Tedetesto

¡Vivan los vikingos!

Vuelven los vikingos, los bárbaros del Norte desembarcan en nuestras costas y siembran el terror entre los bañistas, escalan las fortalezas verticales de Benidorm y las murallas adosadas que circundan las playas, a sangre y fuego, sangría y barbacoa. Los vikingos, vikingos, los de los cuernos postizos y las aguzadas naves llevan algún tiempo asomándose a las pantallas domésticas  para combatir el tedio y competir en desigual batalla contra zombies decrépitos, bellos vampiros adolescentes y alienígenas blindados y metalizados. Por ahora no atacan a la hora de la siesta, se trata de incursiones nocturnas bajo el amparo de Thor, Odín y otras sanguinarias deidades y se les agradece el esfuerzo porque las noches son largas y tediosas, animadas tan solo por mosquitos feroces que superan nuestras barreras tecnológicas, nuestros escudos eléctricos, los mil y un cachivaches que nos venden en las teletiendas como amuletos sesechables..

Se agradece este chapuzón en las gélidas aguas norteñas para quitarse la modorra estival y sacudirse la tierra de los ojos. Los zombies, de por sí aplatanados y vacilantes, se arraciman exhaústos sobre la arena de la playa sin fuerzas para llevarse un pedazo de carne  a las fauces, los jóvenes vampiros se refugian en las discotecas para morderse la yugular los unos a los otros, los alienígenas acechan en los cielos esperando el momento de exterminarnos o redimirnos de una vez. Me rindo, el mando a distancia cae de mis manos flácidas, mis ojos se cierran y por mi mente aletargada pasan culebrones y folletines. Ni los gritos imprescindibles de los concursos vespertinos, cuyos presentadores afónicos han sido sustituidos por sus clones, consiguen espabilarme del todo. Gracias vikingos y gracias también a los valerosos guerreros, a los crueles caudillos y a las bellas hechiceras de "Juego de Tronos" en cuyas laberínticas redes quedé enredado, liadísimo porque en diferentes canales programan al mismo tiempo la primera, la segunda y la tercera temporada de esta modélica serie de "Espada y Brujería". Los vikingos de reemplazo son menos sofisticados, menos sutiles, menos mágicos, lo suyo son la masacre y el saqueo, las borracheras enormes y las orgías bestiales. Estamos con ellos en este verano sin vacaciones informativas; jueces laboriosos y estresados , políticos venales y  comparecientes, periodistas y tertulianos de guardia siguen en sus puestos con las espadas en alto. Francisco Marhuenda, el infatigable paladín de Rajoy, arremete contra los molinos de viento de la izquierda que asedia los bastiones populares y la audiencia adormecida aún tiene ánimos para reir cuando el director ausente de La Razón declara que "va a intentar ser objetivo" frente al acoso verbal de follones y malandrines, nietos de Stalin camuflados de socialdemócratas.

No nos cabe un Bárcenas más, respeten el sueño de nuestras noches de verano, nuestro sagrado descanso, que apaguen las luces del penal de Soto del Real, que enmudezcan los debates circulares y viciados, que los papeles que se amontonan en los juzgados permanezcan intactos unos días. Rajoy nos quiere dejar a todos sin vacaciones, enganchados a la rueda de su trágico destino. En España, dijo don Ramón, la tragedia se vuelve esperpento, risa amarga, humor ácido bajo la luiz de la luna de agosto. En esos minutos confusos que quedan a medio camino entre la vigilía y el sueño vislumbro un ataque vikingo, una razzia terrible sobre las instalaciones del campamento de verano de Tele 5. Adelante mis vikingos, los acampados son pocos y mal avenidos, sacadlos de sus madrigueras arrastrándolos por los pelos, ya no está entre ellos la desgreñada bruja Lucía, la terrible medusa planetaria de cabellos como sierpes y mirada vidriosa y petrificante.. ¡Sus y a ellos!, abatid sus lonas y despejad el campo.