Aquí huele a pies

El entrevistador, de El País, Borja Hermoso, le cuenta al entrevistado, Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset (Tele 5 y 4) que su madre, tras ver la primera entrega del primer “Gran Hermano”, comentó: “Huele a pies”, y el hombre de confianza de Berlusconi en España matiza, con una corrección política que desde luego no aprendió del “cavaliere”, que se trata de olor a “convivencia obligada”. Cuando Tele 5 inauguró el mundo de las televisiones privadas en España lo hizo ya con el cuño berlusconiano. De las alegres “mamachichos” a las “velinas” del “bunga bunga” no hay tanto trecho.En aquella cadena, que controlaba entonces la Organización Nacional de Ciegos en una vuelta de tuerca más a la paradoja ibérica, los invidentes no estaban en condiciones de juzgar el menú que ofrecían a los televidentes, pero Miguel Durán, hoy abogado polémico y contertulio de la TDT parecía ser un lince para los negocios.

Paolo Vasile estudió antropología, tal vez para conocer de cerca a  ejemplares tan raros como don Silvio, una curiosa especie de mono sapiens o mono titiritero,  un eslabón perdido de la cadena evolutiva, un homínido con grandes habilidades sociales y absoluta falta de escrúpulos. Entre las declaraciones de Vasile al diario, llama la atención un axioma rotundo: “para trabajar en televisión hay que dejar las ideas en el maletero del coche” y ser posible, añado, la conciencia en la guantera. Esa es la receta del éxito, pocas ideas y a ser posible copiadas. Como veterano guionista, bregado en la programación televisiva, suelo recomendar a los noveles que cuando presenten un proyecto no cometan la torpeza de señalar que se trata de una idea original ¡Error! Resulta más beneficioso decir que se trata de un programa copiado de uno que está teniendo mucho éxito en Nueva Zelanda o en  Barbados, cualquier excusa es buena si sirve para garantizar a los programadores de que no se trata de una innovación, ni de una nueva vía, ni….Lo que no es tradición es plagio y la tradición también se puede plagiar con Isabel, Viriato, Alfonso X  y ¿para cuando un biopic del Cid Campeador, basado en su Cantar?. Tengo el guión casi terminado, creo que podría acabarlo este verano si redujera mi cuota de televisión por el calor , por las reposiciones mil veces  repuestas, y porque ya hasta los “ infatigables “marhuendas” comienzan a dar muestras de cansancio y  de tortícolis de tanto asentimiento y quieren irse de vacaciones. Pero la tan esperada como intempestiva convocatoria del señor Rajoy para el primero de agosto amenaza con aplazar su asueto, los “marhuendas” resultarán imprescindibles para seguir asintiendo y jaleando la intervención de Mariano que  este año amenizará el éxodo, o el retorno, de los veraneantes que podrán escuchar lo bien que nos va y lo mejor que nos va a ir dentro de nada mientras avanzan a paso de tortuga hacia su liberación o su cautiverio.

Los comentaristas y críticos de televisión suelen ser mala gente, no lo digo yo en un acceso de autocrítica, lo dice el señor Vasile  en la entrevista de El País: “Yo digo que la crítica tan exasperada de la televisión es hija de la frustración, pero nosotros no tenemos la soberbia del periodista” pontifica desde su humilde cátedra el consejero delegado. Exasperado, frustrado y soberbio, como todo periodista que se precie, aunque andamos bastante depreciados,  también me quedo atónito cuando el consejero, delegado y antropólogo se autodefine como un “anarquista obediente, cayendo en una fatal contradicción de términos, en un oxímoron  como decimos los periodistas más soberbios, frustrados y exasperados. Coincido sin embargo con una de las afirmaciones de Paolo: “Ah  lo bueno de la vida son las contradicciones”. Yo soy yo y mis contradicciones, pero a ves suelo dejarlas aparcadas en el maletero del coche para que no estorben la coherencia del discurso, el señor Vasile debería hacer lo mismo. Se lo digo desde la más humilde de las soberbias.