Mamá, ¿qué es un corrupto?

Mamá. ¿Qué es un corrupto, le preguntó su hija de 11 años a una de las alcaldesas más pringadas en todos los lodazales y basurales de la corrupción mediterránea, como el caso BRUGAL, siglas de Basuras Rurales Gestión Alicante. La alcaldesa Sonia Castedo, en lugar de sorprenderse de que su hija preadolescente no estuviera familiarizada con el término, satisfizo la curiosidad infantil hablando de… Casillas y de  cómo se puede pasar del éxito al fracaso y de la gloria al descrédito, de la noche a la mañana.

Érase una vez el portero más famoso del mundo mundial, del Real Madrid y de la “Roja” y… Nadie nos ha contado cual fue la reacción de la niña ante la fabulilla de mamá, pero se supone teniendo en cuenta que en su inocencia prolongada hasta los once años de edad, no sabía qué era eso de la corrupción, aunque a su madre la llamarán  corrupta cada vez que salía a la calle o se asomaba a un diario, a un telediario, a un noticiario, o a la ventana de su casa. Santa Inocencia, amor filial, abnegación, o simplemente secuestro porque lo que no se acaba de comprender es como pudo permanecer la niña intacta, ajena a la perniciosa influencia de los medios de comunicación, a las hablillas callejeras y a las predecibles bromas de sus compañeras de clase.

Soy la alcaldesa más honesta que ha tenido Alicante, declaraba recientemente Sonia Castedo. Una afirmación que debería provocar las querellas de todos los ediles que la precedieron en el cargo y viven para contarlo.  Sonia, asistía a fiestas de pijamas con un constructor al que a penas conocía, solo de saludarse en público o de hacer un crucero en  su yate a las Baleares, casi una excursión colegial. Sonia tiene mala memoria, condición probablemente heredada por su hija. Su abuela, la madre de Sonia, también ha salido en defensa de la alcaldesa. Y quién es uno, como diría Gila, para atreverse a poner en tela de juicio a una madre cuando sale en defensa de su cría. Seguro que a la madre de Jack el Destripador, su hijo solo le parecía un juerguista que cuando volvía a casa llevaba manchas de sangre en las camisas y olía a alcohol de 90 grados.

Mediterráneo, cuna de culturas y  de civilizaciones. Donde hay poder hay corrupción, señalaba Pujol a Jordi Évole en un refinado ejemplo de hipocresía, en una entrevista que está siendo ampliamente redifundida en estos días. Comparan en todos los canales a Pujol con el capo de los Soprano, un mero aprendiz, heredero trasplantado de una larga saga de padrinos mafiosos. Más que a los Soprano, los Pujol recuerdan a los protagonistas de una novela social del XIX, de un inacabable folletín cuyas entregas e intrigas llegan hasta hoy. Eduardo Mendoza, que ya abordó los antecedentes, aún próximos, de esta crónica casi familiar sería el narrador perfecto de esta antiepopeya Imposible seguir el curso de los innumerables meandros, de los tentáculos y ramificaciones, de las  viejísimas cloacas que confluyen en el que llamaron Mare Nostrum. Quizá los que así lo llamaron fueron los pioneros de esta fecunda casta de piratas y mercaderes casi endogámicos nacidos en sus orillas.

Algo huele a podrido en las Basuras Rurales Gestionadas de Alicante. El de las basuras ha sido siempre uno de los negocios favoritos de La Cosa Nostra y de la Camorra Napolitana. El dinero no huele, cuentan que le dijo un emperador romano a su hijo cuando éste criticó la colecta de monedas provenientes de la explotación de los retretes públicos de Roma. El dinero no huele sobre todo si lo lavas y utilizas un blanqueador que no sea de marca blanca. En España una de las hermanas Koplowitz se dedica con éxito y sin rubor, sin romperse ni mancharse, a la recogida de nuestras basuras, previamente recicladas por los ciudadanos respetuosos con el Medio Ambiente y con las concesiones a empresas privadas para gestionar servicios públicos.