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Agosto robado

Ya estamos todos. Vuelve la Liga con unos horarios no aptos para menores y retornan los veraneantes, especie en extinción, a sus lares. Esta vez el verano no ha sido un paréntesis, apenas una coma en el compás del año, no ha habido tregua, los políticos se castigaron a sí mismos imponiéndose duros deberes vacacionales porque esperan, al menos, repetir curso, pasar la reválida de septiembre que trae a los populares de cabeza y a la oposición acalorada y bullidora. Ni los unos ni los otros consiguieron el aprobado en junio aunque el suspenso más clamoroso fue para Wert, un singular ministro de Educación que tiene esa asignatura pendiente como una espada de Damocles.

Agosto ha sido el mes más cruel. A los problemas domésticos reales, y a los que se inventaron para que mirásemos hacia otra parte, se ha unido el otoño anticipado de la primavera egipcia. Entre un ejército represivo y sanguinario y unos islamistas liberticidas y retrógrados, la elección no resulta fácil pero el maniqueísmo impone decantarse por uno u otro bando. Opine usted, es gratis, sobre con quien se queda puesto que cada día resulta más difícil mantenerse neutral. ¿Prefiere usted que a los egipcios les masacre su propio ejército o le gustaría que fueran los fanáticos musulmanes los que volvieran por sus desafueros para imponer una dictadura islámica?. ¿ A quién prefiere usted para ocupar la portería del Real Madrid, a Diego o a Casillas?. La actualidad vuelve por donde solía aunque Bárcenas siga figurando en todas las alineaciones y los "marhuendas" se hayan quedado sin vacaciones. El infatigable jefe de la banda el "marhuenda" legítimo, desconfíe de las imitaciones, mueve la cabeza como el perrito de la parte trasera del coche mientras debaten los otros, los perversos izquierdistas españoles. Algunos ni se habían enterado que eran de izquierdas hasta que Paco Marhuenda  les aclaró las cosas. Nostálgicos de una dictadura del proletariado que nunca vivieron, discípulos, sin saberlo, de Stalin y de Mao. Ellos no lo saben pero Marhuenda sí, Marhuenda les tiene calados y fichados.

Pero volvamos a lo que importa, a esta liga para noctámbulos y parados de larga duración que no tienen que madrugar. Contagiados por la  crisis, muchos futbolistas tomaron también el camino de la emigración, la liga inglesa se juega con nombres españoles que aquí no caben peñones de la discordia, ni gibraltares patrióticos. Estamos a lo que estamos, la mayor parte de los equipos españoles, todos menos dos, no tienen suficiente dinero en sus arcas ni para contratar a sus propios canteranos. Otra elección maniquea, Barça o Madrid, nadie apuesta por los sufridos comparsas. Los problemas económicos de los clubes y la corrupción galopante podían haber sido indicativos de la que se nos estaba viniendo encima. Todo es política, menos la política que es… otra cosa.

¿Quién nos ha robado el mes de agosto? se preguntaría Sabina mientras desfila la cofradía del "Santo Reproche" con su jaculatoria: "Y tú más", "pues anda que tú". Los unos por los otros y la casa sin barrer, no hay alfombras para ocultar tanto polvo. El contencioso de Gibraltar podría solucionarse con un partido de fútbol, España contra Gibraltar que contaría con jugadores españoles cedidos por la liga inglesa. Pelillos a la mar, de tanto comulgar con ruedas de molino uno les acaba cogiendo el gusto. Pero no todo son malas noticias: la industria española de armamento está de enhorabuena, en los últimos años se ha disparado (perdón por la redundancia) la venta de armas al ejército egipcio y se supone que ahora nos tendrán que comprar las municiones, aunque Europa, esa entelequia común, está poniendo pegas a las operaciones armamentísticas con Egipto y Obama ha sembrado dudas sobre la continuidad de su apoyo económico al ejército egipcio por no ser lo suficientemente demócrata. ¿Conoce usted algún ejército demócrata?.  Yo no, es una clara contradicción de términos, un oxímoron como decimos los "inteletuales".