Podemólogos

Decidido a escapar, temporalmente, del ruido y del ruedo de la alterada política, probé una breve inmersión en ruidos más mundanales como los que emiten los invitados y contertulios del Sálvame Deluxe, que esa noche ofrecía un animado programa doble: las confesiones de Olvido Hormigos, exconcejal socialista y exhibicionista y el show torrencial de Santiago Segura autopromocionándose como él sabe hacer con descaro y desparpajo. Santiago vendía su película y Olvido su calvario, merecedor al menos de un cameo en la próxima entrega de Torrente.

El problema de Olvido tiene que ver con la amnesia, en cuanto se toma dos copas pierde la cabeza y se pierde en la noche con el primer galanteador que se ponga a tiro. Las resacas suelen ser espantosas, la vida familiar un desastre y de la vida política ni hablamos. Olvido lloró y pidió perdón pero no dejó muy claro lo del propósito de la enmienda, por el momento se dedica a capitalizar sus amargas confesiones, más tarde quizás se decida a comercializar un máster de onanismo a través del móvil, un máster para quitarse el traje que diría el doctor Rodríguez.

Como verán la política se mete por todos los resquicios y el escapismo resulta imposible, el fin de semana se reunían los de Podemos para elaborar su programa y debatir de lo suyo que es lo de todos. A juzgar por los comentarios, los editoriales, las declaraciones, las advertencias y los consejos que se prodigaban en los medios desde todos los ángulos del espectro político, todo el mundo parecía saber más de Podemos que los propios militantes y simpatizantes del movimiento.

Desde la caverna mediática a la madriguera de IU, todos creen saberlo todo sobre la organización, reparten consejos y advierten de los peligros del “populismo”, por lo visto es mejor ser elitista que populista, queda más fino y mantiene a la “chusma” controlada y atemorizada, recortada y mutilada. Podemos ha puesto en evidencia y en la picota a los partidos castizos, a la élite de esa bazofia que ha arruinado, corrompido y saldado nuestro peculiar sistema democrático y que se ha llevado a su casa, chalet suizo o chiringuito en Las Caimán, todo lo que podía transportarse a través de cuentas, acciones, bonos y demás subproductos bancarios.

Lo que queda después del expolio lo están vendiendo en el Mercadillo Común Europeo, entregándoselo a las multinacionales y a quien quiera comprarlo. Seguimos siendo un país en primera línea de playa, aunque las playas también nos las hayan robado, con mucho sol y por lo visto con muy mala sombra.

A título personal les diré que hay algo que me inquieta en el último discurso de Pablo Iglesias y es su referencia al centro y a la centralidad del tablero político. El centro no existe como espacio político porque su posición depende de dónde estén situados los extremos, el centro es oportunista y posibilista por encima de cualquier posicionamiento ideológico, si el peso del  sistema bascula hacia la derecha, el centro, para seguir ocupando la centralidad se desplazará a la derecha, y al contrario.

Y ya me estoy poniendo en plan podemólogo, la podemología es una nueva zona de conocimiento en la que hasta los más ignorantes y los más alejados de sus posiciones (y suposiciones) opinan, polemizan, descalifican y especulan sin rigor ni pudor. Entre la fauna opinante abundan los especímenes agoreros que ven caminos llenos de peligros y oscuras amenazas, los árboles de Podemos no dejan ver el espeso y ominoso bosque, lobos y caperucitas, ogros y brujas, trasgos y trolls acechan a los incautos que osen transitar por ese camino.

Podemos o podremos y no nos importa si Echenique es bolchevique, populista o trotskista reciclado. Sobre la asamblea de Podemos, los foros de la derecha han valorado cierta moderación y alientan la conversión de la Plataforma en un partido más, que se diluya en el viscoso magma parlamentario para que los lobos con piel de corderos se transformen en corderos con piel de lobos.