Misterios insondables de la TDT

La televisión digital terrestre, la TDT, es un ente extraterrestre, indescifrable y aleatorio. Ni los estudiantes más aplicados que pasaron  el último informe PISA, dejando a los alumnos españoles a la altura de sus zapatillas de marca, serían capaces de programar de forma racional los mandos de nuestros televisores. Quizás era necesaria una poda de nuestra peculiar parrilla cuyos comensales comparten mesa por obra de graciosas y misteriosas conexiones, pero las malas hierbas seguirán presentes en el menú, los falsos videntes, las engañosas teletiendas, los telepredicadores seguirán emergiendo sobre todo en el horario nocturno para adormecer cualquier insomnio y provocar tremendas pesadillas. Anoche soñé con Sandro Rey en traje de baño pero no les contaré las incidencias del sueño para no desvelarles. Para que duerman  más y mejor nuestras presuntas autoridades competentes quieren racionalizar los horarios nocturnos sin tener en cuenta que son los disparatados horarios laborales los que provocan semejante desaguisado. Son legión los trabajadores que llegan a sus domicilios tras la jornada de trabajo a las nueve de la noche, esos se perderán los telediarios, tampoco se pierden nada, los informativos alternativos de la 4 y la 6 que ahora se emiten a las ocho de la tarde se convertirán probablemente en programas de sobremesa. Pero qué pasa con los parados que no están obligados a madrugar, flaco consuelo para sus cuitas, si se produce el cambio quedarán sometidos a la barahúnda de la televidencia y la televenta donde asistirán a fantásticas demostraciones de fabulosos aparatos que nunca podrán comprar ni falta que les hace.

La cuchilla gubernamental se ha cebado especialmente en A3 Media, con tres canales suprimidos, entre ellos la Sexta 3 que solo ofrecía películas. Algunos de los canales prohibidos eran simples desagües de las cadenas madres que ofrecían fundamentalmente repeticiones de programas y restos de series. La Sexta 3 era para mi un canal fantasma. Paso mis días entre Segovia y Madrid, en Segovia la Sexta 3 se sintonizaba con facilidad, en Madrid simplemente no existía. En Madrid tampoco consigo sintonizar Tele K, la televisión de Vallecas que tiene 2 canales anunciados y ninguno en funcionamiento, aunque, de vez en cuando aparezcan fantasmales y entrecortadas imágenes con esa denominación. En Madrid sintonizar Telemadrid resulta muy fácil aunque la buena calidad de la imagen no compense la infame programación que supera todas las cotas de manipulación y partidismo. No creo que haga falta que les recuerde que soy especialmente torpe frente a los misterios designios de la televisión digital terrestre, sus apariciones y desapariciones, sus  cambios y sus caprichos se merecen una edición especial del Cuarto Milenio. Creo, Iker, que estamos siendo abducidos por una raza alienígena, en período de pruebas, aún no se han hecho totalmente con el control de nuestra televisión mutante y por eso pasa lo que pasa.Los nuevos ajustes de la TDT volverán a cambiar el mutable caos de sus canales. y alguien dirá: Pero, hombre de Dios, si programar eso es tan fácil que cualquier niño de siete años podría hacerlo. Como diría Groucho Marx, que me traigan inmediatamente a un niño de siete años.

Con la nueva parrilla no nos faltarán nuestros imprescindibles ultratertulianos, muy cotizados en casi todos los canales. Nunca nos faltarán “marhuendas” para ofrecernos su versión de los hechos. En persona, o a través de sus numerosos clones, el legítimo Marhuenda seguirá impartiendo doctrina. En una de sus penúltimas apariciones ( la última se  estará produciendo en estos momentos) el ubicuo director de La Razón, que piensa que la razón es suya, criticó con tono admonitorio a los jóvenes que en años de bonanza dejaron su formación para ponerse manos a la obra con sueldos de hasta 6.000 euros por poner ladrillos… Sustituyan estos puntos suspensivos por sus comentarios, mis primeras ocurrencias no pueden ser publicadas sin que caiga sobre mis espaldas todo el peso de la ley.