Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Cuando los maoístas animaban a los conductores a saltarse los semáforos en rojo

27 Abr 2017

Iñaki Berazaluce

 

Desde que se inventó el semáforo hace 150 años la luz roja siempre ha significado “parar”, una asociación cromática que se hace extensiva a las señales de STOP (o “PARE”, en algunos países latinoamericanos), que indefectiblemente son de color bermejo. La Convención de Señales de Tráfico de Viena (1968) establece que el “rojo significa parada”.

En la elección del rojo como señal de parada y el verde de vía libre no había ninguna motivación política. En 1868 aún quedaba medio siglo para que los comunistas rusos escogieran el color rojo para identificarse y luchar contras las huestes del zar. Desde entonces, el rojo se asocia en todo el mundo con el comunismo (con alguna anomalía: en Estados Unidos, el rojo identifica al Partido Republicano y el azul al Demócrata).

Por supuesto, China no es una excepción: el Partido Comunista Chino estuvo inspirado desde sus orígenes en los camaradas de la URSS, incluyendo el rojo pimentero como enseña y pabellón. Para los camaradas comunistas, el rojo representa el color del cambio. [» Seguir leyendo »]

Diez señales inequívocas de que España está viajando hacia el pasado

21 Oct 2015

Iñaki Berazaluce

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Como bien sabe todo aficionado a la ciencia-ficción, en la dimensión temporal es posible viajar hacia delante y hacia detrás, así que mientras Marty McFly viene a su futuro (nuestro presente), España se lanza de cabeza hacia el pasado, el del Caudillo y el Cordobés. Es preciso desmentir la errónea idea de que la flecha del tiempo viaja del pasado al futuro, cuando los hechos se empeñan en demostrarnos que llevamos una buena racha embarcados en un viaje hacia el pasado… trufado de breves empellones camino de un futuro distópico.

El viaje al pasado no es como lo imaginó H.G. Wells en ‘La máquina del tiempo’, accionando una palanca para acudir a un año en concreto, sino más bien fraccionario, imprevisible y caótico, de modo que cada vector de la realidad nos traslada a un punto inopinado de la línea espacio-temporal, bien a 1986 (con la Ley del Aborto Gallardón), a la década de los noventa (el retorno de los móviles-ladrillo) o a la mismísima Edad Media, con la llegada del capitalismo feudal.

Calentarnos con leña… ¡o velas! [» Seguir leyendo »]