Marasmus, un plan Erasmus para intercambiar políticos

 

Las elecciones europeas de mayo registrarán una alta abstención y un previsible incremento de los votos ultranacionalistas. Las elecciones europeas sólo parecen interesar esta vez a los antieuropeistas. La estrategia del PP español para estos comicios aún está por decidir, no se sabe si por la actitud de Mariano “el indeciso” que aún no ha nombrado candidato, o por la soterrada intención de dejarlas pasar, de no motivar demasiado a los electores también indecisos que podrían colocar sus votos en otra parte y para eso mejor que se queden en casa y calladitos.

El “tapado” del partido gobernante parece ser nuestro orondo y omnívoro ministro de Alimentación, el defensor de los yogurs caducados, pero sobre todo del jamón ibérico, si Arias Cañete aterriza en Bruselas los eurodiputados se van a poner ciegos de “pata negra” vino de Jerez y aceite de oliva extra virgen. Casi todas las apariciones del señor Cañete en televisión le muestran con una loncha de jamón recién cortada, nunca con un yogur en la mano. Es en los platós donde  Arias Cañete reparte consejos dietéticos e higiénicos, partidario del ahorro de agua y de las duchas frías, el ministro está en sintonía con un reciente informe  de la Organización Mundial de la Salud que dice que los españoles también nos hemos duchado por encima de nuestras posibilidades, despilfarrando ese precioso caudal que hay que privatizar cuanto antes para que no sigamos derrochando lo que ya no será nuestro. Para que no sigamos con tan malos hábitos no hay nada mejor que un tarifazo, de vez en cuando, así  que gastaremos menos agua porque será más cara.

La perplejidad y la estupefacción son los estados de ánimo en alza entre la población civil, la información que llega desde todos los ángulos es confusa, contradictoria, enrevesada y manipulada, vamos lo de siempre, pero  es que cuando  tratan de explicarlo, nuestros  políticos superan todas las cotas de lo abstruso, de la incongruencia y de la desfachatez. Elucubrando sobre hipótesis que  pudieran solucionar en el futuro este problema histórico he pensado que la Unión Europea tendría que organizar un plan Erasmus para políticos, así nuestros parlamentarios se airearían un poco, aprenderían idiomas, harían turismo, cobrarían más y, lo que es más importante, desaparecerían, por lo menos durante un tiempo y tal vez volvieran mejorados y dispuestos a enmendarse. He llamado al plan, Marasmus, no hay que explicarlo mucho, prefiero enumerar otras ventajas a parte del exilio temporal de algunos políticos Imaginen si, a cambio de José Ignacio Wert, nos mandaran, por ejemplo desde Francia a un ministro de Cultura y Educación que fuera culto y educado y supiera de que va el tema. El problema es que nuestros vecinos quieran quedarse con Wert y darle alguna utilidad, pero a lo mejor en Bruselas puedan camuflarlo entre la masa amorfa de sus burócratas o ponerle a las órdenes de Arias Cañete  para cortar jamón. Elucubrar hasta ahora es gratis así que imaginémonos que a Fátima Báñez la mandamos a Portugal a ver si su virgen homónima hace un milagro, a uno que sepa inglés le exportamos a Londres, donde nos podrían enviar a uno de esos políticos que dimiten abochornados por haberse olvidado de pagar una multa de aparcamiento. ¿Qué hacer con Fernández Díaz? A ese le mandaría yo a Guinea Ecuatorial, ya sé que no pertenece a la Unión Europea, pero puede haber algún programa de cooperación, además, esta vez, no pediríamos nada a cambio.

Dejo a su imaginación los destinos de otros posibles becarios del gobierno merecedores de ser exportados, Ana Mato a Atenas, a precio de saldo, Gallardón a Suecia y Montoro a  Alemania para que divierta y anime a sus compañeros de bancada con sus ocurrencias. Pero no nos limitemos al PP, yo ya estoy pensando donde enviar A Rubalcaba que necesita un cambio de aires urgentemente.