas viejunas, cochambre comunicativa…” [» Seguir leyendo »]

Pedro Vera: “Lo rancio y lo cuñao no entienden de ideologías, razas, sexos, religiones ni clases sociales”

27 Feb 2017

Luis Landeira

Hazme caso, que te lo digo yo. Pedro Vera Gómez (San Pedro del Pinatar, Murcia, 1967) es el puto amo. Empezó de churumbel devorando viñetas de Ibañez, Richard Corben o Jack Kirby, y siguió de mocito con la línea chunga de Shelton, Óscar o Ivá. De tanto leer tebeos, que era usanza en esos tiempos, perdió el juicio y ya solo pudo decicarse a pintar monas él también, con un trazo mostrenco en el que latía un Crumb de Despeñaperros. Pero, eso sí, tan certero como El Roto.

 Con permiso de Ortega y Pacheco, la obra de Vera tiene un pilar fundamental: los Ranciofacts: hilarantes y escalofriantes historietas que plasman y satirizan topicazos, muletillas, usos, costumbres, perogrulladas, garruladas, expresiones casposas que quien más y quien menos ha pronunciado alguna vez. Publicadas en el semanario El Jueves, ambas dos series se han vendido como churros y, pese a quien pese, han convertido a su autor en un peso pesado de la cultura popular patria, en un saco de la risa que encierra a ese vocinglero cuñao que todos los españoles llevamos dentro. No te digo y te lo digo . [» Seguir leyendo »]