Piratas y corsarios

Somos demasiado buenos, demasiado objetivos y eso tiene sus riesgos porque los espectadores no están preparados para tal derroche de profesionalidad y prefieren otras cadenas más frívolas, de esas que en sus informativos derrochan subjetividad a raudales y entretienen al personal con dimes y diretes, chismes y chascarrillos y , por ejemplo, le dan cuartelillo a Bárcenas sin esperar a que los jueces decidan e ignorando la presunción de inocencia a la que todo el mundo tiene derecho, incluso aquellos que ya se han declarado culpables antes de tiempo. Magistrados tiene la Justicia para decidir si realmente lo son, puede que sus delitos hayan prescrito, puede que no sean tan culpables y puede que tal vez sean indultados por una gracia especialísima del sabio gobierno de la nación, que Dios guarde muchos años para que podamos seguir ofreciendo a los telespectadores que nos queden una información veraz y objetiva.

Así justifica el señor Somoano la pérdida de audiencia de su TVE que tendría que ser de todos pero es solo suya y de los suyos, cada vez más suya y cada vez más ajena, enajenada e incautada por el partido del gobierno y sus perversos secuaces para convertirla en escaparate y pasarela, cátedra y púlpito desde el que predican sus confortadores mensajes. Si el ministro de Economía dice que la crisis aborda ya la salida del túnel, es que la crisis aborda ya la salida del túnel. ¿Acaso usted sabe más que el ministro?. No, pues entonces cállese y aprenda, la crisis desaparecerá unos meses antes de las próximas elecciones generales, por decreto, España aún no va bien pero va mejor que ayer, lo ha dicho el presidente del gobierno. ¿Acaso usted sabe más que el presidente del gobierno?. No ¿verdad?, pues entonces cállese y aplauda. TVE se está transformando en una televisión de minorías y allá usted si no está preparado para comprender sus aciertos y sus bondades y prefiere refocilarse con los mensajes catastrofistas que se prodigan en los canales mayoritarios que tampoco son un prodigio de objetividad. Allá usted si prefiere dejarse llevar por sus cantos de sirena y amargarse la vida.

Para escapar del tedio y del oprobio sintonizo Antena 3 que ofrece un biopic de Mario Conde sobre un guión elaborado bajo las directrices del propio Mario Conde a modo de reivindicación de su fulgurante trayectoria. Mario era un pirata entre los grandes corsarios de la Banca y nunca tuvo la patente de corso que mantienen contra viento y marea los banqueros con pedigrí como Botín y sus colegas de fechorías. Sus delitos de cuello blanco y guante de seda apenas dejan huella en los tribunales, gobiernos de izquierdas (con perdón y mejorando lo presente) y de derechas son generosos con los indultos y los medios de comunicación, rehenes de la Banca, de sus créditos y de sus préstamos, suelen pasar de puntillas sobre sus conflictos judiciales para seguir contando con la benevolencia de sus patronos. Zapatero se despidió indultando a un banquero. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra contra ese tejado de cristal blindado que protege a la cúpula bancaria.

El conde Mario estuvo presente en el debate que siguió a la emisión de su hagiografía y fue entrevistado por Ana Rosa Quintana  que fiel a su personalísimo estilo no tenía ni la más remota idea de lo que estaban hablando. La entrevista fue casi una autoentrevista, los periodistas críticos actuaron como convidados de piedra sin poder hacer preguntas a la estrella acunada y mimada por su entrevistadora. En el biopic de Conde aparecieron como comparsas de lujo los Albertos, Javier de la Rosa, el malvado Mariano Rubio, el insidioso Solchaga y otros protagonistas de antaño haciéndole el coro al banquero antisistema, al exconvicto renacido de sus cenizas para seguir quemándose en la hoguera de sus vanidades. De aquellos polvos vinieron estos lodos y, libre de polvo y paja, Mario Conde volvió a brillar en el estrellado firmamento.